Los helados, ya sean de agua o elaborados a partir de leche, se consideren para el público infantil, o se comercialicen en tarrina o vengan con palo, cucurucho o en modo sándwich, no son un producto saludable para los peques. Contienen una cantidad bastante considerable de grasas saturadas, calorías y azúcares, y apenas vitaminas y minerales. De hecho, los helados no aparecen dentro de ninguna guía ni pirámide alimentaria, ni se nombra en el popular Plato de Harvard para niños. Por tanto, su consumo debe ser ocasional.
También tiene que ser esporádico en el caso de optar por un helado casero con frutas trituradas o zumos de fruta. El problema está en el azúcar que contienen y que debes evitar para tu bebé. Y es que debes tener en cuenta que cuando la fruta se exprime, tritura o machaca, sus azúcares se convierten en azúcares libres, que aumentan el riesgo de caries y enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes.
¿Cuándo pueden comer helados los bebés?
Pero ¿a partir de qué edad un bebé puede tomar helado? Lo recomendable es que el peque cumpla los requisitos básicos para iniciar la alimentación complementaria:
- Tener en torno a seis meses de edad.
- Sentarse con apoyo y mantener la cabeza erguida.
- Interesarse por los alimentos y ser capaz de cogerlos y llevárselos a la boca.
- Sin el reflejo de extrusión: no saca la lengua para expulsar los alimentos de la boca.
Eso es lo idóneo. Pero cabe la posibilidad de que el peque los tome un poco antes, sobre los cuatro o cinco meses. Eso sí, siempre bajo la supervisión del adulto responsable, y no cualquier helado.
Qué helado puede comer un bebé
Entonces, ¿qué tipo de helado puede comer un bebé tan pequeño? Por supuesto, uno casero, pero todo dependerá de los sólidos y líquidos que sus padres y cuidadores hayan introducido en su alimentación: no es lo mismo que el peque aún siga con la lactancia materna, que haya empezado con el BLW (Baby-Led Weaning) o que ya coma de todo, como el resto de su familia.

Los bebés más pequeños podrán refrescarse e hidratarse con helados de leche materna, a la vez que aliviarán las molestias de la dentición a modo de mordedor. Mientras, los mayores de seis meses ya podrán chupar polos de frutas y los que cumplan un año, los elaborados con leche de vaca.
Y ¿cómo hacer helados caseros para bebés? Para elaborarlos necesitarás moldes de silicona con tapa que vienen con asas ergonómicas (o un chupete para fruta) y seguir las siguientes indicaciones:
➡️ Helado de leche materna
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las sociedades pediátricas recomiendan la lactancia exclusivamente materna hasta los seis meses y prolongarla hasta los dos años del bebé. Así que, durante este tiempo, puedes hacer un helado para el niño con leche materna fresca extraída con sacaleches o de manera manual. Pero no te olvides de la seguridad alimentaria: lava muy bien los moldes y el sacaleches que utilices, y por supuesto, mantén siempre tus manos limpias.
Estos son los pasos para preparar polos de leche materna:
- Extrae la leche.
- Viértela en moldes pequeños para helados o polos. También puedes meterla en un chupete para la fruta tapándolo con papel film transparente para que no se escape la leche.
- Deja los moldes en el congelador entre 6 y 8 horas. ¡Listo!
- Da a tu bebé el helado con el asa para que lo sujete y coma él solito, pero siempre bajo tu vigilancia.
Por cierto, no dejes mucho tiempo estos helados en el congelador. Ya sabes que la leche materna puede aguantar congelada un tiempo determinado. Y ten siempre presente la importancia de la cadena de frío: no lo vuelvas a congelar, ni siquiera si solo se ha derretido un poco…
➡️ ¿Helado de leche de fórmula?
¿Es posible un helado de leche de fórmula? A diferencia de la leche materna, la leche artificial no está diseñada para soportar procesos de congelación y descongelación, como apuntan sus fabricantes: pierde calidad, sus componentes pueden separarse, hay riesgo de crecimiento de bacterias… Así que tampoco es conveniente hacer helados con leche de fórmula, aunque se prepare sin grumos y el helado con la leche reconstituida se tome a las pocas horas de formarse.
