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Salvar el Mediterráneo, una tarea de todos

El Mare Nostrum sufre diversas y graves amenazas que deben combatirse entre todos los ciudadanos

Pérdida de biodiversidad, cambio climático, contaminación, degradación de los ecosistemas, especies invasoras, sobrepesca… Son amenazas comunes a todo el planeta, pero que en el Mediterráneo, por sus características únicas, tienen un efecto mayor. Su recuperación y conservación requiere de varias medidas en las que deben participar no sólo las instituciones o las ONG medioambientales, sino también los consumidores.

Principales amenazas

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El primer paso para resolver un problema es conocerlo. A continuación, se señalan las principales amenazas que se ciernen sobre el Mediterráneo:

Biodiversidad en peligro. La cuenca del Mediterráneo es un punto caliente de biodiversidad (hotspot), ya que tiene una cantidad elevada de especies endémicas, únicas de ese lugar, y un hábitat en proceso de destrucción. Los responsables de la organización Conservación Internacional (CI) destacan su gran riqueza ecológica: 22.500 especies de plantas vasculares, la mitad de ellas endémicas, 226 especies de mamíferos (25 endémicas), 489 de aves (25 endémicas), 230 de reptiles (77 endémicas), 79 de anfibios (27 endémicas) y 216 de peces de agua dulce (63 endémicas). La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) señala que alrededor del 19% de las especies evaluadas en su Lista Roja sufren la amenaza de la extinción: un 5% están “en peligro crítico”, el 7% “en peligro” y el otro 7% son “vulnerables”. Especies singulares como la foca monje, el lince ibérico o la posidonia, una planta marina vital para el Mediterráneo, se hallan en grave peligro.

Alrededor del 19% de las especies mediterráneas evaluadas en la Lista Roja sufren la amenaza de la extinción

Los expertos reclaman una especial atención para la biodiversidad marina y sus hábitats, que apenas cuentan con áreas especiales de protección. Se fijan también en España, una de las zonas con mayor biodiversidad de Europa. Un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), publicado en la revista Conservation Biology, demandaba la creación de 36 puntos calientes por su alto número de especies endémicas. El tramo final de la cuenca del Ebro, la serranía de Cuenca y diversos puntos de Gerona, Tarragona, Málaga o Vizcaya serían algunas de ellas.

Cambio climático. Como fenómeno global, ningún lugar del planeta se escapa a sus consecuencias, pero algunas zonas son más vulnerables que otras y el Mediterráneo es una de ellas. Carlos Duarte, profesor del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), señala que en la actualidad la tasa de calentamiento de sus aguas se aceleran y recuerda que “es particularmente sensible por ser un mar cerrado y con poco intercambio, lo que amplifica su respuesta”.

En los próximos años, la situación podría ser incluso peor. A partir de los datos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC), investigadores del IMEDEA y del Centro Nacional de Oceanografía de Southampton (Reino Unido) han determinado tres posibles escenarios para las próximas décadas en el mar Mediterráneo. La simulación más pesimista predice un aumento de la temperatura de sus aguas de hasta 2,5 grados centígrados y un aumento de su nivel de entre 3 y 61 centímetros de media.

Los expertos en cambio climático señalan las consecuencias negativas para el Mediterráneo y su cuenca: incremento de las temperaturas medias, mayor frecuencia de fenómenos naturales extremos -como olas de calor, sequías, lluvias torrenciales, ciclones, etc.-, desplazamiento de especies, aumento de incendios forestales, pérdidas agrícolas, evaporación de humedales…

/imgs/2009/11/tiburon-peregrino001.jpgContaminación. Según la Comisión Europea, sus principales causas son el transporte de petróleo en barco, la actividad industrial y el vertido de residuos urbanos. La organización ecologista Greenpeace afirma que el Mediterráneo constituye el 0,7% de la superficie acuática, pero recibe el 17% de la contaminación global por vertido de hidrocarburos. Esta ONG afirma que es uno de los mares más transitados del planeta: entre 250 y 300 petroleros lo atraviesan cada día, con un tráfico anual superior al 20% del crudo total mundial. Pero esta contaminación difiere de la creencia común: las mareas negras son responsables del 12% del petróleo que llega a las aguas. El 88% restante se genera de forma silenciosa, en vertidos menores por labores de limpieza o por la recarga de combustible en alta mar (“bunkering“).

