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Un nuevo estudio aboga por eliminar de las dietas los hidratos de carbono en lugar de la grasa

No obstante, los autores mantienen que una dieta baja en grasa puede ser beneficiosa

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 24 mayo de 2003
Un estudio, publicado en "New England Journal of Medicine", retoma la polémica sobre cómo conseguir la dieta más eficaz. ¿Qué hace perder más peso, una dieta baja en hidratos de carbono u otra más restrictiva en grasas? Esta pregunta se ha convertido en objeto de controversia científica de los últimos años. Estudios, como el proyecto europeo Carmen, habían dejado de manifiesto los beneficios de las dietas ricas en hidratos de carbono en detrimento de la grasa. Sin embargo, una nueva investigación ha obtenido resultados diametralmente opuestos.

Este trabajo muestra que los pacientes obesos, sometidos a un régimen bajo en hidratos de carbono pierden más peso y arrojan mejores resultados en ciertas mediciones cardiovasculares y de diabetes que aquéllos que siguen una dieta restrictiva de grasas. El estudio lo han desarrollado investigadores del Department of Veterans Affairs (EE. UU. ) con 132 hombres y mujeres durante seis meses.

Pese a estos resultados, los autores alertan que no se debe descartar tampoco la eficacia de la dieta baja en grasas, que reduce el riesgo de ataque cardiaco. No obstante, apuntan que se necesita prestar más atención a la química del organismo: "Hay importantes efectos metabólicos en una persona que se somete a una dieta alta en hidratos de carbono y tiende a comer más, eso es algo que se tiene que estudiar bien".

En el presente trabajo, los voluntarios se sometieron, o bien a una dieta baja en grasas o bien a una dieta baja en hidratos de carbono durante seis meses. En el grupo que recibió la dieta baja en hidratos de carbono, se reducía la ingestión de hidratos de carbono a apenas 30 g diarios. Este grupo también recibió asesoramiento sobre los tipos de grasa que podrían resultar mejores para la salud, como los ácidos grasos omega-3. El grupo con la dieta baja en grasas se sometió a una restricción de calorías con no más de un 30% de calorías procedentes de grasas.

En general, los voluntarios que se sometieron a la dieta baja en hidratos de carbono perdieron una media de unos cinco kilos, en contraste con la media de dos kilos que perdieron aquellos que se sometieron a la dieta baja en grasas.

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