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El melón

Una fruta muy refrescante para el verano que supone una fuente importante de antioxidantes, en mayor cantidad si tiene la pulpa naranja

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 3 agosto de 2006

Melones de diferentes clases

Las variedades de melón más comunes en nuestro entorno son Futuro,
Categoría y Piel de sapo. Todas ellas tienen una forma y un tamaño
uniforme, aunque en el país también se comercializan otras variedades con
características particulares.

Tendral: Se conoce también como melón de invierno ya que
se vende desde noviembre hasta enero. Su corteza, de color verde oscuro, es
muy gruesa y rugosa le hace ser muy resistente al transporte. Si el melón
está sin madurar resulta poco sabroso y su sabor recuerda al del pepino.
Honey Dew: Por dentro y por fuera es de color amarillo
pálido. A diferencia de la anterior su corteza es lisa y suave, la pulpa
es muy jugosa, azucarada y crujiente. Fuera de la temporada también se
pueden comer porque se importan desde Costa Rica y Brasil.
Galia: Su forma es esférica y el color de la corteza es verde
hasta que madura y se vuelve amarillo intenso. Su pulpa es blanca verdosa y
desprende un exquisito aroma.
Charentais o Cantalupo: Son frutos esféricos y algo aplastados
que se identifican por las rayas longitudinales que atraviesan su corteza y
por ser una de las variedades menos pesadas. Su piel es fina y amarilla y la
pulpa destaca por su color anaranjado y su intenso aroma.

Formas y colores variados

El melón es uno de los frutos de mayor tamaño, y puede alcanzar hasta los cuatro
kilos de peso. Su forma más común es ovalada, igual que un balón
de rugby, pero, como se ha visto, según la variedad de que se trate también
los hay de forma redonda. Tanto la corteza como la pulpa pueden ser de color
verde, amarillo, anaranjado o blanco. En su parte más interna existe
una cavidad con gran cantidad de semillas de color crema envueltas en una masa
viscosa que se elimina fácilmente. Al abrir el melón conviene
mantener esas semillas para que se conserve mejor.

Una fruta refrescante rica en antioxidantes

El melón es una de las frutas más refrescantes debido a que el
80 por ciento de su composición es agua. El 20 por ciento restante está formado por
carbohidratos sencillos -principalmente sacarosa- por lo que su contenido energético
es bajo; unas 52 Kcal por 100 gramos. Entre los minerales destacan el potasio y el magnesio. Es una fuente excelente de provitamina A -betacaroteno-, de acción
antioxidante, en mayor cantidad cuanto más anaranjada es la pulpa. Su
acción antioxidante también viene determinada por la vitamina
C que se encuentra en el melón en cantidades importantes.

Tabla de composición por 100 g de porción
comestible

Energía (cal)
Hidratos de carbono (g)
Fibra (g)
Magnesio (mg)
Potasio (mg)
Provit A (mcg)
Vitamina C (mg)
Folatos (mcg)*
52,4
13,1
0,8
11,8
320
3
32,1
2,7

*mcg = microgramos

Seleccionar un buen ejemplar

La temporada de esta fruta se extiende desde el mes de julio hasta septiembre.
Fuera de la temporada de verano esta fruta se importa de Brasil, Costa Rica
y Sudáfrica.

En el mercado es conveniente escoger los melones que sean duros y no presenten
marcas. Hasta que el melón no alcanza su madurez su sabor recuerda al
del pepino y una vez maduro se puede degustar el exquisito y refrescante sabor
dulce que presenta. Detectar si un melón está maduro es importante
porque al ser una pieza de gran tamaño conviene acertar en la elección. Para saber si un melón está maduro, hay que
tomarlo entre las manos con firmeza: si al presionar suavemente los extremos
cede un poco, significa que está bien maduro y es el momento ideal
para consumirlo. Si se adquieren ejemplares verdes, se pueden dejar madurar
unos días. En cambio, se han de rechazar los ejemplares que están
pasados que se identifican por su corteza pegajosa.

Una vez abierto el melón, conviene guardarlo en la nevera cubierto con
un film transparente, ya que desprende un olor muy fuerte y absorbe fácilmente
el sabor de otros alimentos. Si está entero, es suficiente para que se refresque con meterlo en el frigorífico una o dos horas antes de servir.

Ingrediente estrella del verano

El melón, en todas sus variedades, es un excelente postre o un prefecto entrante -combinado con jamón o salmón-, teniendo en
cuenta que se ha de servir bien frío. Se puede comer cortado en rodajas,
relleno o acompañado de otras frutas como las grosellas o las
fresas silvestres. Como postre el melón también puede formar parte
de sorbetes y helados obteniendo un refresco fantástico o incluso se
puede servir en forma de puding.

Sin embargo, esta fruta tiene muchas más utilidades además del
postre. Forma platos tan conocidos como el melón con jamón que se toma como entrante. También es un ingrediente
más de cremas frías y ensaladas de verano. Algunos alimentos
que combinan bien con el melón en ensaladas son: hojas de menta fresca
aliñados con aceite y limón, naranjas y berros o con apio muy
picado, cebollas, aceitunas y mayonesa.

Aunque no es algo tan habitual, el melón también se puede incluir
como guarnición de carne asada, foie gras o pollo asado con un toque
especial que se consigue espolvoreando con pimienta.

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