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Carlos Verdejo, miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)

El 62% de los varones ancianos frente al 37% de las mujeres ancianas siguen activos sexualmente

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 5 marzo de 2013

Cultura, educación o prejuicios son algunas de las razones por las que, a menudo, no se habla del sexo en la ancianidad. Muchas personas mayores lo callan o lo ocultan, aunque algunas presuman de mantener activas sus relaciones sexuales a una edad avanzada. El 62% de los varones ancianos frente al 37% de las mujeres ancianas siguen activos en su esfera sexual, según la Encuesta Nacional de Salud Sexual efectuada a 1.939 mayores de 65 años (1.118 mujeres y 821 hombres), que se ha hecho pública con motivo de la reciente celebración del Día Europeo de la Salud Sexual. La disfunción eréctil en los hombres y los cambios hormonales en las mujeres, junto con la pérdida de pareja, son los factores físicos y sociales que influyen en el abandono de las relaciones sexuales. Sin embargo, son un componente importante de la calidad de vida y no se debería renunciar a ellas, según diversos estudios y expertos. En la ancianidad hay que adaptarse, aprender a manifestar la sexualidad de otras formas y acudir al médico para resolver problemas físicos cuando sea necesario, cuenta en esta entrevista Carlos Verdejo, jefe de sección de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos, profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense, de Madrid, y miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

¿Cuántos ancianos se estima que siguen sexualmente activos?

Es difícil decirlo con precisión, ya que sobre todo por motivos culturales y educativos no se suele reconocer, se tiende a ocultar y no se manifiesta o, al revés, en algunos casos se magnifica. No obstante, según datos de la reciente Encuesta Nacional de Salud Sexual que hemos realizado en España, cerca de la mitad de las personas por encima de los 65 años sigue activa en esta vertiente, más en el caso de los varones (62%) que en las mujeres ancianas (37%).

¿En qué se diferencia el sexo en la ancianidad respecto al que se practica en otras etapas vitales?

La diferencia principal es cómo se manifiestan. Las personas pueden ser muy activas, pero las relaciones sexuales que mantienen son a menudo precoito, por las limitaciones físicas inherentes al envejecimiento. Se practican otras actividades como las caricias, los besos o la masturbación, mientras que intentar la penetración no sería el patrón estándar, frente a lo que ocurre en la población más joven. Las personas mayores, a través de la sexualidad, buscan cubrir una faceta afectiva y emocional, y no tanto el placer de los más jóvenes.

¿Cuáles son los trastornos más habituales que limitan la capacidad de mantener la actividad sexual en la población anciana?

Los mayores que rechazan o claudican de su sexualidad pierden calidad de vida
En los varones mayores, el trastorno más frecuente es la disfunción eréctil, que imposibilita que se alcance una erección suficiente para realizar la penetración. En la gran mayoría hay un problema circulatorio de base. Pero, en la actualidad, la disfunción eréctil se puede tratar de manera efectiva con tratamiento farmacológico, entre otros. En las mujeres lo más habitual es que disminuya el deseo sexual y que no apetezcan las relaciones sexuales, sobre todo, por los cambios locales en el aparato genital que se producen en la menopausia, por la falta de hormonas. Si estas alteraciones no se abordan mediante un tratamiento con estrógenos, puede haber dolor, dificultades ante la penetración, escozor y, todo ello, conducir a un rechazo y una disminución de las relaciones sexuales.

¿Es lo que se conoce como dispareunia?

Sí, la dispareunia es el dolor que la mujer siente durante el coito, sobre todo, con la penetración.

¿Qué porcentaje de hombres y mujeres sufre alguna disfunción sexual?

Aunque depende de las características de cada uno, se estima que entre un 25% y un 30% de hombres tiene algún problema de erección. En varones diabéticos o con otros problemas vasculares, la tasa de afectados, incluso, se incrementa a un 50% o 60%. Entre las mujeres, tienen algún problema el 40% o 50%, por la influencia o la falta de hormonas sexuales.

