Principales logros en seguridad alimentaria en 2009

Durante el año que acaba de terminar se ha registrado un importante acercamiento del sector alimentario a las nuevas exigencias del consumidor
Por Maite Pelayo 4 de enero de 2010
Img salmonella

El año 2009 ha sido muy fecundo en investigaciones y proyectos científicos sobre seguridad alimentaria y tecnología aplicada al sector agroalimentario, tanto en España como en el resto del mundo. Diferentes grupos de investigadores, bien entidades públicas como privadas y, en muchos casos, en mutua colaboración, han desarrollado proyectos destinados a mejorar la calidad de los alimentos. Algunos ya han culminado con éxito y en otros casos sus responsables aún trabajan en ello. Adaptarse a las nuevas demandas de los ciudadanos, cada vez más exigentes en cuanto al consumo de alimentos seguros y saludables, así como la búsqueda de tecnología más avanzada en el sector, son las dos grandes corrientes que engloban estos proyectos.

Proyectos de investigación

El año que acaba de finalizar ha sido muy fructífero si se tienen en cuenta las numerosas investigaciones que se han desarrollado en el ámbito de la seguridad alimentaria. Un vistazo a algunas de las más importantes obliga a hablar de:

  • Desarrollo de enzibióticos como conservantes naturales de los alimentos. Expertos españoles han dado con dos enzibióticos (enzimas antibacterianas procedentes de cierto tipo de virus), de posible aplicación en la industria alimentaria como conservantes naturales eficaces contra “Staphylococcus aureus”, una bacteria patógena relacionada con intoxicaciones alimentarias y que, en ocasiones, desarrolla cepas resistentes.
  • Proyecto Cero, cultivos sin fitosanitarios. Con el objetivo de ofrecer frutas, verduras y hortalizas cada vez más libres de fitosanitarios, este proyecto de investigación desarrollado en el IVIA en Valencia tiene como objetivo reducir el uso de compuestos fitosanitarios en los cultivos y mantener los niveles productivos y de calidad final.
  • Bacterias probióticas “Carlos Fernández Pato, podría abastecer con anchoa de cultivo de calidad similar a la salvaje a la industria conservera.

    Objetivo: reducir los riesgos

    Objetivo: reducir los riesgos

    Además del desarrollo de investigaciones que abren las puertas a un sinfín de posibilidades tecnológicas de mejora, también se han realizado estudios para reducir los riesgos, como la presencia de “Salmonella” y “E.coli” en hierbas aromáticas frescas. Un estudio realizado por la Agencia Británica de Protección para la Salud (HPA) de diferentes hierbas aromáticas frescas “listas para su consumo” indica la presencia en el 4% de las muestras analizadas de estas dos bacterias en niveles superiores a los permitidos. Se incumplen así los criterios microbiológicos establecidos para este tipo de alimentos y, por lo tanto, no son aptas para el consumo.

    Por otro lado, la Agencia de Seguridad Alimentaria británica (FSA) ha publicado un estudio en el que se demuestra que, para reducir el contenido de arsénico del arroz a través del cocinado, sobre todo el inorgánico, resulta eficaz en general tanto el lavado-aclarado como la cocción en gran volumen de agua.

    Proyectos comunitarios

    En la Unión Europea los trabajos en el sector agroalimentario han sido también constantes. Dentro de esta actividad se engloban programas, muchos de ellos aún en fase de desarrollo, como el proyecto TRACEBACK, cuyo objetivo es crear un sistema de trazabilidad europeo estandarizado y aplicable a toda la cadena de suministro de alimentos que involucre a los agentes claves, desde el campo a la mesa. Otra de las iniciativas emprendidas desde el ámbito comunitario es el programa SAFE FOOD, que analiza el presente y futuro de los riesgos en seguridad alimentaria y que cuestiona el modelo clásico de análisis desarrollado en los años 90. Alega que no satisface las preocupaciones de los consumidores.

    Durante el año 2009 se reunieron en España investigadores del proyecto europeo PathogenCombat, destinado a reducir los patógenos en alimentos. Durante este encuentro se pusieron en común los últimos avances en este campo y, entre las novedades, destaca un sistema que permitirá a las empresas del sector testar la seguridad de sus productos a través de Internet.

    Más novedoso es el proyecto SO2SAY, que busca nuevas alternativas al uso del dióxido de azufre en alimentos. El objetivo es encontrar un sustituto a este aditivo tan utilizado pero no exento de ciertas reacciones adversas.

    Avances normativos

    Avances normativos

    Las principales actualizaciones legales en el campo de la alimentación y la seguridad alimentaria se han centrado, en los últimos 12 meses, en la actualización de normas como la que se refiere a los materiales y objetos de plástico en contacto con alimentos. El desarrollo de la tecnología, unida a la constante revisión que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) hace de este tipo de materiales, demanda actualizar normativas de esta índole para garantizar la seguridad de los consumidores. Uno de los últimos reglamentos aprobados se refiere a los objetos y materiales activos e inteligentes.

    Otra de las actualizaciones que se han producido a lo largo de 2009 ha sido la de las especies y condiciones de comercialización de setas para uso alimentario. El Real Decreto 30/2009, de 16 de enero, amplía la lista de las que se pueden comercializar y excluye las no seguras. Además, establece las condiciones aplicables a la producción, transformación y distribución y refuerza la importancia de una correcta identificación de las setas para evitar intoxicaciones derivadas de su consumo.

    Entre los nuevos ingredientes autorizados en la UE se encuentra un extracto lipídico de krill antártico, y se extienden los usos del aceite de dos microalgas. Además, la EFSA se ha pronunciado sobre la seguridad de aromas de humo de uso alimentario. Los estudios realizados, publicados en fechas recientes, alertan sobre los posibles efectos adversos para la salud de dos de ellos. También se pronuncia sobre la repercusión del aumento de los límites de aflatoxinas en frutos secos y considera que no hay riesgo para el consumidor.