Videojuegos para todo tipo de públicos

Existe un código de autorregulación europeo que permite discernir los títulos apropiados para cada edad.
Por EROSKI Consumer 18 de enero de 2005

Muchos padres y educadores están preocupados por la posibilidad de que sus hijos accedan a videojuegos con contenidos poco apropiados para su edad. Un temor aumentado por tratarse de un producto nuevo que no acaban de entender, pero que no justifica la demonización de esta forma de ocio y entretenimiento.

Desde la primavera de 2003 existe un código de clasificación por edades para todos los productos de software interactivo en nuestro país llamado Pan European Game Information (PEGI). Auspiciado por la Comisión Europea, también se emplea en otros quince países europeos (Noruega, Suiza y todos los de la Unión Europea salvo Alemania).

Se trata de un código nacido de la propia industria de los videojuegos, que es la más interesada en que sus productos lleguen al público apropiado para evitar problemas. Su objetivo es que los padres y educadores puedan discernir sin temor a equivocarse si el juego es apropiado para cada edad.

¿Y cómo se establece esa clasificación? Mediante el consenso de los propios editores del juego y un organismo independiente administrado por el Instituto Holandés de Clasificación de Material Audiovisual (NICAM) en representación de la Federación Europea del Software Interactivo (ISFE).

Cómo funciona el código

Es muy sencillo. En los juegos aparecerán dos tipos de informaciones bien visibles. Por una parte, la edad recomendada con cinco opciones: para mayores de tres, de siete, de doce, de dieciséis o de dieciocho años.

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Por otro lado, seis iconos fácilmente identificables explican el contenido que tiene el juego: si es discriminatorio, violento, sexual, emplea lenguaje soez, da miedo o hace referencia al consumo de drogas. Sirve para distinguir si un título es para mayores de dieciocho años por su contenido sexual, por su contenido violento o por ambas cosas, por ejemplo. Si un videojuego no muestra ninguno de estos símbolos, es que no aparece nada de eso.

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La publicidad de los juegos

Pero el código de regulación no supone solamente esta clasificación. Las empresas adheridas (que no son todas pero suponen la práctica totalidad del sector) también se comprometen a que la publicidad y las campañas de promoción de los títulos estén acordes con su clasificación.

Es decir, no publicitarán un juego para mayores de 16 años en productos, publicaciones o espacios horarios televisivos dirigidos a niños menores de esa edad. Quien desee más información sobre este código, no tiene más que entrar en la sección correspondiente de la página oficial de la Asociación Española de Distribuidores y Editores de software de Entretenimiento (ADESE).

No son juguetes

No todo el mundo tiene claro que a muchos videojuegos no se les puede incluir en el saco de los juguetes. Una confusión a la que contribuye que en su nombre se encuentra la palabra juego. Pero, de hecho, la edad media del consumidor de videojuegos supera los 20 años.

Los videojuegos son como los libros, las películas o los discos de música. Los hay para todas las edades, con toda suerte de contenidos y no debieran ser censurados por la misma razón que no se censura un libro o una película que contengan escenas violentas, lenguaje malsonante o sexo explícito. Los adultos tienen perfecto derecho a acceder a ellos.

Son una forma de expresión artística

Existe otro concepto clave para entender los videojuegos: comprender que en muchos casos se trata de una moderna forma de expresión artística. Obviamente no todos los juegos comparten esta aspiración, al igual que no todas las películas o los libros pretenden ser obras de arte.

Pero hoy día se está innovando y experimentando notablemente en el campo del ocio electrónico. Muchos títulos cuidan hasta extremos inauditos el componente artístico de la música, las imágenes, los gráficos, la historia…

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