Anticongelante para evitar problemas en la calefacción

Se recomienda el uso de anticongelantes siempre que un tramo de tuberías de la calefacción quede en el exterior de la vivienda
Por EROSKI Consumer 11 de julio de 2001
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Imagen: smlp.co.uk

En zonas donde el frío es muy riguroso, la congelación de las tuberías del sistema de calefacción puede representar un problema importante, sobre todo en viviendas que permanecen durante muchos días desocupadas. En esos casos es aconsejable el uso de líquidos anticongelantes. Este artículo repasa la importancia de los anticongelantes para garantizar el buen funcionamiento de la calefacción, explica cómo introducir el líquido y dedica un apartado especial a otros sistemas de calefacción hogareña.

Anticongelantes para garantizar el funcionamiento de la calefacción

El frío del invierno puede ser muy duro, sobre todo en determinadas regiones. Y entre las consecuencias negativas que a veces pasan inadvertidas, está la posibilidad de que se congele el agua de los tubos de calefacción en los tramos de cañerías que se encuentran en el exterior. Si esto ocurre, se bloquea todo el sistema de calefacción.

Se debe usar líquido anticongelante sobre todo en la calefacción de viviendas que pasan largos periodos deshabitadas

Existen distintas maneras de prevenir el congelamiento en estas tuberías. El método más elemental es instalar una cobertura de material aislante. Estas capas (fabricadas en materiales sintéticos, como espuma de poliuretano) reducen las pérdidas de calor del líquido de la calefacción en los tramos externos de las cañerías y, por lo tanto, mejoran el rendimiento general del sistema.

Pero en muchas ocasiones estas coberturas aislantes no son suficientes. Para viviendas unifamiliares ubicadas en regiones muy frías (zonas de sierra o montaña) y en particular si pasan periodos más o menos largos (varios días, al menos) deshabitadas, conviene el uso de líquidos anticongelantes.

El líquido anticongelante es un compuesto químico que se mezcla con el agua para bajar su punto de solidificación. Es decir, si bien el agua se congela a 0ºC, mezclada con anticongelante deberá someterse a temperaturas inferiores para alcanzar el estado sólido. Además de los sistemas de calefacción de las casas, otro uso típico de los líquidos anticongelantes se efectúa en los coches.

Cómo introducir el anticongelante en la calefacción

En el mercado se encuentran líquidos anticongelantes específicos para sistemas hogareños de calefacción, pero, según la mayor parte de los especialistas, el de los coches también vale. El líquido es tóxico por ingestión, por lo cual es importante corroborar que los caños de la calefacción estén aislados del resto del sistema de fontanería, para no contaminar el agua normal del grifo.

La introducción del líquido anticongelante en el sistema de calefacción se realiza a través de uno de los radiadores

En el envase del producto, los fabricantes incluyen las proporciones recomendadas para mezclar el líquido refrigerante. Se puede considerar que lo apropiado es una mezcla de tres partes de refrigerante por cada siete de agua, pero esto es solo una aproximación. Lo mejor idóneo es atender a las instrucciones del recipiente.

La forma más práctica de introducir la mezcla de agua y líquido anticongelante al sistema de calefacción es a través de uno de los radiadores. Se recomienda bajar a cero la presión de la caldera, echar el agua con anticongelante hasta llenar la capacidad, luego ajustar bien el tapón del radiador y poner en marcha el sistema de calefacción. Al final, como cuando se termina de purgar los radiadores, se debe comprobar que la presión es de 1 bar.

Otros sistemas de calefacción

La calefacción por medio de gas natural es la más apropiada para los climas fríos, además de las chimeneas y otros dispositivos que funcionan con leña o carbón.

Otros sistemas de calefacción se adecúan mucho mejor a zonas de temperaturas templadas, como las instalaciones eléctricas, poco recomendadas debido a su alto consumo y su baja eficacia relativa, o las bombas de calor, que también funcionan como aire acondicionado para el verano y para reducir la humedad ambiental en regiones donde es muy elevada.

Para regiones frías, el sistema más idóneo es la llamada calefacción radiante, compuesta por tuberías integradas en el suelo, las paredes o el techo. Es la forma más natural de transmisión de calor, ya que se reparte de manera uniforme por toda la casa. El lado negativo es el elevado coste de su instalación, lo que provoca que solo compense en zonas de temperaturas muy bajas, y no donde se usaría solo durante dos o tres meses en el invierno.

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