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Salmonelosis: intoxicación por salmonella

Los síntomas aparecen entre las 8 y las 32 horas después de la ingesta de alimentos contaminados por la bacteria

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 7 mayo de 2002

Los huevos se contaminan con las heces de las propias aves al pasar por la cloaca. La salmonella se encuentra en la cáscara, pero puede penetrar en el interior si no se mantienen unas condiciones de conservación adecuadas. Por ello, no se deben lavar
nunca los huevos antes de meterlos en la nevera o fresquera, ya que como la cáscara es porosa, la humedad favorece la penetración de las bacterias
al interior del huevo.

Sin embargo, si los huevos se van a utilizar en ese
mismo momento no implica mayor riesgo. La yema es el medio donde se desarrollan de forma más rápida. No compre huevos rotos, con restos de plumas o heces, pues son factor de contaminación. Aunque no necesitan condiciones especiales de conservación, guárdelos en el frigorífico para aumentar su vida útil. El recipiente donde se ha batido el huevo no debe contactar con la tortilla u otros platos ya elaborados.

Las carnes (principalmente aves) y
productos preparados a base de carnes picadas se deben cocinar a fondo. La
temperatura y el tiempo serán suficientes para que estos alimentos no
queden poco hechos en su parte central. Si están crudos, no los ponga
en contacto con los ya cocinados, para evitar la contaminación cruzada.

Principales síntomas

Los síntomas que caracterizan esta infección son náuseas,
dolor abdominal, diarrea y fiebre alta durante las siguientes 8 a 36 horas después de la ingesta del alimento contaminado. La hospitalización
no es extraña si persiste la fiebre elevada y la diarrea, ya que se produce
gran deshidratación, causada por la importante pérdida de líquidos.

¿Qué hacer en caso de intoxicación?

Debido a los procesos diarreicos y a los vómitos que acompañan
a toda toxiinfección, se produce gran pérdida de agua y sales
minerales. Por ello, tomaremos desde el inicio suero oral ya preparado en farmacias
o la solución rehidratante elaborada en casa (1 litro de agua hervida,
zumo de uno o dos limones, dos cucharadas soperas de azúcar, 1-2 de bicarbonato
y una de sal). Lo acompañaremos con otros líquidos templados (agua
de arroz, té o manzanilla con limón).

A medida que mejoren los síntomas se realizará una
dieta astringente a base de arroz, patata y zanahoria cocidos; pollo sin piel,
carne magra de ternera o cerdo, pescado blanco a la plancha o hervido, plátano
maduro, manzana rallada algo oxidada (astringente), membrillo, pomelo… Probar
con un yogur natural no azucarado al día, le ayudará a regenerar
y a recuperar el equilibrio de la flora intestinal antes de comenzar a tomar
ningún otro lácteo. Una vez desparezcan los síntomas, reiniciar progresivamente una alimentación
normal.

EN LA COCINA

El verano es la época del año en la que con mayor frecuencia se producen brotes de salmonelosis, una de las infecciones alimentarias de más relevancia a nivel mundial. Las altas temperaturas y la falta de higiene en la cocina, así como la inadecuada manipulación de los alimentos, potencian la aparición de la salmonella, la bacteria que origina este mal, entre cuyos síntomas destacan diarrea, vómitos, fiebre y dolor de cabeza. Ancianos y niños pequeños son los grupos de mayor riesgo. El 50% de las infecciones se producen en el hogar.

Leer más:
Extremar medidas de precaución; los peligros del huevo; grupos de riesgo

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