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Recetas para aumentar el apetito durante el tratamiento oncológico

Los enfermos tienden a perder las ganas de comer y sufren efectos secundarios que incrementan la falta de apetito

  • Autor: Por MAITE ZUDAIRE
  • Fecha de publicación: 23 de noviembre de 2010
Imagen: Jorge Andrade

Entre el 40% y el 80% de los enfermos de cáncer tiene algún grado de desnutrición en virtud del tipo de tumor, la fase de la enfermedad y el tratamiento recibido, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica. La caquexia o pérdida acelerada de peso, en particular de masa muscular, es una complicación frecuente en estos enfermos, así como la anorexia, entendida como falta de apetito. Ante estas dificultades, los datos evidencian la importancia de una buena alimentación y la preparación de recetas que potencien las ganas de comer. Durante la enfermedad, se pierde el apetito y se sufren efectos secundarios que se pueden combatir.

Dieta sana para no adelgazar

Conforme transcurre el tratamiento oncológico, saber qué comer cobra mayor trascendencia. Los capítulos de náuseas y vómitos son casi seguros. La desgana y los episodios de diarrea se suceden, también pueden formarse úlceras o llagas en la boca y desarrollarse alteraciones del gusto y del olfato. Son efectos secundarios que devienen con mayor o menor grado como consecuencia de la quimioterapia o la radioterapia.

Si los ciudadanos en general deben evitar la obesidad, una persona con cáncer debe intentar no adelgazar

En este periodo, la dieta adquiere una importancia crucial. Las recomendaciones dietéticas pueden ser diferentes de las adecuadas para la población sana, no tanto por los alimentos recomendados, desaconsejados o prohibidos, como por las cantidades de determinados ingredientes. Los pacientes que siguen un tratamiento han de comer alimentos ricos en calorías y proteínas. Si los ciudadanos en general deben evitar la obesidad, una persona con cáncer debe intentar no adelgazar.

Recetas para ganar la batalla

Cada síntoma y cada situación necesita un tratamiento particular y es el facultativo quien debe determinar la dieta. Para evitar los efectos secundarios más previsibles y recurrentes -las náuseas y los vómitos-, en los menús se recurre a diversas recetas sencillas.

Apetitosas. El aroma y el color de un plato pueden despertar un mayor interés por comerlo o todo lo contrario: provocar la náusea si se está indispuesto. Se ha comprobado que la cantidad de alimentos que toma una persona puede variar hasta un 300% de una ocasión a otra, en el caso de un mismo producto, si se varían sus características sensoriales -olor, color, sabor, textura-. Esto es fundamental en una persona enferma de cáncer que sigue sesiones de radioterapia y quimioterapia, ya que sus papilas gustativas son muy sensibles a estas terapias. Por ello, ante la desgana y el cambio de gusto, se han de mimar todavía más la elaboración y el aspecto final tanto de un plato como del conjunto que compone el menú de la persona enferma.

Se escogerán las recetas que más gusten, se elaborarán de manera suave y se prescindirá de los alimentos y condimentos que desprendan un olor muy fuerte, ya que puede inducir la náusea en el enfermo. Un plato de arroz con pescado puede convertirse en un delicioso arroz al estilo Senegal y la crema de calabacín puede completarse con pipas de calabaza. Una propuesta de menú se compone de tomates gratinados, seguido de unas deliciosas y suaves croquetas de merluza y congrio y, como postre, compota de manzana y pera a la vainilla.

Hiperproteicas. La anorexia implica pérdida de peso y de masa muscular, con la consiguiente falta de proteínas. Estos nutrientes son esenciales para reparar los tejidos dañados tanto por el tumor como por el agresivo tratamiento con radioterapia y, por ello, han de estar presentes en cada comida del día. Indagar en nuevas y apetitosas recetas de pescado y jugosas y sabrosas recetas de pollo es una manera óptima de asegurar la ración proteica diaria. Como fuente de estos nutrientes reparadores, también se aconsejan combinados de cereales y frutos secos como primer plato -arroz con espárragos y nueces y cuscús con frutos secos-, postre -arroz con frutas secas y nueces-, desayuno o aperitivo energético -arroz con leche de soja y avellanas-. Igual de acertada como fuente de proteína de calidad es la mezcla de legumbres y cereales en un mismo plato, como la original receta de lentejas con arroz y macarrones, la tradicional sopa de fideos con garbanzos o un gustoso fideuá con guisantes, judías verdes y champiñones.

Energéticas y reconstituyentes. Cualquier receta de potaje que combine legumbres y cereales como el arroz, el cuscús o el pan de acompañamiento resulta energética y muy nutritiva. La adición de algas a los platos los enriquece en sales minerales, nutrientes reconstituyentes de gran valor como complemento a la dieta oncológica. Además, en el caso de los cocidos como el de judías blancas con verduras y alga kombu o el de lentejas con alga nori, los hace más digestivos, un aspecto que se debe cuidar cuando la anorexia se revela como uno de los principales factores limitantes a la dieta, parte integral de la terapia contra el cáncer.

Aprender a cocinar postres dulces no azucarados es beneficioso, ya que en general combinan ingredientes cuyo resultado son platos energéticos y reparadores. Se puede prescindir del azúcar, para que sean más saludables, en recetas como el crujiente de arroz inflado y frutos secos, la tarta de frutas de temporada, los copos de avena con orejones y manzana rallada, el arroz con leche y salteado de almendras o las natillas al café. Todas son recetas sencillas y energéticas.

Al mismo tiempo, en la elaboración de recetas para el enfermo oncológico, puede ser apropiado el empleo de jengibre como condimento, una planta que ayuda a combatir las náuseas y los vómitos.

Pautas dietéticas

Junto con las recetas, una serie de pautas dietéticas ayudan a que el enfermo se enfrente al malestar estomacal con más posibilidades de éxito. De lo contrario, el desgaste físico es progresivo y cursa con agotamiento, menor resistencia a las infecciones y mayor dificultad para tolerar el tratamiento contra el cáncer.

La alimentación se convierte en un aliado en la batalla contra la enfermedad

Es aconsejable empezar el día con alimentos secos, tostadas o galletas poco aceitosas, evitar los alimentos lácteos enteros y zumos de frutas ácidas, distribuir la alimentación en pequeñas comidas frecuentes a lo largo del día y no mezclar en la misma comida platos calientes y fríos. También conviene utilizar sazonadores de especias para acomodar el gusto de los platos y acostumbrarse a las infusiones para aliviar las molestias digestivas y cuando se comienza a ganar peso. Así se convierte a la alimentación en un aliado en la batalla contra la enfermedad.

DISFRUTAR DE LA COMIDA

Auspiciado por la Sociedad Española de Oncología Médica y patrocinado por Pfizer, la doctora en Psicología María Luisa de Cáceres, la diplomada en Enfermería Francisca Ruiz y el médico oncólogo Miguel Ángel Seguí Palmer firmaron en 2002 el título 'Recetas de cocina y de autoayuda para el enfermo oncológico', un manual que incluía consejos sobre nutrición y autoayuda dirigidos a pacientes con cáncer, familiares y cuidadores.

A las dudas sobre la posibilidad de comer lo mismo durante la enfermedad que sin ella, se contesta con claridad: "El paciente puede comer, si no lo mismo, casi lo mismo, siempre que lo haga de una forma correcta". Se señala que los enfermos "pueden disfrutar de la comida sin empeorar los síntomas derivados de los tratamientos oncológicos o de la misma patología". Son palabras de Francisca Ruiz, colaboradora de la obra referida.


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