La celulitis

La aparición de esta infección que afecta a la capa subdérmica de la piel puede estar relacionada con cuadros de estrés, sedentarismo y desórdenes hormonales
Por María Rodríguez 27 de junio de 2005

El 14% de los casos de celulitis surgen en la pubertad, el 25% en la premenopausia y en muchos otros durante el embarazo o al comenzar a tomar la píldora anticonceptiva. La celulitis es una infección que se detecta casi exclusivamente en las mujeres. Existen muchas teorías sobre su origen, pero ninguna definitiva, aunque los estudios realizados en los últimos años han arrojado esclarecedores datos sobre los principales factores que influyen en su aparición. Entre ellos destaca que la aparición de la celulitis poco tiene que ver con el peso de cada uno.

Inflamación del tejido celular

Pese a que su pronóstico ha mejorado gracias a los cambios en la alimentación y hábitos de vida, la celulitis continúa afectando a un gran número de mujeres y no sólo en la edad adulta. Ello influye en que sea “una de las preocupaciones sociales que más fomenta el desarrollo de estrategias de marketing para captar consumidores de productos dudosamente eficaces”, lamenta el cirujano Federico Mayo.

Inflamación del tejido celular

Las causas de su aparición, cómo tratarla, hasta qué punto son eficaces los productos anticelulíticos y los distintos tipos de celulitis que existen son algunas de las cuestiones que se tratan a continuación:

¿Qué es la celulitis? Es una infección que afecta a la capa subdérmica de la piel y que está provocada por gérmenes que entran en la superficie cutánea a través de cualquier lesión. “Por tanto, como cualquier infección, presenta los síntomas de estas: enrojecimiento, tumefacción y aumento de calor, requiriendo tratamiento médico”, explica el doctor Pérez Macías, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

¿Es lo mismo que la llamada ‘piel de naranja? No. Celulitis es un término médico y no tiene nada que ver con la piel de naranja, aunque coloquialmente se conoce como tal. “La celulitis es una inflamación celular, por lo que no es correcta la utilización del término para hablar de las irregularidades que presentan determinadas áreas de la piel de las mujeres, también conocidas como piel de naranja”, detalla el doctor Serra Renóm, de la Clínica Quirón de Barcelona. Por su parte, “la piel de naranja es una piel humana sana que parece la de naranja. Es como el tono de bronceado o el de ojos, en una personas aparece y en otras no”, matiza el doctore Mayo.

¿A qué se debe esta apariencia de piel de naranja? A los cúmulos de grasa que se forman en la mujer debido a la influencia de ciertas hormonas como los estrógenos y progesterona. La grasa se ve atravesada por puentes fibrosos que van de la piel hacia el tejido celular subcutáneo dando el aspecto de piel de naranja.

¿La celulitis es sinónimo de obesidad? No necesariamente. Hay personas delgadas que pueden tener celulitis y gente con más peso que no tiene porqué sufrirla. “Se nota más cuanto más volumen tiene una zona y, sobre todo, cuando se engorda”, reconoce el doctor Antonio Bazán, director de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora de la Clínica Universitaria de Navarra.

¿Aparece sólo en ciertas zonas? “El cúmulo de grasa suele manifestarse en zonas típicas de disposición femenina: pistoleras, cara interna de los muslos, glúteos y flanco abdominales”, comenta el doctor Antonio Taboada Suárez, presidente de la Sociedad gallega de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Sin embargo, también puede aparecer en otras extremidades como los brazos.

¿Existen distintas clases de celulitis? Sí. “Y algunas pueden llegar a ser muy dolorosas al tacto o a la presión, sobre todo las que se dan en la cara interna de la rodilla”, asegura la doctora Paloma Tejero, directora médica de la Clínica Mediestetic y vocal de la Sociedad Española de Medicina estética (SEME). Los dos tipos de celulitis más frecuentes son:

  • La celulitis dura: Afecta principalmente a mujeres jóvenes. Se localiza en los muslos y la pelvis.
  • La celulitis blanda: Es la más antiestética y complicada a la hora de tratar. Es frecuente que aparezca en torno a los 35 años y lleva consigo un importante aumento de volumen.

Su origen

¿Por qué aparece? “No hay un consenso sobre el tema”, advierte la doctora Tejero, quien añade que hay una serie de rasgos físicos que predisponen a sufrirla como “las piernas rectas con la rodilla hacia dentro, el aumento de curvatura en la cadera, cierto grado de atrofia glútea y el volumen más ancho en la parte inferior del cuerpo que en la superior”. No obstante, también tiene mucho que ver “el papel que representan los estrógenos (hormonas femeninas) al producir una retención de líquidos, pero también influye la progesterona al intervenir directamente en el aumento de volumen de los adipositos (grasas) en ciertas partes de la silueta femenina”, explica el doctor Pérez Macías.

Su origen

¿La pueden sufrir los hombres? Es muy raro que un hombre presente celulitis.

