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Recetas ligeras, sanas y refrescantes con pepino

Ideas para elaborar con pepino sabrosas y ligeras recetas de ensaladas, sopas frías, batidos y rellenos

El pepino goza de virtudes dietéticas indudables, que se pueden resumir en su elevado contenido en agua y un modesto aporte de fibra y minerales, como el potasio y magnesio. Al comer pepino, se consigue un doble propósito: hidrata (el 96% de su peso es agua) y actúa como diurético natural, al favorecer la diuresis o eliminación de orina. En la cocina, el pepino tiene muchísimas aplicaciones, sobre todo crudo, en ensaladas, sopas frías, batidos, relleno o con salsas suaves. Por seguridad e higiene alimentaria, antes de consumir pepino se ha de lavar y desinfectar la pieza entera con la piel. El manipulador también tiene que seguir estas normas básicas de higiene y lavarse las manos con agua y jabón antes de trabajar con cualquier alimento crudo.

Propuestas sabrosas y ligeras con pepino

Al comprar los pepinos, nos fijaremos en su color verde brillante, sin manchas amarillentas ni blanquecinas. Los más pequeños tienen un sabor más suave, mientras que los grandes tienen un ligero gusto amargo. Lo común es pelar los pepinos antes de comerlos, aunque los más pequeños y los de piel fina y lisa se pueden consumir con piel, después de lavarlos y desinfectarlos bien.

El pepino se conserva mejor en el frigorífico, e incluso, se puede congelar cortado en rodajas y preparado en raciones individuales, para que su descongelación sea más fácil. Una vez que el pepino está limpio y pelado, es posible utilizarlo en la cocina. Estas son algunas de las deliciosas propuestas:

Picatostes de pepino hasta en la sopa. Si queremos que acompañe a una sopa fría, tipo puerros y remolacha, o a un gazpacho donde además de ser un ingrediente fundamental sirve de guarnición, se propone cortar el pepino en cuadrados, como si fueran picatostes. En este caso, se añaden a la receta en el último momento, previo aliño con aceite de oliva y sal. Para quitar las semillas, que pueden resultar molestas en el gazpacho, en sopas frías o batidos, les daremos un corte longitudinal y, con una cucharilla, rasparemos y quitaremos la parte de las semillas de una manera muy fácil.

En ensalada al toque de mostaza. Otra manera deliciosa de aprovechar las virtudes saludables del pepino es servirlo solo en ensalada. Lo habitual es cortarlo en rodajas y combinarlo con multitud de ingredientes, como rabanitos, salsa de yogur o en ensalada aderezado con una vinagreta de mostaza, yogur desnatado, ajo y aceite de oliva virgen extra.

Deliciosa mezcla con frutas. El pepino, por su deliciosa textura crujiente y su particular y suave sabor, se combina de muchas maneras. Resulta una mezcla atrevida y deliciosa servirlo en ensalada con naranja y manzana.

Pepino relleno. Una receta llamativa consiste en preparar el pepino relleno. Para ello, vaciamos los pepinos con sumo cuidado y los rellenamos con la preparación que más guste, como ensaladilla rusa con atún, ensaladilla marinera con gambas, guacamole... En todos los rellenos, la carne del pepino es uno de los ingredientes.

Pepino cocido, ¿por qué no?. Un toque de calor ablanda la carne del pepino y nos permite probarlo de una manera poco convencional. Más que cocer los pepinos, lo adecuado es escaldarlos, es decir, sumergirlos en una cazuela con agua hirviendo con sal durante 5 minutos. Seguido se escurren y ya están listos para consumirse, aliñados con una suave mayonesa o una salsa de yogur aliñada con encurtidos.

LAVAR Y DESINFECTAR LOS VEGETALES CRUDOS

La seguridad en la preparación de los alimentos crudos gira en torno a dos ejes fundamentales: lavar y desinfectar la verdura y pelar la fruta (aunque también admite solo el lavado). El objetivo es eliminar posibles restos de tierra, fitosanitarios, abonos, bacterias o virus, e incluso, insectos. En el caso del pepino, la clave para garantizar que se come sin riesgos pasa por lavarlo y desinfectarlo antes de consumir.

Una correcta limpieza exige:

  • Lavar bien con el agua del grifo. Aunque el pepino tiene corteza que no se come, también conviene lavarlo cuando la pieza está entera, antes de partir, porque el proceso es mucho más sencillo y se previene que los patógenos se transfieran al interior. Para eliminar los restos mayores de tierra o suciedad de la piel, se puede usar un cepillo especial, que después se lava y desinfecta. Además, antes de manipular cualquier alimento, conviene lavarse las manos a conciencia con agua y jabón.

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