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La brucelosis se resiste a desaparecer

La erradicación completa de la brucelosis del territorio español continúa siendo enormemente dificultosa, aun cuando se ha logrado reducir su incidencia

La brucelosis continúa siendo una de las zoonosis de impacto en el mundo ganadero. A pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años, y de que su incidencia se ha reducido notablemente, continúa teniendo peso en las explotaciones. Tampoco son extraños los brotes en los que la infección salta de animales a humanos o viceversa, y mucho menos los que se transmiten por alimentos contaminados.

Según datos del Instituto de Salud Carlos III, la brucelosis es la zoonosis más frecuente en España. Su incidencia está disminuyendo desde el año 1984: de una tasa de 20 casos por 100.000 habitantes se llegó en 2001 a una tasa de 2,34. Por Comunidades Autónomas son Andalucía y Extremadura las que presentan unas tasas más elevadas: 7,17 y 6,06, respectivamente, en 2001.

Las cifras oficiales podrían hacer pensar que la brucelosis es ya un problema bajo control. No obstante, conviene recordar que se trata de una enfermedad donde la transmisión hacia las personas tiene lugar por la elaboración de alimentos procedentes de animales infectados por un microorganismo (Brucella). Dado que continúan dándose casos, algunos de ellos en forma de brotes en los que hay diversos individuos implicados, las medidas de control que se están aplicando podrían revelarse ineficaces o, lo que podría ser tan o más grave, poner de manifiesto que no hay una colaboración efectiva por parte de los ganaderos.

Transmisión de la brucelosis

Los alimentos artesanales elaborados con productos no higienizados facilitan la transmisión del germen de la brucelosis La brucelosis es una enfermedad que raramente deja lesiones en las canales, por lo que el control hay que hacerlo en las explotaciones, impidiendo que los animales enfermos se encuentren en producción.

Para evitar este problema, existen campañas de prevención, en las que se realizan análisis a todos los animales. Una vez que se detecta un positivo, el animal es identificado y sacrificado, con la finalidad de reducir el peligro para los consumidores finales. Sin embargo, este sistema puede fallar. Un ejemplo de ello es la comunicación reciente de un brote de brucelosis por el consumo de queso de cabra fresco, procedente de leche sin pasteurizar.

Las formas principales de transmisión en las zonas endémicas de nuestro país son:

  • Transmisión directa por exposición ocupacional, normalmente en zonas rurales, y entre granjeros, familiares o amigos que visitan las instalaciones.
  • Transmisión por alimentos, en zonas urbanas o periurbanas, por productos no higienizados.
Ejemplo de esta segunda vía de transmisión fue la aparición de un brote en el que en el periodo de tiempo comprendido entre enero a marzo de 2002, se declararon 11 casos sospechosos de brucelosis en la Delegación de Salud de Córdoba. Los casos declarados residían en tres municipios rurales próximos entre sí: Lucena, Benamejí y Palenciana.

Se inició una investigación epidemiológica en los municipios implicados para identificar el vehículo y el origen de la infección. De los 11 casos declarados (inicialmente dos confirmados y nueve sospechosos, con un promedio de edad de edad fue de 33 años), tres fueron hospitalizados, con una duración mediana de ingreso de cuatro días. En todos los casos se constató una rápida mejoría tras la administración de antibióticos, excepto uno en el que se produjo la reacción de Jarisch-Herxheimer. Ninguno de los casos había padecido brucelosis con anterioridad. El primer caso inició síntomas el 1 de enero de 2002 y el último el 20 de marzo del mismo año. La distribución temporal revela que los casos se agruparon en siete familias.

Sintomatología

Los síntomas más frecuentes suelen ser fiebre (100%), escalofríos (100%), sudoración nocturna (91%), malestar general (91%), dolor de las articulaciones (82%), pérdida de peso (64%) y cefalea (64%). El período de incubación medio suele ser de unos 60 días aunque puede ser inferior a un mes.

Además de los casos descritos en el caso anterior, se identificaron 10 personas asintomáticas expuestas a los quesos sospechosos, lo que significa casi el 50% de las personas detectadas. Este punto es muy importante, puesto que justifica el que la enfermedad quede latente entre un importante número de personas implicadas en un brote y que puede hacer que haya nuevos casos en el futuro o que aparezcan pequeños brotes por malas manipulaciones de alimentos. De entre estas 10 personas portadoras, se diagnosticaron tres casos positivos de brucelosis y se les administró el tratamiento correspondiente.