La polución marina se origina también con el vertido de diversos residuos. Metales pesados como el mercurio se biomagnifican en el recorrido de la cadena alimenticia y pueden causar serios trastornos en el medio ambiente y en la salud. El uso excesivo de fertilizantes afecta al Mediterráneo y altera la composición de sus aguas. Los residuos plásticos llegan al estómago de animales de todo tipo, que pueden morir. Stefano Aliani, del Instituto de Ciencias Marinas del Consejo de Investigación Nacional de Italia (CNR), ha detectado en algunas zonas del Mediterráneo acumulaciones de residuos, incluso puertas y camas, que flotan como basureros marinos.

Se ha detectado una aceleración de la tasa de calentamiento de las aguas del Mediterráneo

Degradación de los ecosistemas. La organización CI asegura que la deforestación, la contaminación, los incendios, la construcción de infraestructuras y la expansión urbana y turística (en especial en la costa), la intensificación de la agricultura, la escasez de agua y la desertificación o la fragmentación del hábitat son los principales impactos humanos que han causado “importantes transformaciones” en los ecosistemas mediterráneos.

En las próximas décadas la situación podría empeorar. Según José Luis Rubio, presidente de la Sociedad Europea de Conservación del Suelo, las previsiones de crecimiento acelerado de la población, sobre todo en el sur y en el este, o del cambio climático aumentarán los riesgos de degradación combinada de agua y suelo.

/imgs/2009/11/pesca-red001.jpgEl agua se convertirá en un recurso cada vez más escaso. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) prevé que en 2025 habrá unos 63 millones de personas en el Mediterráneo por debajo del umbral mínimo de disponibilidad de agua.

Especies invasoras. Son, tras la destrucción del hábitat, la principal causa mundial de pérdida de biodiversidad, asevera la UICN. Según datos de Ecologistas en Acción, el número de especies introducidas en el Mare Nostrum se ha duplicado cada 20 años y en la actualidad hay unas 450 especies exóticas.

La Caulepra taxifolia, conocida como “alga asesina”, se descubrió en Mónaco en 1984 y hoy cubre millones de hectáreas a lo largo de la costa de varios países mediterráneos, entre ellos España. La medusa tóxica Rhopilema nomadica, oriunda del Mar Rojo, afecta a la pesca y al turismo del sudeste mediterráneo.

Las principales vías de entrada en el Mediterráneo de las especies invasoras son, según los responsables de la ONG ecologista, el Canal de Suez y las aguas de lastre (agua marina usada para mantener la flotabilidad de los barcos), la presa de Asuán en el Nilo, la acuicultura (cría en cautividad de especies acuáticas) y el aumento de la temperatura debido al cambio climático. Algunos expertos hablan ya de “tropicalización” del Mediterráneo.

El número de especies exóticas en el Mare Nostrum se ha duplicado cada 20 años y en la actualidad hay unas 450

Sobrepesca. La Comisión Europea ha registrado que el 88% de los stocks pesqueros europeos están sobreexplotados y, de ellos, el 69% está en riesgo de agotamiento. La organización Oceana señala como causas principales el exceso de capacidad de la flota, la aprobación de Totales Admisibles de Capturas excesivos y el uso de artes de pesca ilegales, como las redes de deriva.

Los responsables de Oceana destacan la delicada situación de algunas especies en el Mediterráneo. Es el caso del atún rojo, en riesgo de colapso comercial, o del pez espada, sobreexplotado con entre un 50% y un 70% de capturas formadas por ejemplares juveniles. Ser un tiburón en el Mare Nostrum no es nada recomendable, subraya esta organización, ya que el 42% de sus especies están amenazadas de extinción, frente al 21% mundial. La UICN revela que siete especies de peces continentales mediterráneos han desaparecido y una en estado salvaje se ha extinguido.

Por su parte, un estudio del CSIC señalaba que la estructura del ecosistema mediterráneo ha cambiado ante la disminución de grandes depredadores como el rape, la merluza o los tiburones demersales y de competidores por el alimento, como sardinas o anchoas.