➡️ Helados de fruta
Otra opción de helado para los bebés que ya toman frutas: puedes triturar frutas aptas para la edad de tu hijo (plátano, pera, melón, sandía…) y mezclarlas con la leche materna antes de congelarla. No añadas azúcar.
Hay quien usa los purés de frutas en bolsita (pouch de frutas) para elaborar helados para su bebé, como los mismos fabricantes aconsejan. En solo cuatro horas en el congelador, el contenido de las bolsitas en el molde para polos se habrá convertido en un rico helado.
Sin embargo, mucho más recomendable es hacer tú mismo los polos de fruta. Solo hace falta triturar, batir o exprimir fruta fresca, verterla en los moldes correspondientes y al congelador. Prueba con sandía, melón o zumo de naranja y con las siguientes combinaciones: plátano y fresa, arándanos y pera o plátano y melocotón.
😋 Con yogur
Además, a partir de los 9-10 meses ya se puede dar yogur natural sin azúcar al bebé, por lo que puedes aprovechar este lácteo para preparar algún que otro helado. Y encima, así, resultará más cremoso. Las mezclas de yogur y fresa, yogur y cerezas o yogur y mango, por ejemplo, están riquísimas.
😋 Con frutos secos
Solo si antes tu bebé ha probado frutos secos molidos, como cacahuetes, almendras, nueces o avellanas —y no le han producido alergia—, puedes incluirlos como ingredientes de sus helados. Bien disueltos —nada de enteros— y mezclados con plátano o yogur natural harás un helado para el peque con un sabor muy distinto.
➡️ Helado de leche y sin azúcar

A partir de los 12, tu peque ya puede alimentarse con leche animal, y la leche de vaca es la recomendada por su perfil nutricional. Por lo tanto, puedes incorporarla en los helados caseros que le prepares, si no tiene alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV). Aquí se abre una amplia variedad de helados, pero si, como recomiendan los expertos en pediatría, quieres seguir sin dar azúcar al bebé, y no usar otros edulcorantes, debes apoyarte en el dulzor de las frutas maduras.
Destacan, entonces, los helados cremosos. Para su elaboración, por lo general, se suele recurrir al plátano congelado, que funciona como si fuese nata. Pero también caben otras frutas pulposas como el melocotón, el albaricoque, la papaya, el mango, las fresas o las cerezas. Puedes congelar la fruta cortada en trozos no muy grandes y, cuando quieras dar un helado a tu peque para que lo coma con cuchara, no tienes más que sacarla del congelador, esperar cinco minutos y triturar en la batidora 200 gramos de la fruta con 50 ml leche. ¡Le encantará!
Recuerda que también los bebés con un año ya pueden tomar miel, aunque como el azúcar, las galletas o los embutidos, es considerado un alimento superfluo para los menores. Puedes edulcorar un helado casero de plátano maduro con un chorrito de leche y unas gotas de miel.
Y, por último, con plátano congelado, pero no con leche, puedes hacer otro helado clásico sin azúcar de consumo muy ocasional: helado de chocolate. Congela en trocitos cuatro plátanos bien maduros y, cuando quieras dar este postre al niño, mézclalos en una picadora con 40 g de cacao puro hasta formar la textura cremosa del helado. ¡Delicioso!
Qué pasa si le doy helado a mi bebé
En cualquier caso, no quites un ojo de encima a tu hijo cuando esté comiendo un helado. Además de que se le derretirá enseguida y se manchará de lo lindo, debes tener en cuenta tres cosas:
- Los polos pueden quemar su delicada piel: tanto la cara como los labios pueden resultar afectados.
- Puede desprenderse algún trozo y atragantarse con él.
- Si el niño come helado rápido, puede dolerle la cabeza.
Así que para evitar estos inconvenientes lo más recomendable es que, además de siempre vigilarles, los más pequeños dejen que el helado se derrita un poco en la boca antes de tragárselo.
Y, por supuesto, recuerda que los helados son un alimento de consumo ocasional también para tu bebé. No sustituye a la toma de leche correspondiente, ni a la fruta del postre o la merienda.


