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Centenares de afectados por pollos con salmonela

Los primeros datos confirman que la contaminación por salmonela se ha producido a partir de una de las tuberías que dosificaba la salsa de estos pollos

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La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo, continúa confirmando nuevos casos de gastroenteritis en las distintas comunidades autónomas. Los últimos datos elevan la cifra a 287 brotes de gastroenteritis (con 1.208 afectados) asociados al consumo de pollo asado precocinado, envasado al vacío, y elaborado por la empresa SADA S.A. (marcas Pimpollo y Pollo Asado SADA), ubicada en Castilla-La Mancha. La empresa ha iniciado ya las medidas de retirada del producto y ha informado del problema a través de la Red de Alerta Alimentaria.

Los riesgos de los microorganismos transmitidos por los alimentos, conocidos desde hace decenios, vuelven de nuevo a centrar la atención de las principales autoridades sanitarias españolas tras la detección de 287 brotes de gastroenteritis en diferentes comunidades autónomas. A todo ello se le suma el hecho de que la Comunidad Valenciana podría confirmar la primera víctima en un hombre de 90 años. Según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad, la cifra de afectados se eleva a más de 1.208 personas.

El origen de la infección está en el consumo de pollo asado precocinado que elabora la empresa SADA S.A. (marcas Pimpollo y Pollos Asado SADA). La misma empresa ha confirmado que desde el 18 de julio se distribuyeron 191.000 unidades de Pollos Asado SADA y Pollos Asado Pimpollo, ambos envasados al vacío, de las cuales ya tienen almacenadas más de 135.000 unidades.

Las comunidades más afectadas son Andalucía (244), Comunidad Valenciana (229), Murcia (200), Castilla-La Mancha (191), Cataluña (144), Castilla y León (119), Aragón (112), Baleares (88), Madrid (70), País Valenciano (35), Extremadura (34) y La Rioja, Navarra y Galicia (29). Del total de afectados, cuya cifra continúa aumentando cada día que pasa, 141 han tenido que recibir atención hospitalaria. El patógeno salmonela, que persiste como una de las principales causas de infección alimentaria y cuya incidencia parece que va en aumento, está presente ahora en varias partidas de pollos asado precocinados. Las autoridades sanitarias de Castilla-La Mancha, donde se encuentra la fábrica, aseguran que se ha paralizado la producción de pollos asados en la empresa SADA hasta que no exista un 100% de seguridad de que la producción vuelve a ser normal.

Y e que los datos ofrecidos hasta ahora indican que la intoxicación se ha producido en la producción de la salsa del pollo. Ahora, los servicios veterinarios de la Delegación de Sanidad en Toledo están investigando para localizar el origen y la localización en la cadena de producción. Roberto Sabrido, consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, asegura que el trabajo se centra ahora en determinar «por qué se ha producido la contaminación en una parte concreta de la línea de producción».

Historias con salmonela

En los últimos cuatro años con datos consolidados (1998-2001), de los 3.818 brotes de intoxicación alimentaria notificados en España, el 38% (1.469) estaban relacionados con el consumo de huevos y derivados, y el 85,5% de éstos se asociaron a salmonela, con lo que en este periodo de tiempo el 32,9% del total de brotes alimentarios se correspondieron a este microorganismo. Uno de los brotes se registró en Oviedo en junio de 2004, con más de 40 intoxicados.

Pero sin duda, uno de los brotes registrados en España con más afectados de salmonelosis fue el detectado, en junio de 2002, en la localidad catalana de Torroella de Montgrí, con más de 1.200 afectados. Entonces, el brote se originó en la crema de las cocas de Sant Joan, un postre típico catalán de esta festividad, que contenía el microorganismo.

En octubre del mismo año, varias partidas de huevos en mal estado importados de España fueron la causa de que 350 personas se infectaran en el Reino Unido. Así lo confirmaba la Agencia de Control Alimentaria británica (FSA, en sus siglas inglesas), que aseguró entonces que se habían encontrado «pruebas de un vínculo de los huevos españoles con muchos de los casos de salmonela detectados».

