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Pagar una vivienda al contado

La compra de un piso al contado evita pagar las comisiones y los intereses de un préstamo, aunque los beneficios fiscales son menores

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 1 abril de 2008

La mayoría de los compradores españoles que optan por solicitar una hipoteca con interés variable en función del Euribor son conscientes de que la adquisición de una casa o un piso compromete su economía durante años e, incluso, varias décadas. Por eso, los trámites para realizar hasta que el titular se decide por la entidad y el producto financiero concreto que firmará para afrontar este pago están cargados de incertidumbre y, cada vez más, inseguridad. La mayoría de estas inquietudes se relacionan con los créditos hipotecarios, de ahí que durante aproximadamente dos meses la información sobre el tipo de comisión, número de años, tipo de cuota mensual… contribuya a despejar todas las dudas. Sin embargo hay otra opción: pagar el inmueble al contado. Una fórmula no apta para todos los bolsillos -sobre todo ante la adquisición de la primera vivienda- que conlleva, sin duda, un gran número de beneficios, al mismo tiempo que limita otros.

Sin intereses ni comisiones

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Como señalan desde la Asociación Hipotecaria Española (AHE), los gastos e impuestos que genera una compraventa (notario público, Hacienda, tasación y tramitación de documentos, entre otros) suponen entre el 7% y el 8% del valor del piso. De este modo, si una persona quiere comprar un inmueble que cuesta 100.000 euros, deberá contar con otros 8.000 para cubrir esos gastos iniciales. Hay que tener en cuenta que la constitución de una hipoteca suele costar entre el 1% y el 2% del precio del inmueble. Se trata de una comisión de apertura que incluye los gastos de estudio y tramitación del préstamo. Por otra parte, las entidades también cobran una comisión por amortización anticipada -si se cancela la hipoteca antes del plazo pactado-, que está fijada en el 1% del valor del piso para los préstamos con interés variable, y que es mayor en aquellos créditos que se rigen por un interés fijo. A todo esto se suman, lógicamente, los intereses incluidos en las cuotas que se pagan mes a mes. Dicho esto, ¿qué gastos se ahorra una persona si evita recurrir a un préstamo hipotecario? En principio, la comisión de apertura y los intereses mensuales que haya pactado con la entidad.

La constitución de una hipoteca suele costar entre el 1% y el 2% del valor del inmueble, a lo que hay que añadir los intereses incluidos en las cuotas mensuales

Según los datos del Ministerio de Vivienda del último trimestre de 2007, el precio medio del metro cuadrado es de 3.061 euros en inmuebles con una antigüedad menor a dos años. Esto significa que una vivienda nueva, o seminueva, de sesenta metros cuadrados cuesta, aproximadamente, 184.000 euros. En ese supuesto, sólo la constitución de la hipoteca supondría entre 1.840 y 3.680 euros; un dinero considerable que el cliente podría ahorrarse pagando el piso al contado. A esta cifra se deben sumar los intereses, que son más difíciles de calcular cuando el índice de referencia es el Euribor, debido a las fluctuaciones del mercado.

La cifra total que se acabará pagando al banco en concepto de intereses depende de muchos factores, desde el tipo del interés elegido y su porcentaje, hasta el plazo fijado para amortizar el préstamo, según explica David Medina Palacios, miembro de la Asociación Nacional de Asesores Financieros (ANAF). No obstante -y en términos generales-, se estima que el cliente terminará pagando casi el doble de lo que solicitó. La idea, cuando menos, resulta sobrecogedora, aunque no significa que los intereses de la hipoteca de un piso sean iguales al valor del inmueble. Los intereses son menores, en primer lugar, por una razón legal, ya que un préstamo hipotecario no puede cubrir más que el 80% del coste del piso. En segunda instancia, por una razón netamente económica: la depreciación del dinero.

En la actualidad -como expone David Medina-, pagar una cuota de 800 o 1.000 euros parece una meta imposible, pero dentro de veinte o treinta años, esa cantidad de dinero no valdrá lo mismo. Como razona el experto en finanzas, las 16.000 pesetas de hace tres décadas valían mucho más que los cien euros de ahora, aunque en términos monetarios sean cifras equivalentes. Por ese motivo los intereses son tan elevados. “De alguna manera los bancos deben compensar esa depreciación, en especial cuando los plazos para amortizar la deuda son muy amplios”, añade.

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