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China contra el consumo de carne de perro

Las autoridades chinas están decididas a aprobar una ley específica que prohíba el consumo de este animal en el país debido a su elevado riesgo sanitario

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 4 marzo de 2010

Además de los inevitables problemas de imagen generados por el consumo de carne de perro, no hay ninguna regulación sanitaria para su manipulación. Considerada un manjar en determinadas zonas del país, los sectores más occidentalizados de la población, en general, la rechazan. Los animales se crían en clandestinidad sin ningún control sanitario, se transportan en pésimas condiciones de hacinamiento y se sacrifican en mataderos ilegales que no cumplen los mínimos requisitos de higiene. Esta situación genera un elevado riesgo. Su consumo incontrolado puede ser para el ser humano un vehículo de transmisión de diferentes patologías provocadas, entre otros, por parásitos como la triquinosis.

El artículo 28 de la Ley de Seguridad Alimentaria de la República Popular de China establece la prohibición de "producir o participar en un negocio de carne si una institución de salud animal no la ha puesto en cuarentena". Si no se cumple este requisito antes de que la carne entre en el mercado, el procesamiento y la venta deben considerarse ilegales. Esta circunstancia es más grave, si cabe, en el caso de la carne de perro (cuyo consumo está prohibido en España y en la UE), puesto que si bien hay legislación específica contra el consumo de cordero, vacuno o cerdo no reglamentado, no ocurre lo mismo con este animal. Las autoridades chinas, sin embargo, han decidido desarrollar un borrador de ley que prohíba su consumo y castigue a quienes la vulneren con multas de hasta 50.000 euros. La norma debería estar lista para su aprobación en el mes de abril.

La nueva ley, en fase de desarrollo y que también prohibiría el consumo de carne de gato doméstico, no menciona otros animales exóticos salvajes que se utilizan como alimento en China. Es el caso de la civeta, cuyo consumo fue el origen, según algunas hipótesis científicas, de la epidemia del SARS (Síndrome Agudo Respiratorio Severo), una neumonía atípica detectada por primera vez en este país y que alarmó de forma extraordinaria tanto a los responsables sanitarios como a la opinión pública por su virulencia y capacidad de transmisión.

Alimento tradicional

La carne de perro forma parte de la cocina tradicional de algunas zonas de China, Camboya, Vietnam y Corea del Sur

La carne de perro es muy apreciada en determinadas regiones de China, donde su consumo está muy arraigado, con un precio por encima de la carne de pollo o de ternera. Según la tradición popular, su elevado contenido en grasa y proteínas proporciona mucha energía en invierno y protege contra el frío.

Además, se le atribuyen poderes medicinales con la eliminación de toxinas y el buen funcionamiento de los riñones. En el ámbito gastronómico, esta carne tiene, según sus defensores, un delicioso sabor, similar al cordero, por lo que se considera un manjar que se cocina en muchos restaurantes, sobre todo, en la zona de Cantón y otras del sur, este y norte de China.

La carne de perro es también un ingrediente tradicional de otras cocinas asiáticas como la surcoreana, camboyana o vietnamita. Los sectores más tradicionalistas chinos, entre ellos los restaurantes cantoneses, resaltan la dificultad de eliminar una tradición tan arraigada y no descartan, por tanto, la posibilidad de que la ley de prohibición recoja excepciones. La carne de gato doméstico también se consume en determinadas zonas, aunque es menos común debido a una superstición según la cual el espíritu del felino regresa por la noche para vengarse de quien lo haya comido.

Sin control, riesgo sanitario

La idoneidad o no del consumo de carne de perro es un tema muy polémico en China, que ya acaparó la atención nacional e internacional al prohibirse su consumo en Beijing y alrededores durante los últimos juegos olímpicos celebrados en este país asiático, en verano de 2008. Ahora, las autoridades intentan poner fin a su consumo. Al margen de los argumentos antropológicos y sociales, que defienden su tradición en la zona a la vez que lo consideran poco apropiado en un país que se moderniza, desde el punto de vista sanitario, el consumo de carne de animales criados, transportados y sacrificados sin ningún control y en condiciones precarias de higiene, derivadas en gran medida de su clandestinidad, supone un elevado riesgo sanitario. Éste debe erradicarse o, al menos, vigilarse de forma estricta por parte de las autoridades competentes.

