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Tecnologías para el control de norovirus

La incidencia de norovirus, presente en marisco y otros alimentos de consumo en crudo o poco elaborados, podría estar infravalorada

Un equipo japonés ha desarrollado un sistema basado en el uso de microburbujas con un 2% de ozono para controlar en cultivos de ostras la proliferación de norovirus, uno de los principales agentes de gastroenteritis por infección alimentaria. Lo más novedoso del sistema no es el uso de ozono sino las microburbujas que lo transportan.

Un equipo de investigadores del Institute for Environmental Management Technology de Japón ha conseguido hallar un método innovador para inactivar norovirus, una de las principales causas de infección alimentaria a través de marisco. El método, que han probado de forma experimental para el cultivo de ostras, se basa en el uso de microburbujas con oxígeno concentrado que contiene un 2% de ozono. Lo más novedoso del sistema no es el uso de ozono sino las microburbujas que lo transportan. Estas tienen algo menos de 50 micrómetros de diámetro, explican los investigadores. Cuando se encuentran en suspensión en el agua las microburbujas se encogen espontáneamente hasta un tamaño de unos pocos nanómetros, lo que hace que tengan una excelente penetrabilidad y puedan llegar hasta los virus no sólo en las ostras abiertas sino, incluso, en las cerradas.

El invento ha sido patentado pero requiere un mayor desarrollo antes de poder ser aplicado, según explican sus creadores, que esperan poder usarlo también en viveros de pescado o para luchar contra Legionella en sistemas de agua circulante. Las medidas actuales para luchar contra norovirus en viveros de ostras son o bien cultivarlas con agua estéril o con agua ligeramente clorada. El primer método, además de ser caro, no siempre es eficaz, como en invierno cuando la ostra disminuye su capacidad de filtración. Por otro lado, explican, hay norovirus resistentes a determinadas concentraciones de cloro, y usar cantidades más altas echaría a perder la calidad de la producción.

Más del 85% de brotes de gastroenteritis

Los cambios en la cadena de producción y distribución facilitan que un brote de norovirus pueda extenderse de una zona a otra con gran rapidez
Los norovirus son los formalmente conocidos como virus de Norwalk o pequeños virus redondos (o SRSV, en referencia a su estructura: Small Round Structured Viruses). Según un informe de la OMS sobre el estado actual de las toxiinfecciones alimentarias en países de la OECD y presentado el año pasado, entre 1995 y 2000 más del 85% de todos los brotes de gastroenteritis registrados en Europa y de origen no bacteriano fueron debidos a virus de Norwalk. También los norovirus fueron los causantes de 284 brotes de gastroenteritis en EEUU entre 1997 y 2000; y de 455 brotes en Suecia entre 1994 y 1998. Igualmente, en Japón la mayoría de brotes de gastroenteritis no bacteriana en el área de pediatría son causadas por norovirus.

Las cifras quedan seguramente lejos de la realidad. Muchas de las infecciones producidas por norovirus quedan sin diagnosticar, explica Javier Buesa, microbiólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, «incluso cuando cursan como brotes con afectación de numerosas personas». El no diagnóstico se debe a que «no todos los hospitales y centros médicos disponen de las técnicas analíticas necesarias», apunta Buesa.

La sintomatología es leve. Habitualmente se trata de náuseas, vómitos, diarrea, y a veces dolor de cabeza y fiebre, de corta duración (de 24 a 72 horas), por lo que muchas veces los afectados no acuden al médico y si lo hacen «raras veces se recogen muestras» para establecer el diagnóstico. El resultado, según el experto, es que «muchas infecciones por norovirus, incluso presentándose en forma de brotes, no se diagnostican y su prevalencia real no se conoce con exactitud».

Nuevo escenario

Este es un aspecto que preocupa a la OMS, en tanto que se trata de brotes que suelen darse en instituciones como residencias, colegios, hoteles o restaurantes. El no conocer además qué casos afectan a un tipo especifico de productos alimentarios es «crucial para una gestión segura del riesgo» dadas unas rutas de transmisión de los patógenos.

Además, el escenario actual es diferente al de hace unos años. Si antes las infecciones alimentarias afectaban a un número limitado de personas y a una zona geográfica, los cambios en la cadena de producción y distribución hacen que un brote pueda extenderse rápidamente a diferentes partes de un país o a varios países incluso. Eso, añadido a la existencia de reservorios animales de los patógenos, que en el caso del norovirus son las ostras, hace fácilmente comprensible el interés que hay en nuevos desarrollos para el control de patógenos. Las ostras son, además, un punto delicado, al ser alimentos que se comen crudos o con muy poca cocción, aunque la infección también puede darse en cualquier alimento que se consuma crudo (ensaladas, frutas, productos de panadería) y que haya sido manipulado por una persona infectada.

La línea propuesta por los japoneses es algo que se persigue desde hace un tiempo. En 2003, un equipo de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU) explicaban en la revista Applied Environmental Microbiology el uso de ozono para reducir los virus de Norwalk y otros en agua. Otro equipo, esta vez de la Universidad del Estado de Ohio, presentaba a finales de 2002 en el Journal of Food Protection la eficacia de tres métodos (ozono, alta presión y pulsos eléctricos) para eliminar rotavirus, otro causante de gastroenteritis de origen alimentario.

MUTACIÓN DEL NOROVIRUS Y AUMENTO DE INFECCIONES


Según el microbiólogo Javier Buesa, parece que la frecuencia de las infecciones producidas por norovirus «está aumentando en muchas áreas geográficas aunque también sucede que ahora se diagnostican mucho mejor que antes». Sin embargo, ese aumento podría estar relacionado con la variabilidad genética del virus. Así parece mostrarlo un estudio multicéntrico en el que ha participado su equipo, y que se acaba de publicar en The Lancet.

El trabajo estudia los datos recogidos en diez países europeos a lo largo de los últimos años, y muestra que hay un incremento brusco y un patrón inusual estacional de gastroenteritis por norovirus en 2002 que coincide con la emergencia de una nueva variante genética. La variabilidad de estos virus, explica Buesa, «es elevada», como ocurre con muchos virus que tienen su genoma constituido por ARN”.

Esas mutaciones pueden facilitar la aparición de virus distintos a los ya existentes, detalla este especialista, nuevas variantes frente a las cuales la población humana puede ser más susceptible o que son capaces de transmitirse más eficazmente, extremos que se están estudiando en la actualidad.

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