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Estas son las limitaciones de los sellos chilenos

El etiquetado frontal de los octógonos, instaurado en 2016, es distinto a Nutri-Score y tiene algunas limitaciones que es preciso conocer

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 14 julio de 2021

Los críticos de Nutri-Score lo suelen comparar con los sellos chilenos. Este etiquetado, instaurado en el país andino en 2016, obliga a incluir en los envases un sello negro cuando el producto es alto en azúcares, grasas saturadas socio o calorías. Para Nancy Babio, investigadora de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili, no existe posibilidad de comparación con Nutri-Score, ya que persiguen objetivos por completo distintos. “El etiquetado chileno simplemente advierte de los ingredientes críticos para una buena salud alimentaria, no hace un resumen nutricional como Nutri-Score”. Podrían hasta complementarse: Nutri-Score proporciona la conclusión general y el sellado chileno detalla la cantidad de ingredientes “malos” en el producto. Pero el etiquetado chileno también tiene sus límites y reformulaciones.

El etiquetado chileno ha vivido una etapa de actualización y ajustes. “Cuando se implementó hace más de cinco años, los puntos de corte de cada ingrediente eran altísimos. Por ejemplo, en 2016 se estableció que un alimento era considerado alto en sal cuando tuviera 800 mg de sodio. Eso es una barbaridad. Tras esa primera etapa, pasaron dos años hasta que el sistema redujo el límite a 400 mg. Algo parecido ocurrió con el azúcar”, explica Babio.

Así han variado los umbrales de cada ingrediente:

sellos chilenos variación de umbrales de ingredientes
Imagen: Eroski Consumer

Etiquetado frontal y reformulación de productos

De Nutri-Score también se ha dicho que puede llevar a las empresas alimentarias a utilizar ciertos trucos para mejorar la puntuación, reformulando algunos productos al rebajar su cantidad de azúcar o al añadir nutrientes ricos en fibra. Pero la reformulación también ha protagonizado el etiquetado chileno.

Un estudio, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile (INTA), mostró que los fabricantes habían reformulado el contenido de azúcares totales y de sodio del 15 % de los productos estudiados. Así, un 7 % modificaron sus fórmulas que entraban en la categoría “altos en azúcares” y el 5 % hicieron lo mismo en la categoría “altos en sodio”. Por grupos de alimentos, los más modificados fueron los embutidos, los cereales de desayuno, las leches y las bebidas lácteas.

Más allá de la proporción reformulada, algunas marcas –como Nestlé, En Línea y Quaker– han sustituido los azúcares por edulcorantes para deshacerse del sello, ya que este sistema no los tiene en cuenta y, además, la legislación del país no obligado a advertir sobre ellos, a diferencia de España.

No obstante, Jordi Salas, miembro de la Red de Expertos de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, aprovecha para destacar que las reformulaciones pueden ser positivas. “Este es uno de los objetivos finales: que las empresas trabajen por fabricar productos más saludables. Puede haber trampas que son criticables, pero que un producto se reformule para que contenga menos cantidad de sal y azúcar es una buena noticia”.

Refrescos sin sellos

Bebidas como Fanta y Sprite reformularon sus ingredientes en 2017 y redujeron su cantidad de azúcar, que quedó en 4,9 g por cada 100 ml (el límite para llevar el sello en bebidas es 5 g). Estos dos refrescos no llevan sello en Chile y, sin embargo, no tiene en cuenta que una persona que se toma una botella entera de 590 ml consume casi 26 g de azúcar.

Las combinaciones de nutrientes no cuentan

“Los etiquetados que se basan solo en nutrientes críticos tienen una limitación bastante llamativa: puede haber un alimento que puntúe negativamente en sal pero que incluya otros nutrientes mucho más valiosos”, analiza Babio. En el mercado hay cientos de combinaciones y eso complica la decisión del consumidor: qué es mejor, ¿qué sea alto en sal o en grasas saturadas?

En este aspecto, numerosos análisis y estudios han reconocido que el punto más fuerte de Nutri- Score es su facilidad de interpretación visual. También ocurre con los consumidores: en una encuesta elaborada por Hispacoop (Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios )con el apoyo del Ministerio de Consumo, nueve de cada diez aseguraron que Nutri-Score les ayudaba a detectar los productos más sanos.

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