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Fórmulas de leche infantil y dermatitis atópica

El fraccionamiento de las proteínas disminuye el potencial alergénico de las leches para lactantes

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 3 febrero de 2009

El eczema, o dermatitis atópica, puede ser uno de los primeros signos de alergia durante los primeros días de vida. Una de las hipótesis afirma que surge por el retraso en el desarrollo del sistema inmune, aunque actualmente se desconoce su causa. Investigadores alemanes han realizado un estudio de tres años de duración que ha reclutado a más de 2.200 bebés con historia familiar de alergias. En esta investigación, conocida como «German Infant Nutritional Intervention» (GINI, en sus siglas inglesas), se ha descubierto que las fórmulas infantiles que contienen caseína (proteína láctea) hidrolizada reducen la aparición y el desarrollo del eczema hasta en un 33%.

Las proteínas de la leche de vaca, la leche más utilizada en la elaboración de las fórmulas infantiles, son las más alergénicas en la infancia. Parece ser que este potencial negativo se reduce si este nutriente se rompe (se hidroliza) en la elaboración industrial de las leches infantiles confeccionadas para los más pequeños.

Dermatitis atópica y alimentación

Según el estudio alemán publicado en el "Journal of Allergy and Clinical Inmunology", se confirma que el riesgo de dermatitis atópica puede reducirse gracias a una intervención nutricional en niños con riesgo alto de atopia. Se entiende como atopia la predisposición del organismo a reaccionar exageradamente frente a sustancias o estímulos ambientales, en este caso procedentes de la alimentación. Esta reacción exagerada puede tener lugar a cualquier nivel; en la piel, la atopia sería responsable de la dermatitis atópica.

La dermatitis atópica suele aparecer en los primeros meses de vida y afecta a unos cinco de cada cien niños

Según la Asociación Española de Pediatría, "la dermatitis atópica (DA) es una enfermedad de la piel recurrente (con periodos de empeoramiento y de mejoría) y caracterizada por lesiones en forma de enrojecimiento, picor intenso y sequedad". Constituye una entidad dermatológica que empieza a preocupar a los padres porque "no desaparece" a pesar del tratamiento establecido por el pediatra. Suele aparecer en los primeros meses de vida y afecta aproximadamente a cinco de cada cien niños, es decir, uno de cada veinte padece la enfermedad.

La leche es uno de los alimentos más relacionados con la aparición del eczema del bebé. Según una de las más prestigiosas fuentes de evidencia científica, la revisión Cochrane, en este caso la realizada sobre fórmulas que contienen proteínas hidrolizadas para la prevención de alergias y de la intolerancia alimentaria en lactantes, publicada en el año 2006, "cuando los pequeños no son alimentados exclusivamente con leche materna, el uso de fórmulas hidrolizadas para el lactante en lugar de la fórmula de leche de vaca habitual podría reducir la alergia en los lactantes y los niños".

No obstante, se advierte de la necesidad de estudios adicionales para confirmar esta hipótesis. En este sentido, el Estudio Alemán de Intervención Nutricional en Niños (GINI) ha dado más luz sobre este tema debido a su rigurosidad y a la extensión de la población estudiada.

Por otra parte, también se han creado leches infantiles a las que se les han agregado probióticos (microorganismos vivos) en respuesta a los datos de estudios que reflejan el beneficio de estos componentes funcionales en la modulación del sistema inmune y la protección frente a la dermatitis atópica y la alergia a alimentos. No obstante, un informe del ESPGHAN Committee on Nutrition, publicado en 2004 en el "Journal Pediatric Gastroenterology Nutrition", advierte que "los datos disponibles hasta el momento no garantizan la seguridad del uso de probióticos en recién nacidos y prematuros con el sistema de defensas inmaduro". Se requieren, por tanto, más y nuevas evidencias que aclaren esta incertidumbre, antes de hacer general la recomendación.

Proteínas y fórmulas hidrolizadas

En el caso de la leche de vaca, todas sus proteínas tienen poder antigénico (de provocar alergia); sin embargo, no todas tienen la misma capacidad sensibilizante. La caseína representa el 84% de las proteínas lácteas, por lo que está implicada en el mayor número de este tipo de manifestaciones alérgicas. Las fórmulas hidrolizadas fraccionan las proteínas lácteas en proteínas más pequeñas, potencialmente menos productoras de estos problemas.

Los investigadores del Marien-Hospital Wesel, Ludwig Maximilians University, Neuherberg's Institute of Epidemiology, and Technical University of Munich, reclutaron 2.252 bebés con una historia familiar de alergia y los dividieron en cuatro grupos de intervención. El grupo control recibió una fórmula a base de leche de vaca, otros dos grupos fueron alimentados con fórmulas de suero parcialmente o completamente hidrolizados respectivamente y, un cuarto grupo, con leche a base de caseína completamente hidrolizada.

Después de los tres años que duró el trabajo se redujo el periodo de prevalencia de la dermatitis atópica en un 48% y un 47%, respectivamente, en los niños que se alimentaron con las leches infantiles formuladas con hidrolizados completos de suero y de caseína. Además, la incidencia de la enfermedad disminuyó en un 33% en los bebés alimentados con la fórmula de caseína completamente hidrolizada, en comparación con los que tomaron la confeccionada a partir de leche de vaca.

LACTANCIA MATERNA: SANA OPCIÓN

La lactancia materna es sin duda el método que mejor asegura al pequeño la recepción de todos los nutrientes que necesita durante sus primeros meses de vida. No obstante, las leches infantiles son indispensables en el caso de que las madres no puedan amamantar a sus bebés por la razón que sea. Estudios como el alemán pretenden ofrecer opciones válidas para reducir el riesgo de manifestaciones alérgicas a los niños que por cualquier motivo han de ser alimentados con fórmulas lácteas.

Especialistas del Hospital Materno-Infantil Vall d’Hebron en Barcelona llegan a una conclusión similar respecto al papel protector de la leche materna. Afirman que, en lactantes de alto riesgo, la lactancia materna durante más de cuatro meses, junto con la administración de un hidrolizado de alto grado y la exclusión de alimentos sólidos durante esos mencionados cuatro a seis meses disminuye la incidencia posterior de alergia a la leche de vaca, uno de los alimentos más fuertemente asociados a la dermatitis atópica.

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