Las autoridades sanitarias británicas aseguraron que algunos de los casos de contaminación por salmonela procedían de la cepa Enteritidis, uno de los principales serotipos de salmonela identificados en España, según datos correspondientes a 2003 del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III.

Alcance del problema

Desde principios de los años 90, el problema de salmonela ha ido en aumento en muchos países. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que la presencia de este microorganismo ha emergido y «amenaza con convertirse en un problema de salud pública serio».

Hasta 2004, la organización internacional había identificado unos 3.501 serotipos de este microorganismo. En la mayoría de los casos, el cuadro clínico en humanos se caracteriza por la presencia de fiebre, dolor abdominal, diarrea, náuseas y vómitos en algunos casos. En Estados Unidos, el microorganismo obliga a realizar unas 15.000 hospitalizaciones, y provoca la muerte de unas 580 personas, según confirma la OMS. Dinamarca es otro de los países más afectados por este problema, donde también provoca elevadas pérdidas económicas.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los grandes problemas asociados a salmonela han provocado en la opinión pública el temor de que los modernos sistemas de explotación agrícola, elaboración de alimentos y comercialziación quizá no puedan ofrecer todas las garantías de seguridad que se requieren.

Algunas causas de todo ello pueden ser, para la FAO, la adopción de nuevas prácticas de producción, la falta de control de los peligros en las explotaciones agrícolas, las dificultades para combatir los peligros durante la producción, la creciente demanda de alimentos frescos y la tendencia a la elaboración mínima de los alimentos.

Un microorganismo de verano

Uno de los factores denominadores comunes de las intoxicaciones alimentarias que se producen durante los meses de verano, espacialmente entre julio y octubre, es la presencia del microorganismo salmonela, una bacteria no demasiado resistente a las condiciones ambientales (luz solar, desecación, calor o elevadas concentraciones de sal, entre otros), pero cuya incidencia parece no tener marcha atrás.

Una de las particularidades de este microorganismo es que se adapta muy bien a las personas y a los animales. En el momento en el que el patógeno llega a los alimentos puede multiplicarse en cualquier producto fresco a una velocidad muy elevadas. Los datos científicos confirman que pueden duplicarse cada 15 o 20 minutos si la temperatura es superior a 20ºC. Si los alimentos no se refrigeran rápidamente y a baja temperatura (el límite de crecimiento está en 8ºC) el microorganismo se multiplica, con el consiguiente riesgo para la salud de los consumidores que ingieren el alimento contaminado.

Uno de los alimentos más implicados en la salmonelosis son las salsas como la mayonesa elaboradas con huevo fresco, que puede llevar salmonela en su cáscara. El paso al producto desde aquí es fácil, y la erradicación de salmonela es una tarea difícil debido a que el microorganismo está tan adaptado que se encuentra en muchos niveles. Otros alimentos implicados son la carne, las aves de corral, los huevos y la leche.

PROGRAMA DE CONTROL


Hace ahora un año, en julio de 2004, los ministerios de Sanidad y Consumo y de Agricultura, Pesca y Alimentación ponían en marcha el Programa de Control de Salmonella en Huevos y Ovoproductos. La iniciativa nacía con el firme propósito de disminuir la incidencia y prevalencia de infecciones mediante actuaciones de control en toda la cadena alimentaria, desde la granja a la mesa.

Elena Salgado, ministra de Sanidad y Consumo, reconocía, con la puesta en marcha del programa, que se iniciaban líneas de actuación en las que conjugaban aproximaciones «desde la microbiología, la epidemiología, la profilaxis higiénica y terapéutica, el control oficial y el autocontrol, la comunicación y la educación para la salud». Una de las medidas ha incluido un registro con más de 2.000 granjas de producción de huevos en España y las nuevas normas de comercialización, que incluyen el etiquetado de los huevos nacionales e importados.

Una de las líneas de trabajo del Programa es el desarrollo de actividades específicas en granjas, uno de los puntos con más riesgo de que se produzca contaminación por salmonela. En este apartado, destaca la Implantación de un Programa Nacional de Vigilancia y Control en avicultura de puesta, de las especies del género samonella de mayor importancia para la salud pública.

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