Medidas para su conservación

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El mantenimiento de un equilibrio sostenible entre conservación natural y desarrollo humano es una manera de garantizar el presente y el futuro del Mediterráneo. Para ello, los expertos señalan diversas medidas necesarias. Es clave la aplicación eficaz de normativas medioambientales específicas, como la Directiva Hábitats de la Unión Europea (Red Natura 2000) o la Convención de la ONU de Diversidad Biológica, además de iniciativas concretas para el Mediterráneo.

El Convenio de Barcelona se compromete a reducir la contaminación en la zona del Mediterráneo y a proteger y mejorar su entorno marino

Un total de 16 países mediterráneos, entre ellos España, y la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) aprobaron en 1976 el Convenio de Barcelona. Sus impulsores se comprometieron a reducir la contaminación en la zona del Mediterráneo y a proteger y mejorar su entorno marino.

En 2008 se firmó en Madrid el protocolo de Gestión Integrada de las Zonas Costeras del Mediterráneo (ICZM) a partir del Convenio de Barcelona. Su objetivo es la protección de los ecosistemas marinos y terrestres y la toma de medidas efectivas contra las causas que generan su degradación. El mismo año, la Comisión Europea puso en marcha la Unión por el Mediterráneo. Su actividad se centrará en la descontaminación de las aguas o el impulso de las energías alternativas.

/imgs/2009/11/foca-monje001.jpgLos esfuerzos de conservación también se deberían enfocar en la identificación de las amenazas concretas de cada zona, de manera que se puedan plantear acciones a medida. Los científicos son esenciales en esta tarea y, por ello, son cada vez más las investigaciones iniciadas. Las áreas de trabajo comprenden cuestiones como la identificación de las zonas con mayor riqueza marina del Mediterráneo, el estudio de los posibles impactos del cambio climático y fórmulas de mitigación, el desarrollo de trabajos y sistemas de predicción y prevención de riesgos naturales, etc.

La aprobación de programas institucionales de cooperación regional o las iniciativas de grupos ecologistas y organizaciones conservacionistas también contribuyen a la defensa del Mediterráneo. CI, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife, Oceana y otras muchas ONG cuentan con diversos programas en ese sentido.

Qué pueden hacer los consumidores

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Los ciudadanos y sus decisiones y hábitos de compra son una parte esencial en la lucha contra los problemas del Mediterráneo. La práctica de las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) contribuirá a disminuir la cantidad de residuos, la contaminación de los recursos naturales o el impacto en los ecosistemas.

Las tres erres contribuirán a disminuir los residuos, la contaminación o el impacto en los ecosistemas

Los consumidores pueden elegir alimentos producidos de manera ecológica o que utilicen menos fertilizantes. En el caso de los productos pesqueros, conviene evitar las especies en mayor peligro o sustituirlas por otras similares menos esquilmadas. En cuanto a las bolsas de plástico, una medida efectiva es usarlas biodegradables o reutilizables.

Los consumidores pueden reducir el uso de la energía, que proviene en su gran mayoría de los combustibles fósiles. Hay muchas formas de hacerlo: viajar en transporte público, ir a pie o en bicicleta, utilizar electrodomésticos eficientes, bombillas de bajo consumo, evitar los “vampiros eléctricos“, etc. Otra opción es usar en el hogar energías renovables, con un menor impacto ambiental, y ahorrar agua, un bien escaso, con diversas medidas sencillas.

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La concienciación es otra manera de conservar los recursos naturales del Mediterráneo. Los consumidores pueden interiorizar hábitos de vida sostenibles. El respeto de los seres vivos, el cuidado de las especies en peligro, es responsabilidad de todos. El turismo sostenible en espacios costeros o marinos es una opción más que aúna diversión, ocio y respeto a la naturaleza. Los consumidores que vivan en zonas costeras pueden ser parte activa de la conservación y protección de los ecosistemas marinos. La colaboración con las ONG conservacionistas ayudará a sus responsables a emprender mayores acciones.

Incluso es posible reclamar a los responsables institucionales que aprueben y hagan efectivas las leyes para cuidar los recursos naturales del Mediterráneo. La defensa activa de reservas marinas de pesca o la persecución efectiva de los barcos que utilicen artes de pesca ilegales mejoraría la crítica situación de los caladeros.

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