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Pan con moho y otras dudas: qué hacer cuando la comida se pasa un poco

Nueve consejos prácticos para tratar los alimentos y superficies afectados por el moho

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 23 junio de 2019

Los alimentos que incluyen algún tipo de procesamiento previo a su puesta en
venta se comercializan de manera obligatoria con una fecha de caducidad o de
consumo preferente. La primera indica el momento a partir
del cual un producto no debe comerse o ingerirse, porque puede constituir un peligro
para la salud; se usa en los alimentos muy perecederos, como los productos
pasteurizados, carnes o envasados al vacío. La fecha de consumo preferente se
refiere al momento a partir del cual sus cualidades organolépticas originales
pueden verse afectadas. Su ingesta, no obstante, sigue siendo segura. Incluye
alimentos como legumbres, aceites, conservas, cajas de leche… Pero y si aún dentro de esas fechas aparece moho, ¿qué hacemos? En las siguientes líneas te lo contamos.

Imagen: vschlichting

A veces, la comida que está dentro de las fechas aptas para el consumo se ve afectada por el moho y adquiere un tono verde azulado en algunas zonas (no en todo el alimento). El ejemplo más típico es el del pan de molde. ¿Qué se debe hacer en estos casos? ¿Basta con retirar la parte enmohecida para comer el resto? Toma nota de los siguientes consejos, ofrecidos por la Universidad de Minnesota (EE.UU.).

Cómo tratar la comida afectada por moho

  • 1. Si descubres un alimento con
    moho, evita olerlo de cerca.
  • 2. Introdúcelo en una pequeña
    bolsa de papel o envuélvelo en
    plástico, y tíralo a un contenedor
    de basura cubierto.
  • 3. Comprueba los productos que
    estaban cerca, para asegurarte de
    que el moho no se ha extendido.
  • 4. Por lo general, es más seguro
    desechar la comida con moho,
    excepto en los quesos y embutidos
    curados, o verduras firmes
    como zanahorias o pimientos.
  • 5. Estos productos (los del punto
    anterior) pueden conservarse si no
    están muy afectados por el moho.
    Para ello, corta con un cuchillo la
    parte afectada, dejando un margen
    de al menos dos centímetros
    en todas las direcciones.
  • 6. Asegúrate de que el cuchillo no toca
    las partes contaminadas y envuelve
    el alimento en un plástico limpio.
  • 7. Limpia la parte del frigorífico o
    de la despensa donde estuviera
    almacenado ese alimento.
  • 8. Para evitar la aparición de moho,
    limpia el interior de la nevera
    cada pocos meses, usando un
    limpiador específico para ello o
    lejía disuelta en agua. Después,
    aclara el producto con agua
    limpia y seca las superficies.
  • 9. Si hay moho en las gomas del
    frigorífico, trátalo con una
    mezcla de un litro de agua y
    tres cucharadas de lejía.

Conservación de los alimentos: dudas frecuentes

Imagen: studio306stock

Las dudas abarcan muchos productos habituales
en la cesta de la compra, como hemos visto en este artículo. Hacer una lista exhaustiva sería una labor imposible, pero conviene recordar
los más relevantes:

  • Pan de molde. Si detectamos moho en una rebanada, se recomienda
    tirar todo el paquete. Las esporas tienen numerosas
    raíces que se extienden por la bolsa aunque no sean visibles.
  • Leche abierta. Si es fresca, consumirla en un par de días. Para
    la uperisada (UHT), cuatro o cinco.
  • Fiambres y jamón cocido. 48 horas, una vez abiertos.
  • Patatas. Deben conservarse en lugar seco y sin luz, para evitar
    la formación de acrilamida. El frío y el sol hacen que aumenten
    los niveles, por la degradación de los almidones. Y nunca deben
    conservarse junto a las cebollas, porque duran menos.
  • Productos enlatados. Si las latas están abombadas o tienen
    algún agujero o deterioro visible, hay que descartarlas de inmediato.
    Podrían contener bacterias causantes del botulismo.
  • Carne picada. Aguanta dos días en la nevera. Es un producto
    que se ha manipulado previamente y, al estar picado,
    presenta una mayor superficie de posible contaminación
    para que actúen las bacterias.
  • Comida cocinada. Tras la cocción, los alimentos han de mantenerse
    siempre refrigerados (nunca más de cuatro días) para
    evitar un posible desarrollo de patógenos como E. coli, Salmonella,
    Listeria o norovirus (en el marisco), que pueden causar fiebre,
    diarrea u otros efectos más graves en la población especialmente
    sensible (niños y ancianos). Una infección por Listeria podría
    incluso provocar un aborto o causar meningitis.

Imagen: CONSUMER EROSKI

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Etiquetas:

moho

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