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Clips hipotecarios

Si el Euribor baja, no sólo se debe abonar al banco la cuota según el tipo de interés pactado, sino también la diferencia con el valor real de este índice

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 9 marzo de 2010

Ante la dificultad a la que se enfrentan muchas familias para pagar su hipoteca, numerosos clientes han comenzado a leer con detenimiento y cierto temor los detalles de sus contratos. En muchos casos, se firman cláusulas y condiciones muy desventajosas para una economía doméstica, entre ellas el “clip hipotecario”. Con este producto, el usuario se asegura de que no pagará más de un determinado porcentaje aunque el Euribor suba. Pero si baja, no sólo se pagará la cuota según el tipo de interés pactado, sino que también se deberá abonar al banco la diferencia con el valor real de este índice.

Cláusulas y condiciones desventajosas

/imgs/2010/03/en-venta.art.jpgLa crisis ha dejado al descubierto las grietas del sistema financiero que, a diferencia de los ordenadores, no tiene un “modo a prueba de fallos”. La arquitectura del sector inmobiliario se ha resquebrajado y los productos que en tiempos de bonanza económica funcionaban sin problemas se han transformado en un abismo amenazante para muchas familias con hipoteca. Centenares de personas, ante la imposibilidad de continuar con los pagos, se dirigen a sus entidades para exponer su situación y averiguar qué alternativas hay. Así se ha empezado a hablar de reunificación de las deudas, declaraciones de insolvencia familiar o subrogación de las hipotecas. Conceptos hasta no hace mucho ajenos, lejanos o desconocidos para la mayor parte de la población endeudada.

El coste por cancelación anticipada puede llegar al 15% del importe del clip que se contrató

Además de informarse sobre el sistema en general, los clientes han empezado a “traducir” los detalles de sus contratos particulares y han descubierto -muchas veces con asombro, otras tantas con indignación- que habían firmado cláusulas y condiciones muy desventajosas para su economía doméstica. Hacer preguntas es el método más directo para obtener información. El problema es que las respuestas no siempre gustan. Menos aún cuando se obtienen tras haber estampado la firma en un documento vinculante que compromete a cumplir con unas cuestiones que ni siquiera se habían considerado y cuando, en apariencia, ya no se puede hacer nada. Después de la cláusula del suelo, uno de los descubrimientos más desagradables y comunes es el de los denominados “clips hipotecarios”.

Radiografía del clip

  • Nombre y motes. Este producto -vendido por los bancos como un seguro ante la subida del Euribor- tiene más de un nombre. Su denominación original es swap, aunque en España se le conoce más como clip hipotecario (o bono clip). Y estos no son sus únicos apodos. También se habla de él como “cobertura de tipos”, “cobertura hipoteca”, “cuota segura” o “permuta financiera”. Cualquiera de estas expresiones (incluso las siglas IRS) hacen referencia a lo mismo.

  • Origen. No es nuevo: tiene más de 40 años. Lo novedoso es su aplicación a los créditos hipotecarios. En origen, este producto se creó para las empresas y el intercambio de divisas. Sin embargo, cuando se disparó el valor del Euribor y alcanzó sus máximos históricos, los bancos comenzaron a ofrecerlo a sus clientes particulares.

  • ¿Cómo funciona? En principio, opera como un seguro contra la subida de los tipos de interés. Es un producto derivado, de modo que no figura en las escrituras del inmueble ni en el contrato de la hipoteca, sino que se firma con el banco en un documento aparte. Al contratar este producto, el cliente cuya hipoteca está sujeta a un tipo de interés variable se asegura de que no pagará más de un determinado porcentaje aunque éste suba y, además, en ese caso tiene derecho a cobrar la diferencia. Si el contrato establece un tipo máximo del 3,50% y el Euribor alcanza el 5%, el cliente pagará su cuota conforme al tipo de interés que ha contratado y, en paralelo, recibirá un abono del banco correspondiente a la diferencia (1,50%). El producto, expresado así, tienta a cualquiera: evita que la cuota se vaya por las nubes y, encima, permite ganar dinero.

  • ¿Dónde está el problema? La contrapartida es que, además de establecer un “techo”, también fija un “suelo”, y cuando el tipo de interés cae en picado, como ha ocurrido en el último año, comienzan los inconvenientes. En pocas palabras, el problema surge cuando el Euribor baja. En este caso, alguien que ha contratado un clip hipotecario no sólo pagará la cuota según el tipo de interés pactado, sino también la diferencia con el valor real del Euribor. Si este índice se desploma al 1,50%, el cliente abonará su 3,50% habitual y, además, pagará a la entidad la variación (en este caso, un 2%).

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