Comprar un estudio

Estos inmuebles son adquiridos por jóvenes profesionales que los utilizan como despacho o vivienda temporal
Por Marta Burgués 27 de mayo de 2008
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Imagen: Elena A.

Imagen: Elena A.

Pequeños, funcionales y, sobre todo, asequibles. Una de las ventajas de comprar un estudio, si no la principal, es su reducido precio, que lo convierte en una vivienda idónea para un segmento de la población que no puede hacer frente al desembolso que supone la compra de un piso. Con una superficie máxima de 35 metros cuadrados, interesan sobre todo a jóvenes profesionales, y suelen utilizarse básicamente como despacho, o como primera vivienda temporal.

Son muchos los ciudadanos que no pueden asumir la compra de un piso, pero actualmente el mercado ofrece múltiples soluciones inmobiliarias que hacen posible encontrar viviendas asequibles para casi todos los bolsillos. Alejados de los cánones tradicionales se encuentran los «lofts», mini apartamentos o estudios, viviendas alternativas que, aunque no sean aptas para todo tipo de clientela, solucionan los problemas de vivienda de muchas personas. A pesar de esta amplia variedad, existe un gran desconocimiento sobre lo que realmente es un estudio, ¿a qué se puede considerar técnicamente como tal?

La regulación

Los estudios son aquellos habitáculos cuya superficie oscila entre 12 y 35 m2, y en muchos casos se trata de los antiguos apartamentos que ocupaban los porteros de las fincas, o de los trasteros de las mismas. También pueden ser las partes resultantes de la división de un piso en varios más pequeños. Ni los estudios ni los «lofts» son términos jurídicos, por lo que no están sujetos a legislación, según informan desde el Colegio de Agentes de la Propietat Immobiliaria de Barcelona y Provincia. Hay que tener en consideración, además, que este tipo de inmueble no dispone actualmente de la cédula de habitabilidad para su uso como vivienda, aunque jurídicamente sí puede ser utilizado como despacho profesional o local comercial. Ahora bien, si se tienen en cuenta los usos habituales, «los estudios son inmuebles que se comercializan como viviendas de un solo ambiente, pero que, habitualmente, no superan los 30 m2», según matiza esta misma fuente.

El precio medio de venta de un estudio -con independencia de la zona y la ciudad- oscila entre 6.000 y 12.000 euros el m2

En España hay muy pocos informes y estadísticas claros sobre la compra de este tipo de inmueble. Según el «Informe sobre la Compra de Viviendas Habituales» del Ministerio de Vivienda, entre 2003 y 2006 se adquirieron 2.312.000 viviendas, de las que 2.300 tenían superficies de hasta 30m2. En el mismo informe se indica que la compra de viviendas con tan sólo una habitación (sin cocina) fue de 9.300.

El precio medio de venta de los estudios, según Fincas Forcadell -y con independencia de la zona de la ciudad en que se encuentre, y de cada comunidad autónoma- oscila entre 6.000 y 12.000 euros el m2. En el caso de los alquileres, la renta mensual varía entre 14 y 18 euros el m2.

¿Lugar de trabajo o vivienda?

Lo cierto es que los estudios tienen una amplia demanda, especialmente en las grandes ciudades. Su comprador tipo responde al perfil, según las inmobiliarias, de persona soltera, de entre 25 y 35 años, con estudios universitarios que lo utiliza como despacho profesional y/o como vivienda temporal. La tipología del arrendatario de los estudios suele ser, sin embargo, muy diferente; se trata de personas inmigrantes con renta baja que sólo pueden acceder a este tipo de inmueble.

El comprador tipo es una persona soltera, de 25 a 35 años y con estudios universitarios

En su uso como despacho -la opción más extendida-, es utilizado sobre todo por profesionales independientes que no necesitan una oficina. Así, psicólogos, arquitectos, diseñadores, gestores o publicistas -que suelen trabajar solos, o con una persona más- se encuentran entre los principales propietarios de estos inmuebles, ya que para desarrollar su tarea no requieren de más espacio ni de grandes medios.

Por otro lado, también está muy extendida la modalidad de apartamento-estudio. Se trata de espacios que gozan de una superficie mayor -ya que incluyen cocina-, y pueden servir como vivienda y despacho al mismo tiempo porque cuentan con la posibilidad de disponer una habitación destinada a labores profesionales.

LA CÉDULA DE HABITABILIDAD

La cédula de habitabilidad es un documento de vital importancia cuando se decide comprar un piso, a pesar de lo cual su existencia y regulación es desconocida por numerosos usuarios. La citada cédula es el documento que acredita que una vivienda cumple los requisitos de habitabilidad fijados por decreto en cada una de las comunidades autónomas. Caduca a los 15 años de su expedición, y transcurrido este término se ha de tramitar nuevamente.

Según la normativa vigente, todas las viviendas deben disponer de esta cédula. Las nuevas viviendas, rehabilitadas o que hayan sufrido modificaciones en la superficie que alteren las condiciones objetivas de habitabilidad, deben contar con ella antes de su ocupación. Los estudios, en concreto, son habitables cuando incluyen como mínimo, una sala, un equipo de cocina y la instalación directa de un equipo de lavado de ropa.