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Ayudas para rehabilitar viviendas

Se deben cumplir unos estrictos requisitos para obtenerlas

Rehabilitación, alternativa interesante

El 34% de los edificios donde viven los españoles tiene más de 30 años de antigüedad y un 13% de las casas rondan los 100 años. En la mayoría de los casos el interior de las viviendas no ha sufrido ninguna mejora en cuanto a servicios o comodidades desde su construcción. Las actuales circunstancias del mercado de la vivienda han propiciado que muchas familias opten por enfrentarse a una rehabilitación, impulsados por las dificultades económicas de comprarse una vivienda nueva y debido a la limitada oferta de alquiler en gran parte de las ciudades.

Aunque una reforma del hogar implica muchas veces mejoras en el aspecto estético, la Administración sólo ofrece ayudas cuando el objetivo es “mejorar la habitabilidad de los hogares mediante la realización de obras, como una nueva distribución interior, instalación y adaptación a la normativa vigente en materia de agua, electricidad, gas, ventilación, iluminación, aireación, aislamiento térmico y acústico, servicios higiénicos e instalaciones de cocina u otros servicios de carácter general”.

Los requisitos para acceder a las ayudas para la rehabilitación de viviendas están recogidos en diversos Decretos y Órdenes autonómicas y estatales. Para solicitar estas ayudas, la vivienda debe cumplir una serie de características:

  • El edificio y la vivienda a rehabilitar deben tener una antigüedad mínima, 15 años si nos ajustamos al Plan Vivienda del Gobierno. Se contemplan excepciones en los casos de instalaciones de servicios considerados básicos por ciertas comunidades Autónomas, así como en el caso de la adaptación de las viviendas para uso de personas minusválidas con movilidad reducida permanente.

  • Los ingresos familiares de las personas que habitan el hogar deben ser inferiores a una determinada cantidad. El actual Plan Vivienda establece unos ingresos familiares a efectos de ayudas inferiores a 3,5 el SMI ( Salario Medio Interprofesional) que quedó fijado en 451,20 euros para el año 2003.

  • La vivienda debe estar destinada al domicilio habitual y permanente para acceder a préstamo o subvención. Los arrendadores con prorroga forzosa constituyen la excepción.

  • Las diferentes comunidades autónomas establecen en su normativa que la ayudas estatales sean compatibles o no, con las subvenciones autonómicas o municipales. Algunas Comunidades exigen un gasto mínimo en la vivienda para poder declarar la obra como de rehabilitación protegida

Los grupos más afectados por la necesidad de reformar sus hogares son los nuevos propietarios, jóvenes que adquieren una vivienda de segunda mano con bastante antigüedad. La compra supone hasta 25% de rebaja respecto al precio de la vivienda nueva. Sin embargo, lo usual es que requiera reformas inmediatas. Otro grupo lo constituyen los propietarios que compraron su vivienda de nueva construcción en los años 60 y 70, y hoy se encuentran con que sus hogares carecen de comodidades y servicios que eran impensables hace varias décadas. Las personas con discapacidades físicas deben adaptar su vivienda a las necesidades específicas de su minusvalía, sobre todo si la vivienda a la que acceden es antigua. Mención aparte merecen los propietarios que desean rehabilitar viviendas de su propiedad con el objeto de ponerlas en alquiler.

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