Dieta vegetariana, ¿menos mortalidad?

Recientes estudios asocian los patrones dietéticos vegetarianos con menores tasas de cáncer, diabetes y mortalidad prematura
Por Julio Basulto 8 de octubre de 2013
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Imagen: Wolfgang Lonien

Existen datos que vinculan a la dieta vegetariana con la prevención de las principales enfermedades crónicas de los países desarrollados. A saber: cáncer, diabetes, obesidad y problemas cardiovasculares; problemas todos ligados con la nutrición en España y considerados una prioridad de salud pública. Si bien quienes siguen una dieta vegetariana deben vigilar de cerca ciertos nutrientes, como la vitamina B12, y es conveniente que reciban asesoramiento por parte de dietistas-nutricionistas conocedores de las características de este patrón de alimentación, tres estudios recientes observan que los vegetarianos tienen un menor riesgo de padecer cáncer, diabetes o de morir de forma prematura.

Dieta vegetariana y cáncer

Uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres padecerá un cáncer a lo largo de su vida. Ante este dato, que conocemos como mínimo desde 2010, es imprescindible indicar que el cáncer es una enfermedad, en gran medida, prevenible. Más del 30% de todos los cánceres que se producen en Occidente son responsabilidad de factores relacionados con la nutrición, tales como el exceso de peso, la baja ingesta de frutas y verduras o el elevado consumo de alimentos superfluos, alcohol, sal o carnes rojas o procesadas. Es más, hasta siete de cada diez casos de cáncer pueden prevenirse con un buen estilo de vida, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

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Imagen: CONSUMER EROSKI

Así pues, como el patrón de alimentación de las personas vegetarianas suele ser más acorde con las recomendaciones dietéticas, y como su estilo de vida es, en general, más saludable, no es extraño que un análisis publicado en febrero de 2013 (revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention), observase una menor incidencia de cáncer en este colectivo. En el estudio, los autores señalan que encontraron una clara asociación entre el vegetarianismo y todos los tipos de cáncer, y que esta asociación fue más notable en la dieta vegana. Cuando ajustaron los resultados en función del peso de los voluntarios para descartar el efecto negativo del exceso de peso en el riesgo de cáncer (el peso de los vegetarianos suele ser menor que el del resto de la población) la mayor parte de los riesgos relativos siguieron siendo estadísticamente significativos, aunque disminuyeron de manera notable. Ello sugiere, para los investigadores, que el peso corporal «puede ser un mediador de los efectos de la dieta». Sea como sea, indican que hay razones «para sospechar que las dietas vegetarianas pueden proteger contra el cáncer».

Diabetes: el papel de la dieta vegetariana

Al anterior estudio se sumó, dos meses después, un análisis que evaluó el efecto de la alimentación sobre el riesgo de padecer diabetes (revista Nutrition, Metabolism & Cardiovascular Diseases). Tras estudiar durante dos años a 15.200 varones y 26.187 mujeres, los investigadores concluyeron que quien sigue una dieta vegetariana o vegana, pero también semivegetariana, presenta una reducción «sustancial e independiente» en la incidencia de diabetes. La diabetes supone la cuarta causa de muerte en los países desarrollados y es una enfermedad que, además, va en aumento. Se estima que del 30 al 40% de los Europeos padecerá diabetes a lo largo de su vida. Muchos expertos se refieren a esta enfermedad como un «tsunami inminente».

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Imagen: CONSUMER EROSKI

De hecho, este mismo mes de octubre se ha publicado en la revista British Medical Surgery una muy rigurosa investigación que, tras evaluar datos de más de 1,9 millones de pacientes, correlaciona la diabetes con la enfermedad que hemos citado en el anterior apartado, el cáncer. El trabajo, dirigido por la doctora Kirstin De Bruijn (Departamento de Cirugía, Centro Médico de la Universidad Erasmus de Rotterdam) concluye que quien padece diabetes tiene un 23% más de riesgo de desarrollar cáncer de mama y un 26% más de padecer cáncer de colon. Lo grave del asunto es que el riesgo de morir tras el diagnóstico es superior que en quien no padece diabetes: un 38% más alto en el caso del cáncer de mama y un 30% en individuos con cáncer de colon. Al conocer estos terribles datos, el doctor Hans Joerg Senn, director científico del Centro de Tumores y Mama ZetuP, de Suiza, realizó unas clarificadoras declaraciones, recogidas por Diario Médico: «El mensaje de estos resultados es inquietante para la comunidad científica, la población y los políticos, ya que una vez más subrayan la importancia de las interacciones negativas entre el estilo de vida, el metabolismo, el sobrepeso y algunos tipos de cánceres frecuentes en un mundo desarrollado donde prevalecen las calorías».

Menor mortalidad en el colectivo vegetariano

Si sumamos el menor riesgo de cáncer y de diabetes en vegetarianos, lo lógico es que su tasa de mortalidad sea menor. Es lo que observó el tercer estudio que analizamos en este texto, que evaluó durante dos años las tasas de mortalidad en 73.308 voluntarios. La investigación tuvo en cuenta posibles factores de confusión importantes, como los factores demográficos, pero también los relacionados con el estilo de vida (como el tabaquismo o el consumo de alcohol). Su conclusión fue la esperada: los patrones dietéticos vegetarianos se asocian con menores tasas de mortalidad. Pese a todo, los autores reconocen que «existe la posiblidad de que haya factores de confusión no controlados», lo que nos lleva a una última reflexión, detallada a continuación.

Prevención de enfermedades, ¿basta con comer vegetales?

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Imagen: CONSUMER EROSKI

Las menores tasas de cáncer, de diabetes o de mortalidad que se observan en el colectivo vegetariano, ¿a qué debemos atribuirlas? Quizá obedezcan a que los vegetarianos toman más frutas, hortalizas, frutos secos, integrales o legumbres. Es posible que sea porque su consumo de bebidas azucaradas es bajo, o porque no toman embutidos o carne roja. Es más que probable que guarde relación con el hecho de que el sedentarismo, el alcoholismo o el tabaquismo son mucho menos frecuentes en ellos.

Sin duda influirá el hecho de que sus tasas de obesidad son más bajas, tal y como constató el consenso de prevención y tratamiento de la obesidad FESNAD-SEEDO. También que la lactancia materna es más habitual en el colectivo vegetariano, o que este estilo de alimentación es más común en personas con un nivel socioeconómico y cultural alto. Aunque puede que responda, como es lógico, a la combinación de todos los factores anteriores. En cualquier caso, lo que sin duda debe concluirse de los tres estudios aquí analizados es de la necesidad urgente de mejorar nuestro estilo de vida para prevenir las principales enfermedades crónicas que penden sobre nuestras cabezas cual espada de Damocles.

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