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La seguridad en la elaboración de golosinas

Dulces como caramelos o chicles están sujetos a normas técnico-sanitarias que se deben cumplir en todo el proceso de elaboración

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 10 noviembre de 2010

El término “golosinas” engloba diferentes dulces como los caramelos (que aglutinan la mayor demanda), chicles o confites. El denominador común de esta gran variedad de productos, tanto por su forma como por los colores, es el público al que se dirigen, sobre todo, infantil y juvenil, si bien no se excluye al resto de consumidores. Esta particularidad hace que las normas que los rigen tengan en cuenta factores de este sector más sensible. El etiquetado, la manipulación e higiene, así como los procesos de producción, son algunos puntos sobre los cuales recae una mayor atención.

La gran variedad de gominolas se fabrican sobre todo con azúcares (glucosa, lactosa o sacarosa), aditivos autorizados, en su mayoría edulcorantes, colorantes o potenciadores del sabor, y otros ingredientes como agua, frutos secos, aceite, frutas y mermeladas o grasas, entre otros. La lista es extensa y variada. De acuerdo con la norma española que los regula, la elaboración de estos productos se debe adaptar a los requisitos higiénico-sanitarios que se exigen a las industrias alimentarias. Las condiciones de regulación tienen que adecuarse a un mercado cambiante en el que los nuevos productos son habituales, como la presentación de golosinas líquidas.

Caramelos y golosinas

Para los caramelos, considerados como una masa que se obtiene de la mezcla de azúcar, en un porcentaje mínimo del 50% sobre el producto final, y otros ingredientes o aditivos, la norma establece la distinción entre:
  • Caramelos duros (mínimo de un 80% de azúcar).
  • Blandos y masticables (como pastillas).
  • Comprimidos (cuya forma y tamaño se obtiene por compresión).
  • Pastillas de goma (además de los azúcares, tienen gelificantes).
  • Chicles.
  • Confites (que pueden llevar frutos secos en el interior, un aspecto que deberá especificarse en el etiquetado). Las golosinas pertenecen a los productos que se elaboran con azúcares y otros ingredientes y aditivos. Algunas de las más representativas, según la normativa, son:
    • Geles dulces.
    • Dulces de regaliz.
    • Merengues.
    • Golosina líquida para congelar.
    • Productos con un relleno.
    Para todos estos productos, la regulación fija condiciones de manipulación y limpieza que abarcan aspectos como el uso de agua potable, tanto desde el punto de vista físico, químico como microbiológico. Las instalaciones deberán cumplir con las exigencias mínimas que permitan una adecuada manipulación e higiene para evitar transmitir sustancias tóxicas que puedan contaminar.

    Alimentación lúdica saludable

    La apuesta por una dieta sana y equilibrada no deja de lado a ningún sector de la industria alimentaria. Estos cambios han llegado también al ámbito de las golosinas, que buscan un hueco en este nuevo escenario. Para llevarlo a cabo, un grupo de expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la Universidad de Granada, desarrollaron en 2008 golosinas con propiedades funcionales. El reto planteado consistió en iniciar una vía de investigación para lograr reducir la carga calórica de las golosinas. Para ello, añadieron ingredientes como sorbitol, manitol o lactitol, además de vitaminas. El resultado fue la creación de chicles que previenen la caries.

    Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Caramelos y Chicles, el mercado de los dulces no se centra solo en el público infantil, sino que cada vez gana más territorio entre el público adulto (un 50,6% de la población española adulta de 16 a 65 años consume caramelos o chicles, sobre todo, mujeres). A pesar de que los caramelos con azúcar son los más demandados, la tendencia por la opción sin azúcar avanza sin freno: más del 80% de los chicles consumidos carecen de azúcar, frente al 53% de los caramelos.

    Uno de los objetivos primordiales de este sector es conseguir que los productos se adapten a los cambios y gustos que reclama el consumidor (más saludables), sin que pierdan el carácter lúdico.

    PAUTAS PARA UN CONSUMO SEGURO

    • Rechazar dulces o golosinas de fabricación casera y cuyo envase tenga alteraciones (bolsas o papeles rotos).
    • Evitar el consumo de productos con riesgo de asfixia o que contengan juguetes pequeños que puedan confundirse con un dulce.
    • En casos de intolerancia al gluten o alergias, leer bien el etiquetado para comprobar que el dulce no contiene sustancias tóxicas.

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