¿Cuáles son los beneficios de mantener las relaciones sexuales hasta una edad avanzada?

«Enviudar, estar separado o un mal estado de salud de la pareja hacen que muchas personas mayores no puedan mantener su actividad sexual»
El sexo es un componente de la calidad de vida de las personas e, incluso, los mayores que las rechazan o claudican pierden en calidad de vida. Es un factor que se debe individualizar y tratar cuando la persona tiene deseo sexual y ganas de mantener relaciones sexuales; en estos casos, hay que orientarlas y aconsejarlas. No tienen por qué mantener menos actividad sexual si no lo desean, ni aceptar el hecho de que no puedan tenerla. Pueden hacerlo y hay que planteárselo con total naturalidad y entera libertad.

¿Qué factores llevan a una persona mayor a la inactividad sexual?

La gran mayoría de personas mayores inactivas lo son por enfermedades neurológicas, vasculares y el consumo de mucha medicación. Otro factor que influye es el social: la pérdida de la pareja, enviudar o estar separado y el mal estado de salud del compañero hacen que muchas personas mayores no dispongan de pareja para mantener su actividad sexual.

Una mala percepción del cuerpo de uno mismo, por el deterioro físico que acompaña a la vejez, ¿influye en el abandono de la práctica sexual?

Puede ser que la persona tenga un mal estado de salud, esté agotada, que su esfera emocional y afectiva esté alterada y que, a consecuencia, su actividad sexual se reduzca. Las personas con mejor estado de bienestar psicológico y mayor estabilidad, de alguna manera tienen garantizada una mayor actividad sexual, aunque siempre hay que valorar a cada persona de forma individual. No se puede generalizar sobre este tema en los mayores. También influyen el componente educativo y el cultural.

¿A qué médico deben ir las personas mayores que desean conservar su salud sexual en buenas condiciones y tengan algún problema? ¿Al geriatra o al médico de cabecera?

«Las relaciones sexuales que se mantienen en la ancianidad son a menudo precoitales»
Lo lógico es que consulten primero a su médico de cabecera, de atención primaria, que es con quien tienen más confianza y, a partir de ahí, se dé un primer paso para orientar el problema. Cuando la persona es mayor, también puede que necesite ser visitada por geriatras, sexólogos, neurólogos, ginecólogos, además de por su médico de atención primaria.

¿Cuál es la receta para poder mantener las relaciones sexuales a edades avanzadas?

Lo primero es entender que el organismo cambia conforme nos hacemos mayores y que la sexualidad tiene que adaptarse a estos cambios. No se puede pretender tener un número similar a las que tienen los jóvenes, ni que sigan el mismo patrón. Pero, sobre todo, no hay que perder de vista a la pareja, puesto que ambos miembros deben adecuarse a los cambios que surjan con el envejecimiento, tanto a nivel individual como de pareja. Hay que fomentar la educación sexual al respecto, es decir, explicar cómo puede ser el comportamiento de una persona a los 65 años o a los 75, qué cambios experimentará y cómo puede ser su vertiente sexual, que será distinta a la que tenía años atrás. Para esto, es preciso educación sanitaria y un planteamiento abierto de la sexualidad. Y no ocultarlo.

No renunciar al sexo conserva la calidad de vida

«No se debe renunciar fácilmente a la actividad sexual. Las personas deben disfrutarla, siempre que puedan, y plantear cualquier duda que tengan sobre ello. Este es un problema importante que debemos solucionar con las personas mayores», explica Carlos Verdejo. La importancia de no darse por vencido en esta faceta de la vida se debe a que «las relaciones sexuales contribuyen a que se tenga una mayor calidad de vida y un mejor estado de salud. Hay un porcentaje mayor de las personas ancianas que mantienen su actividad sexual, respecto a las que no lo hacen, que tienen una calidad de vida un poco mejor», informa este experto.


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