Nuevo envase con proteína de suero

Las proteínas de suero constituyen una nueva forma de producir biomaterial destinado a la creación de envases alimentarios
Por Marta Chavarrías 29 de febrero de 2012
Img tetrabriks
Imagen: Tetra Pak

Los envases alimentarios cumplen con una función muy específica: logran que los alimentos se conserven en condiciones óptimas durante más tiempo. Para conseguirlo, estos han de prevenir la oxidación causada por la exposición al aire o los efectos del calor o luz. Además de esta función, cada vez se busca más que los materiales con los que se fabrican los envases sean reciclables y respetuosos con el medio ambiente. El proyecto europeo WHEYLAYER (Películas plásticas recubiertas de proteína sérica para reemplazar polímeros caros y aumentar su capacidad para ser reciclados) ha utilizado la proteína del suero de leche para la creación de un biomaterial destinado a entrar en contacto con alimentos y protegerlos de las amenazas externas.

Oxígeno, humedad, contaminación química y biológica son las cuatro amenazas principales de todo proceso de conservación de los alimentos. Conseguir aislarlos de todos estos factores constituye una de las garantías para alargar la vida útil y, por tanto, mejorar la conservación. Según los expertos responsables del estudio, las proteínas de suero utilizadas para la fabricación de envases tienen la capacidad de «alargar la fecha de caducidad». Los investigadores han utilizado las sustancias proteicas de suero como materia prima para crear una «barrera aislante». La mezcla de estas sustancias con otros aditivos, permitidos para el uso alimentario, forma una multicapa con efectos conservadores.

Reciclado contra el oxígeno

El estudio WHEYLAYER tiene como finalidad desarrollar una proteína de suero recubierta con láminas de plástico como sustitutos de los polímeros sintéticos. En la industria alimentaria, la oxidación de las grasas, aceites y otros componentes provoca la pérdida de nutrientes. Por tanto, la protección contra el oxígeno es un requisito fundamental del envasado. Recientes estudios revelan que el suero, la proteína de la leche, actúa como una buena barrera de la humedad. Con esta técnica, se consigue además un material que no solo protege los alimentos y los «aísla» de las amenazas externas, sino que se obtiene un material reciclable.

El suero de leche actúa como una buena barrera contra la humedad

Sin embargo, y a pesar de todas las ventajas que ofrecen los biopolímeros, también tienen ciertas limitaciones debido a sus propiedades físicas. Varios estudios realizados en este campo han demostrado que el suero de leche actúa como una buena barrera contra la humedad, aunque el objetivo de futuros estudios debe ir encaminado a desarrollar un material viable desde el punto de vista técnico para que pueda comercializarse a una mayor escala.

El objetivo del proyecto WHEYLAYER es múltiple: buscar una salida comercial a la proteína de suero, en sustitución de los derivados de petróleo que se utilizan, y mejorar el aspecto biodegradable de este nuevo material.

El aroma en el envase

La innovación en el campo de la conservación de alimentos ha llegado hasta la creación de materiales a los que se ha añadido el mismo aroma, de manera que se intensifica el olor en las distintas fases por las que pasa, desde que se adquiere hasta que se manipula en el hogar y se consume. Esta tecnología, desarrollada por expertos estadounidenses y denominada ScentSational, consiste en la creación de un revestimiento perfumado que se aplica en el exterior del envase. Según los responsables de la investigación, el aroma «está protegido por una célula microscópica que, cuando se manipula, libera el aroma deseado».

NUEVOS MATERIALES EN CONTACTO CON ALIMENTOS

A finales de 2011, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aprobaba tres nuevos polímeros de plástico para entrar en contacto con alimentos. El panel de expertos examinaba la incorporación de nuevas sustancias después de recibir la petición formulada por Francia y el Reino Unido. En el ámbito de la seguridad alimentaria, se entiende que un material que entra en contacto con los alimentos no solo es un material que procede de los envases (plástico, latas), sino que también se refiere a los utensilios de preparación (cacerolas, sartenes, cubiertos o platos) y a la maquinaria que se destina a la producción. En todos y cada uno de estos pasos, el material puede alterar las propiedades organolépticas del alimento o transferir sus componentes al alimento.

Las sustancias que pueden migrar son los monómeros, ciertos aditivos y otras impurezas. Los factores que influyen son la temperatura, el tiempo que pasan en contacto y la naturaleza y volumen del alimento y del material. Para reducir al máximo la migración de sustancias no deseadas, la Unión Europea cuenta con normativas específicas que garantizan un uso seguro de cada uno de los materiales que entran en contacto con los alimentos.

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