Alimentos implicados

La hipótesis inicial ante un brote de brucelosis es el consumo de alimentos procedentes de granjas afectadas, normalmente elaborados de forma artesanal y sin una higienización previa. Para comprobar este extremo, es imprescindible un estudio epidemiológico del brote, investigando sobre los alimentos consumidos y su procedencia.

En el brote que estamos utilizando como ejemplo, se puso de manifiesto que todas las familias afectadas comieron porciones del mismo queso, aunque se desconocía si todos los quesos tenían el mismo origen. Al mismo tiempo, no se puso de manifiesto un contacto de estas personas con animales enfermos o portadores (principalmente cabras y ovejas). Tampoco hubo contacto previo con animales de riesgo y, en consecuencia, esta circunstancia se excluyó como posible factor responsable del brote.

Las personas que consumieron queso fresco de cabra sin higienizar presentaron un mayor riesgo de brucelosis que los que no lo hicieron. Asimismo, el consumo de queso fresco de cabra sin higienizar elaborado en una granja situada en el territorio epidémico también se asoció a la ocurrencia de la enfermedad y fue estadísticamente significativo. No obstante, ocasionalmente pueden presentarse casos de personas que no hayan consumido queso fresco de cabra sin higienizar, lo que podría estar relacionado con un caso secundario, es decir, personas que enferman por contacto directo con otras que están padeciendo la enfermedad. Lo más normal en estos casos es que se dé contacto directo entre miembros de una misma familia.

EL CONTROL EN LOS ANIMALES


La última campaña de saneamiento sistemático de la granja implicada en el brote tomado de ejemplo se realizó en el mes de noviembre de 2001, detectándose 19 cabras (todas hembras) positivas a Brucella melitensis, sacrificándose la totalidad de estos animales.

Supuestamente, los quesos de cabra sin higienizar se elaboraron en el intérvalo de tiempo transcurrido entre la obtención de aquellas muestras y el diagnóstico microbiológico, lo que indica la importancia de un control rutinario, en el que se impliquen de forma significativa los propios granjeros, puesto que son parte importante en la erradicación de este problema. Tras los resultados del estudio analítico, en abril de 2002 se realizó otro saneamiento de la explotación encontrándose 28 animales positivos, de los cuales 26 eran machos y dos hembras. Este dato revela que, aún cuando haya una campaña de saneamiento, no necesariamente la explotación está indemne.

El origen de nuevos casos puede ser variable, incluyendo entre ellos que por diferentes motivos no se lleguen a analizar todos lo animales de la explotación, la compra de nuevos animales no incluidos en campañas de saneamiento, o incluso, que los propios ganaderos sean portadores y transmitan la infección a sus animales.

En cualquier caso, la única medida para controlar el problema es el control efectivo de las explotaciones. Además, se deberían revisar los permisos, si es que los hay, que permitan la elaboración y comercialización de queso elaborado con leche cruda, procedente de explotaciones de zonas endémicas de Brucella. Es cierto que se trata de una práctica tradicional, pero los peligros para la salud de los consumidores son tan importantes que tendría que implicar su prohibición.

Finalmente, se hace necesario incrementar las acciones de formación e información hacia los ganaderos y consumidores, con la finalidad de que conozcan los riesgos asociados a los alimentos que producen o consumen.

Bibliografía

  • Álvarez Díaz MM, Morillo del Pozo G, Ramos Aceitero M. 2000. Brote de brucelosis en la Zona Básica de Salud de la Serena, Badajoz (octubre 1999-abril 2000). Bol. Epidemiol. Extremadura. 1(19):169-72.
  • Castell Monsalve J, Rullán JV, Peiró Callizo EF, Nieto-Sandoval Alcolea A. 1996. Estudio de un brote epidémico de 81 casos de brucelosis consecutivo al consumo de queso fresco sin pasteurizar. Rev Esp Salud Pública. 70:303-11.
  • Méndez Martínez C., Páez Jiménez A., Cortés Blanco M., Salmoral Chamizo E., Mohedano Mohedano E., Plata C., Varo Baena A., Martínez Navarro F. 2004. Brote de brucelosis en Andalucía por consumo de queso de cabra fresco sin higienizar. Bol. Epidemiol. Semanal. 12(5):45-52.

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