¿Es hereditaria? Sí. Existe un componente hereditario importante, que está influenciado en mayor o menor grado por otros factores.

¿Qué factores son los que influyen en su aparición? Son muchos y muy variados. Por una parte, la predisposición natural a acumular grasa en determinadas regiones, el sedentarismo, hábitos de tabaquismo y alcohol, circulación venosa deficiente y los desórdenes hormonales en la pubertad, el embarazo o la menopausia. Y por otra, también pueden tener que ver “factores psicosomáticos relacionados con el estrés“, añade el doctor Pérez Macías.

¿Influye la alimentación? Por supuesto. El consumo elevado de grasas, la baja ingesta de líquidos y una alimentación ‘poco sana’ influyen directamente en su aparición. “De hecho, en los últimos años se ha notado una cierta mejoría, tanto en la frecuencia de aparición como en la gravedad de los casos, muy probablemente debido a la mejora de los hábitos alimenticios y de vida (ejercicio físico, cuidado corporal, tratamientos de prevención y/o mantenimiento, etc.)”, asegura el doctor Bazán.

¿Qué alimentos se deben tomar y cuáles evitar? Hay que acostumbrase a llevar una dieta equilibrada:

  • Alimentos recomendados:
    • Frutas, verduras y hortalizas,
    • Aquellos que fomentan la diuresis como los espárragos, calabaza, cebolla, manzana e infusiones
    • Agua. Al menos dos litros diarios.
  • Alimentos no recomendados:
  • La pasta,
  • La repostería, café
  • Los fritos,
  • Las salsas y embutidos

  • Las bebidas gaseosas.

“Debemos recordar que los carbohidratos que no se consumen con la actividad física de cada día son también acumulados en forma de grasas”, comenta el doctor Serra Renóm.

Posibles soluciones

¿Se puede curar? “No”, afirma tajante la doctora Tejero. “Hay que mentalizarse de que es un proceso crónico que se puede mejorar, pero no se erradica definitivamente

Es un proceso crónico que se puede mejorar, pero no se erradica definitivamente

” Y es que en estos casos, “lo más correcto es su prevención”, explica la doctora Marina Manchón.

¿Cuáles son los tratamientos más eficaces? Existen varios tratamientos. En principio, un buen programa de ejercicio físico y un control dietético es suficiente para mantenerlo a raya. De todas formas, si ya está en un estado avanzado se pueden probar otras técnicas como:

  • La lipoescultura. Aspirar los excesos de grasa superficial y realizar una cicatriz subdérmica ayuda mucho a mejorar los resultados. “Es un aliado importante en la lucha de este problema, siempre y cuando se acompañe de un adecuado régimen nutricional bajo en grasas con abundantes líquidos y la realización de ejercicios físicos aeróbicos”, recalca el doctor Serra Renom.
  • Mesoterapia. Pequeños pinchazos con sustancias farmacológicas a bajas dosis. Permite el tratamiento con acción selectiva y directa sobre el tejido alterado. Gracias a esta técnica se mejora la circulación y el éxtasis venoso y permite disminuir volumen.
  • Fitoterapia. Ayuda a la eliminación de líquidos retenidos y al fortalecimiento de la microcirculación.
  • Fisioterapia. Se utiliza mediante diversas técnicas aisladas o combinadas como el Láser Helio Neón, que aplicado antes de tratamientos tópicos anticelulíticos favorece el drenaje linfático y estimula la microcirculación, explica el doctor Pérez Macías. “Los ultrasonidos deben ser evitados por las embarazadas, los pacientes con marcapasos y aquellos que tengan prótesis metálicas o sufran de hemorragias frecuentes.
  • Endermología. Consiste en la aplicación de succión con rodetes sobre las zonas celulíticas.
  • La cirugía mediante liposucción. Mejora la circulación por decompresión, ya que diminuye los cúmulos grasos. “Hay que tener en cuenta que lo que se logra con la liposucción es quitar grasa localizada, pero no puede garantizarse que la piel de naranja desaparezca por completo; sin embargo sí es cierto que se manifiesta menos y mejora el aspecto global, sobre todo con la técnica de liposucción superficial. La liposucción actúa en la grasa eliminada, pero no en la textura de la piel”, aclara el doctor Bazán desde la Clínica Universitaria Navarra.

¿Qué precio tienen? Varían en función del tratamiento. Los más económicos son los masajes cuyo precio oscila entre los 600 y 900 euros las diez sesiones. El resto de tratamientos tiene precios muy variados.

¿Son efectivas las cremas tópicas? Las cremas y productos anticelulíticos que se venden en farmacias y parafarmacias son eficaces como método preventivo y de mantenimiento. Deben formar parte del tratamiento integral y siempre deben extenderse con un buen masaje sobre la zona afectada.

¿Cuál es el principal componente de estos productos? Están compuestas en la mayoría de los casos por algas marinas, hiedra, aloe vera, cacao, cetella asiática y alto contenido de cafeína.