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¿Cómo nos afectan los sistemas anticopia?

La industria intenta limitar mediante determinados programas las copias de los discos y las descargas en Internet

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España
cuenta por ley con el derecho a la copia privada, aunque éste
no siempre se respete. Las canciones compradas en algunas de las
tiendas de música online más populares, como iTunes
Music Store, llevan DRM. ¿Qué son estas siglas? En
inglés significan ‘Digital Rights Management’, lo que se
traduce como ‘supervisión de derechos digitales’. En realidad
se trata de una serie de limitaciones de copia, introducidas mediante
software, en las canciones y películas que compran los
consumidores.

¿Qué supone el DRM?

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Internet ha
cambiado la forma en que se distribuyen los contenidos audiovisuales.
Así, han surgido tiendas en la Red que venden descargas tanto
de música
como de películas.
En el caso de la música es posible descargarse en pocos
minutos un disco, en el caso de las películas se tarda unas
horas si se tiene una conexión rápida.

Es por tanto
un hecho que en Internet resulta muy fácil compartir
contenidos. Un simple vistazo a los programas P2P o a los sitios
web dedicados expresamente a este fin
lo demuestra con claridad.
Esta situación provocó desde un principio el recelo de
las industrias de la música y del cine, y les motivó a
idear los sistemas DRM, con el fin de evitar las copias no
autorizadas de sus contenidos.


En la práctica, este tipo de software sobrepasa su fin inicial y se significa por las grandes limitaciones que impone

En la
práctica, este tipo de software sobrepasa su fin inicial y se
significa por las grandes limitaciones que impone a los contenidos
adquiridos por el consumidor.

Por ejemplo, comprarse un álbum
entero de cualquier artista en iTunes Music Store, la tienda online de Apple, origina más inconvenientes a los usuarios que desplazarse a una tienda física
y adquirir el CD. Sus canciones sólo podrán ser escuchadas en un reproductor iPod, un producto también de Apple, y no podrán ser compartidas.

Esto sucede
porque el DRM establece unos límites estrictos sobre el uso
del contenido audiovisual. En el caso de la música, determina
en cuántos ordenadores se puede escuchar la canción.

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También
establece si se puede traspasar dicha canción a reproductores
portátiles de música
comprimida y a
cuáles
. Incluso, en las tiendas online que ofrecen la
modalidad de tarifa plana de alquiler, el DRM sirve para que la
música no pueda escucharse cuando se deja de pagar la cuota
mensual.


Más restrictivo que un CD

Estas
restricciones contrastan con los usos mucho más libres que
tiene un CD. Cualquier disco se puede copiar en otro virgen como
copia privada, prestar a los familiares o amigos, comprimirlo en MP3
para escucharlo en el reproductor portátil o, incluso,
venderlo o regalarlo cuando ya no se quiere escuchar más.


Cualquier disco se puede copiar en otro virgen como copia privada, prestar a los amigos o, incluso, venderlo cuando ya no se quiere escuchar más

Todos estos
usos del disco óptico desaparecen en el entorno de Internet si
las discográficas y las tiendas mantienen su apuesta por el
DRM. Afortunadamente, han aparecido aplicaciones que facilitan que el
usuario evada las restricciones anticopia. DoubleTwist
, por ejemplo, convierte cualquier canción adquirida en
iTunes
Music Store, la tienda de descargas más exitosa, a MP3, un formato
que se puede compartir libremente sin ninguna limitación.

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