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Síndrome del comedor selectivo

Comer siempre los mismos alimentos puede ser el paso previo de un trastorno de conducta alimentaria

  • Autor: Por MAITE ZUDAIRE
  • Última actualización: 10 de marzo de 2008

Límites a la dieta

Imagen: Eyeliam

Es difícil para una persona reconocer que su 'manía' por comer poca variedad de alimentos sea algo más que un indicio de dejadez en la cocina y la alimentación. Los expertos aseguran que puede ser un signo que "esconde algo más", un trastorno en el comportamiento hacia la comida. Por ello definen que un individuo padece el 'síndrome del comedor selectivo' ('selective eating') si se alimenta exclusivamente de menos de diez alimentos durante dos años como mínimo. Éstas son dos de las variables que tienen que conjugarse para indagar con más profundidad sobre las cuestiones, las razones o las justificaciones que llevan a alguien a limitar tanto su dieta.

¿Capricho o adicción?

La mayoría de 'comedores selectivos' han tenido dificultades en la introducción de los alimentos de pequeños

El análisis de cada caso es muy particular y muy distinto, pero todos ellos tienen en común la selección escrupulosa de los alimentos que comen que, por lo general, va asociada a una falta de voluntad para probar otros nuevos. Aunque es un comportamiento relativamente común en niños pequeños, esta conducta estricta con los alimentos puede persistir cuando el niño ya es mayor o incluso si es adolescente. Entonces, dicho comportamiento con la comida puede generar ansiedad en el niño, que se siente 'obligado' por sus padres y por su entorno a comer 'de todo', lo cual puede acentuar todavía más su conflicto con la comida.

Los progenitores deben saber que el periodo de selectividad natural de los alimentos es pasajero (suele ser más acentuado en niños y niñas de entre 2 y 6 años) y, por lo general, lo superan con el tiempo. Hay quienes, ya adultos, siguen una dieta muy monótona tanto en tipo de alimentos (bien sean verduras, pescados o carnes) como en su preparación (hervido y plancha suele ser lo más habitual, y también 'lo más rápido', según dicen). También los hay que siguen una dieta algo más variada (aunque no mucho más) pero en la que no pueden faltar cada día alimentos muy concretos y, en muchas ocasiones, en cantidades exageradas. Por ejemplo, hay quien come cada día media tableta de chocolate (o más), medio kilo de yogures, un litro de refresco, seis o más cafés diarios o queso a todas horas y con todos los platos.

ANALIZAR LAS CAUSAS

Imagen: Mary

El denominador común en todos los casos es el comportamiento anormal hacia la alimentación, tanto en tipo como en cantidad. Puede que la selección de alimentos se haga con el fin de no engordar; o puede ser que se escojan aquellos alimentos que se entienden como los más adecuados para tener un cuerpo musculoso. En el mundo del deporte son frecuentes los casos de aquéllos que comen pechuga de pollo o atún para desayunar, comer y cenar, que sólo alternan con arroz o pasta. Según los expertos, la mayoría de 'comedores selectivos' tuvieron dificultades en la introducción de alimentos en la niñez.

El análisis de la causa es más competencia de un psicólogo o de un psiquiatra y no tanto de un dietista, si bien éste participará en el tratamiento. El especialista determinará si el afectado sufre una adicción hacia ciertos alimentos o si es una conducta asociada a ansiedad o depresión. Es importante descartar que esta conducta 'caprichosa' no sea el detonante de otros trastornos específicos como la anorexia o la bulimia nerviosas (obsesión por el peso y la comida), la ortorexia (obsesión por comer sano) o la vigorexia (obsesión por tener un cuerpo musculoso).

El papel del dietista en el tratamiento es esencial para evitar o tratar deficiencias nutritivas, y esto incluye, a parte de una dieta adecuada, el consumo de complementos específicos. La labor del dietista es, con el convencimiento de la persona, de reconducir su alimentación hasta alcanzar o acercarse al equilibrio nutricional que precisa individualmente.

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