Nueva Ley de Seguridad Alimentaria

El gran país asiático se ha visto envuelto en los últimos años en numerosos escándalos y no menos alertas alimentarias que deterioran su imagen, tanto nacional como internacional. Los propios consumidores chinos son cada vez más conscientes de la importancia de disponer de alimentos y productos cuya seguridad esté garantizada. Por otro lado, la alarma generada en los mercados internacionales tiene una gran trascendencia en China, uno de los principales exportadores del mundo. La avalancha de críticas, e incluso prohibiciones de importación, que estos hechos desencadenaron provocó la intervención del Gobierno chino, que salió del paso con una intensiva campaña para mejorar la calidad y la seguridad alimentaria de sus productos y que culminó con la nueva Ley de Seguridad Alimentaria.

El 1 de junio de 2009, entró en vigor esta norma, aprobada por el Gobierno tres meses antes y que impone un sistema de vigilancia y seguimiento de los productos alimentarios que abarca las materias primas, los productos agrícolas primarios sin procesar, las semillas y la alimentación animal. La ley regula una mayor supervisión en la industria alimentaria y establece la obligatoriedad de efectuar controles de seguridad más estrictos e imponer penas y sanciones más severas para quienes la incumplan. Cubre la evaluación, vigilancia y seguimiento de los alimentos, la retirada del mercado y la emisión de informaciones relacionadas con la seguridad alimentaria y exige estándares obligatorios más duros.

Esta nueva ley nació por la extrema necesidad de garantizar la seguridad alimentaria en un país donde las alertas y los problemas relacionados con los alimentos son frecuentes. Sin embargo, según han denunciado diferentes sectores -también los legisladores tras una inspección sobre la aplicación de la ley en diferentes partes del país-, muchas regiones chinas, así como la mayoría de ciudades y distritos, no han iniciado aún la reforma.

ALIMENTOS TABÚ

Pese a que la especie humana se considera omnívora, con una dieta compuesta por alimentos de origen vegetal y animal, hay ciertos productos que, bien por creencias religiosas o socioculturales, no se estiman apropiados para su consumo y se rechazan en determinadas zonas o por ciertos grupos que los definen como alimentos tabú. Así ocurre con la carne de perro. Su consumo se entiende como una aberración en Occidente, mientras que es un alimento tradicional en China y en otros países asiáticos, frente a la carne de vaca o de cerdo, prohibida por determinadas religiones.

Otro factor que se debe tener en cuenta es el rechazo que puede despertar un alimento debido a su origen, textura o aspecto, en función de la zona geográfica: artrópodos, insectos o gusanos, alevines de anguilas (angulas) o derivados de la sangre de animales (morcillas). Al margen del rechazo sociocultural o religioso, los alimentos tabú pueden convertirse en determinadas condiciones, bien por su clandestinidad o por su propia naturaleza, en un foco de transmisión de enfermedades y riesgo higiénico sanitario que debe evitarse para que no comprometa la seguridad de su consumo.

ALIMENTOS CHINOS, GRAN OFERTA

A pesar de que muchos de los alimentos que se consumen en China también son comunes en otros países occidentales, como las verduras, la carne de cerdo y de pollo, el pescado o el arroz, algunos son exclusivos de esa región. Amantes de las salsas, como la de sake y la de soja, su cocina es, a los ojos occidentales, exótica no sólo por los alimentos diferentes sino por la forma de cocinarlos.

Algunos de los más generalizados son los insectos, ratones, serpientes, huevos de calamar, ovarios de cangrejo y aletas de tiburón son algunos de los productos que pueden encontrarse en determinadas zonas de China, además de queso de soja picante o carpas de piedra y bambú, langostas, escorpiones y libélulas, escarabajos acuáticos. Los condimentos también forman parte importante de su cultura gastronómica: curry, brotes de soja, fideos de arroz, aceite de ajonjolí, vino de arroz o salsa de ostras. Debe tenerse en cuenta que el uso de uno u otro alimento también varía en función de las distintas zonas geográficas.

Más comunes son, tanto en China como en países como España, vegetales y hortalizas como espinacas, tomate, lechuga, trigo, plátano, limón, pomelo o sandía, además de perejil, albahaca, canela, melocotones castañas o cereales, entre muchos otros alimentos.

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