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Suplementos dietéticos y cáncer

No hay evidencia científica que avale a los compuestos nutricionales como una ayuda efectiva y sin efectos secundarios frente a la enfermedad

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 20 enero de 2009

El uso de suplementos dietéticos como apoyo al tratamiento médico del cáncer ha hecho que algunos centros de referencia en esta enfermedad, como el American Institute for Cancer Research, se posicionen al respecto y expongan los conocimientos actuales. Vitaminas como la C, E y D, el selenio, betacarotenos o distintas mezclas de antioxidantes, que en muchos estudios se han revelado como beneficiosos para el sistema de defensas, están aún más cerca de la «casilla de salida» que de la «meta» para ser utilizados como una ayuda efectiva sin efectos secundarios. Además, los investigadores se plantean la sinergia de los nutrientes cuando se toman con el alimento natural y no por separado, en forma de suplemento o fármaco.

La utilización de suplementos dietéticos durante y después del tratamiento médico del cáncer sin supervisión facultativa está desaconsejada por algunos de los organismos con mayor autoridad en la materia, como el American Institute for Cancer Research (AICR) y la World Cancer Research Fund. Paradójicamente, el uso de estos compuestos está muy extendido entre las personas que han sobrevivido a esta enfermedad, como refleja uno de los estudios publicados más recientemente realizado por expertos del Duke University School of Nursing, en Durham (EE.UU.).

Lejos de la eficacia y la seguridad

En dicha investigación, lo que sorprendió a sus autores es que hasta un 74% de las personas supervivientes a un cáncer (las tres cuartas partes de las encuestadas) relata tomar uno o más suplementos como complejos multivitamínicos calcio y vitamina D, antioxidantes como vitamina C y E, carotenoides, selenio y las combinaciones de distintos antioxidantes o aceite de pescado rico en ácidos grasos omega 3.

Las interacciones de la vitamina C en altas dosis con los tratamientos oncológicos aún no están claras

Al parecer ha calado hondo la creencia de que todas estas sustancias pueden ayudar a disminuir la probabilidad de recurrencia de la enfermedad, pero en la práctica la ciencia nos dice otra cosa. Por ejemplo, algunas investigaciones han sacado a la luz el hecho de que la ingesta de suplementos de la conocida vitamina C podría inhibir, pero también estimular, el crecimiento de un tumor dependiendo de la forma, la dosis, el tiempo de suplementación, la localización del cáncer y el tipo de quimioterapia.

Parece ser que las interacciones de este popular nutriente en altas dosis con los tratamientos oncológicos no están claras por la ausencia de estudios rigurosos. Además, altas dosis de vitamina C podrían incrementar la toxicidad de algunos fármacos quimioterapéuticos, como se ha demostrado en estudios con animales, si bien queda pendiente de conocer si este efecto se puede extrapolar a humanos.

También en este sentido, diversos trabajos han encontrado que las personas fumadoras con alto riesgo de sufrir cáncer de pulmón no obtienen ninguna ayuda si se toman suplementos de vitamina A y betacarotenos. De hecho, podría aumentar la incidencia de la enfermedad debido a la toma de estas sustancias en forma de suplemento, pero no en forma de alimentos.

Antioxidantes y terapia oncológica

El AICR aconseja una alimentación que incluya cinco raciones diarias de frutas y hortalizas como método de protección efectiva frente al cáncer. Existe un amplio consenso acerca de la actuación sinérgica (de ayuda) que se da entre los antioxidantes y otros nutrientes presentes en un mismo alimento, lo que multiplica unos efectos beneficiosos que no aparecen si se ingieren los componentes por separado.

La controversia está en si la utilización de antioxidantes aislados en altas dosis beneficia o no al tratamiento quimioterapéutico. Según el American Institute for Cancer Research, existen dos puntos de vista sobre esta cuestión que son totalmente opuestos. Una de las hipótesis de trabajo propone que los suplementos de antioxidantes que complementen una dieta baja en grasas y rica en fibra, sumada a un cambio en el estilo de vida de la persona enferma, pueden reportar mejoras en la eficacia de la terapia oncológica.

En esta línea se asegura que los antioxidantes pueden mejorar el estado del paciente porque previenen o reducen el impacto de los temidos efectos secundarios de la quimioterapia. El problema está en que estas mismas sustancias tienen una cara oculta; podrían interferir con la acción de los fármacos utilizados para reducir el tumor. Ya existen varias investigaciones que han demostrado cómo dosis altas de antioxidantes pueden ralentizar la muerte de las células tumorales en cierto tipo de tratamientos quimioterapéuticos.

En definitiva, los propios investigadores advierten de la falta, en la actualidad, de un consenso y, por lo tanto, de un buen consejo profesional cara a las personas afectadas. Aún falta mucha investigación por realizar antes de que se establezcan límites de confianza que aseguren que este tipo de sustancias son tan eficaces como seguras en la ayuda al tratamiento del cáncer.

DIETA PERSONALIZADA

El AICR recomienda acudir al consejo profesional para que la dieta sea lo más personalizada posible; que se planifique una alimentación totalmente adaptada a la persona enferma y al tratamiento que se le esté administrando. El objetivo principal es no perder o ganar demasiado peso, evitar las nauseas, diarreas, pérdida de apetito y otros efectos causados por la quimioterapia y la radioterapia. Los suplementos dietéticos, si es que son necesarios, tienen que estar prescritos y supervisados por el profesional responsable tras la valoración del estado nutricional de la persona enferma y de sus hábitos alimentarios.

FUENTES ACREDITADAS

La American Cancer Society expone un completo listado en inglés sobre todos los suplementos, tanto de los nutricionales como los que no lo son (fitoterapéuticos), que se utilizan hoy en día como complemento de la quimioterapia y la radioterapia. Hace una descripción muy detallada de cada uno e informa con gran rigor acerca de la evidencia científica actual sobre su utilización y las posibles contraindicaciones o problemas que pueden aparecer en relación con su consumo.

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