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¿Conviene acortar las direcciones web?

Las direcciones abreviadas dependen para su vigencia de que la empresa que las comprime se mantenga siempre en línea

Tinyurl
y otros sitios web similares muestran su utilidad para compartir
páginas cuya dirección se alarga demasiado para ser
manejable, un hecho que se aprecia sobre todo en servicios como
Twitter,
que restringen el número máximo de caracteres a 140,
menos de lo que cabe en un SMS. Sin embargo, todos los servicios que
acortan las direcciones padecen el mismo problema, inherente a su
diseño: crean una nueva dirección en su dominio seguida
de un código que efectivamente reduce la longitud de la URL, pero, ¿qué pasa si el servidor de la empresa se cae o
si la propia compañía cierra?

Si los servidores de un servicio se caen, las direcciones cortas de ese dominio dejarán de ser útiles y producirán un error 404

Tinyurl es el representante más conocido de estos servicios que no sólo ayudan en Twitter, sino que también contribuyen a citar direcciones en documentos escritos en papel, evitan que se "rompan" en los mensajes de correo electrónico y facilitan su envío a través de mensajes cortos de telefonía móvil.

Los abreviadores ofrecen diversos complementos que hacen más fácil la tarea de conseguir las nuevas URL en los navegadores, ya que incluyen atajos en las barras de herramientas. Por otra parte, muchos añaden como extra estadísticas con información sobre las direcciones de origen e incluso, algunas veces, detalles de localización geográfica como el país de procedencia del visitante. También algunos permiten editar las direcciones, con palabras más sencillas que las combinaciones de letras y números usuales.

Gracias al éxito de Tinyurl, otras empresas han copiado el método sin aportar apenas novedades y bajo el mismo esquema. La lista de servicios es muy amplia, superior a la decena, entre ellos bit.ly, cuya principal diferencia consiste en un complemento para Firefox que previsualiza el título y la dirección de destino original como una webpreview; is.gd, que incorpora de forma sencilla la previsualización de la dirección original si se añade un guión alto al final de la URL abreviada, y que deja alargarla para hacerla más atractiva, porque ignora todo lo que se encuentre situado detrás de la barra "/"; budurl, con características interesantes como la de crear direcciones diferentes que apunten a la misma original, de forma que se pueda saber cuál ha tenido más éxito en función de dónde se situará; Snurl, que está traducido al español; o Zi.ma, por citar a algunos de los más conocidos.

¿Y si se cae el servidor?

Todos estos servicios son útiles mientras funcionan, pero, ¿qué ocurre si los servidores de una empresa se caen? En ese mismo momento, las direcciones cortas de ese dominio dejarán de ser útiles y producirán lo que se conoce en la jerga técnica como error 404. De hecho, esta situación ya ha sucedido, por ejemplo con Tinyurl en noviembre de 2007, cuando durante varias horas sus servidores dejaron de estar en línea.

Servicios como el de Tinyurl obligan al usuario a confiar en que mantengan su servicio operativo en todo momento

Dada la difusión de los abreviadores de direcciones, que han trasladado millones de URL a equivalentes más reducidas en su extensión que están diseminadas por la Web, las repercusiones son bastante más graves que el hecho más habitual de que un sitio o algunas páginas del mismo fallen y el usuario se encuentre un mensaje de error 404.

Esto sucede porque a veces se enlaza a contenidos cuyos propietarios deciden, tiempo después, eliminarlos. Otra causa puede provenir de que no se cambien bien las URL dinámicas generadas por los lenguajes de desarrollo web, llenas de interrogantes y signos de igualdad, por otras más comprensibles que adoptan una estructura de directorio, como por ejemplo "www.consumer.es/tecnologia/investigaciones".

Servicios como el de Tinyurl añaden un intermediario más del mínimo necesario y por ello obligan al usuario a confiar en que mantengan su servicio operativo en todo momento. Pero la realidad muestra que permanecer el 100% del tiempo en línea resulta muy difícil de conseguir, incluso para las más grandes empresas de Internet. Sin ir más lejos, Google protagonizó el pasado 24 de febrero una caída de más de tres horas que dejó inoperativo Gmail, su servicio de correo electrónico y el correo de Google Apps, su equivalente para quienes utilizan un dominio propio.

¿Si la empresa cierra?

El método utilizado para acortar las direcciones no se conoce y permanece oculto como un secreto comercial

Otro problema podría producirse en caso de cierre de una de estas empresas. El método utilizado para acortar las direcciones no se conoce, permanece oculto como un secreto comercial para que la competencia no mejore sus resultados. Un hipotético cierre, más probable en las compañías que logren menor cuota de mercado, provocaría que miles o millones de direcciones se convirtieran en enlaces rotos.

Por ejemplo, el enlace original de la última prueba de uso publicada por CONSUMER EROSKI (https://www.consumer.es/web/es/tecnologia/internet/2009/02/25/183638.php) se convierte a través de Tinyurl en (http://tinyurl.com/d6nfbo). Si se distribuyera más este último, muchos lectores no podrían acceder al contenido original y, en muchos casos, ni siquiera sabrían de qué sitio web procede el enlace a causa de otro de los grandes males de estos servicios, que enmascaran la auténtica URL.

De hecho, a partir de estas direcciones se han llegado a distribuir gusanos informáticos, como ocurrió en el caso de Gtalk, o a impedir las protecciones de Firefox y Google Chrome contra sitios web maliciosos. El método utilizado se basa en la picaresca, puesto que sólo provoca daño cuando el usuario, confiado, hace clic sin saber el destino final del enlace.

A partir de estas direcciones se han llegado a distribuir gusanos informáticos, como ocurrió en el caso de Gtalk

Para paliar este último problema, los abreviadores ofrecen una alternativa que muestra una página intermedia, antes del propio contenido, con la información del título de la página o el enlace original de la misma. Aunque se pierda agilidad, resulta lo más recomendable para minimizar los riesgos.

Una posible solución al problema de los enlaces rotos consistiría en utilizar un sistema abierto de creación de direcciones cortas, de forma que los usuarios pudieran reconstruir el original en sus propios ordenadores si los servidores de la empresa proveedora fallan.

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