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Cómo se diseñan los alimentos funcionales

Con ayuda de un experto, explicamos qué son los alimentos funcionales y cuáles son las 5 maneras más habituales de diseñarlos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 16 noviembre de 2019

Los alimentos funcionales tienen, supuestamente, un efecto positivo sobre alguna función de nuestro cuerpo o reducen el riesgo de enfermedad. Es decir, como define la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, proporcionan un beneficio para la salud superior al que aportan los nutrientes que contienen. Aunque por lo general se cree que este tipo de productos están enriquecidos
con algún tipo de nutriente, existen cinco métodos principales para elaborarlos. Los explica José Manuel López Nicolás, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Murcia y uno de los mayores expertos en alimentos funcionales de España.

  • 1. Eliminando un componente que cause un
    efecto perjudicial al consumidor en general
    o a un determinado grupo de consumidores.
    Un claro ejemplo lo tenemos en los lácteos sin lactosa, para
    los intolerantes a ella, o en los productos sin
    gluten destinados a la población celiaca.
  • 2. Aumentando la concentración de un
    componente que ya poseía previamente el
    alimento convencional. Es el caso de los
    famosos productos lácteos enriquecidos
    en calcio o los zumos de frutas
    enriquecidos en vitamina C.


Imagen: alicepaipai

  • 3. Suplementando un alimento con un
    ingrediente que no poseía originalmente.
    Un ejemplo es el Actimel, una leche
    fermentada enriquecida con lactobacilos.
    También es el caso de buena parte de los
    alimentos enriquecidos con ácidos grasos
    omega 3.
  • 4. Sustituyendo un componente con efectos
    perjudiciales o nocivos sobre la salud por
    otro que posea efectos neutros o positivos.
    Así, por ejemplo, podemos encontrar en el
    mercado productos en los que se sustituye
    la sacarosa por fructosa o helados en los
    que se han sustituido grasas saturadas por
    hidratos de carbono no solubles.
  • 5. Alterando la biodisponibilidad [cantidad
    de una sustancia que llega a la sangre] de
    alguno de los nutrientes con el fin de obtener
    un efecto positivo sobre la salud. Esta
    alteración puede realizarse mejorando la
    absorción de los compuestos que producen
    efectos beneficiosos o dificultando la
    absorción de componentes perjudiciales. Un
    ejemplo son las leches fermentadas, como
    Danacol o Benecol, y la margarina Flora Pro
    Activ, que prometen reducir el colesterol.

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