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La merluza del Cantábrico, una de las especies más afectadas por el anisakis

Los túnidos, por el contrario, son los que están más a salvo de este parásito

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 8 abril de 2008
Al anisakis, un parásito transparente de dos o tres centímetros de longitud, le gusta alojarse en la merluza del Cantábrico. El riesgo de contraer las dolencias gástricas que provoca este gusano es mayor aquí que en otras especies de pescados, sobre todo si la merluza que se consume no ha sido congelada antes durante 24 horas y está cruda, marinada o poco hecha. Por el contrario, la familia de los túnidos es la menos afectada por el anisakis, que se esconde en las cavidades abdominales y en los músculos de los peces.

Así se puso de manifiesto en una conferencia pronunciada ayer en el marco de la XXXV Semana Médica de Bilbao, que organiza la Academia de Ciencias Médicas. María Teresa Audicana, especialista del servicio de Alergología del Hospital Santiago de Vitoria, aseguró que el anisakis «es más común de lo que se piensa, si bien en la mayoría de los casos ocasiona simplemente ligeras molestias digestivas que no suelen asociarse al consumo de pescado».

La ingestión de anisakis puede provocar «reacciones alérgicas graves entre la población más sensible», con fuerte dolor abdominal, vómitos o espasmos musculares, similares a una gastroenteritis, una apendicitis o una obstrucción intestinal, explicó Audicana. Pero en la mayoría de los casos, los síntomas «son leves y comunes a otros cuadros de alergias a alimentos, como dermatitis o rinitis», precisó la experta.

En 1994, el hospital vitoriano detectó el primer caso de 'shock' anafiláctico en España, y también a nivel mundial, por anisakis. Desde entonces, se han producido importantes avances en el diagnóstico y el tratamiento de estos casos. Desde diciembre de 2007, los restaurantes que sirven el pescado poco cocinado o crudo están obligados a congelarlo previamente y durante 24 horas para evitar el riesgo de anisakiasis.

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