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Las espinacas, Popeye y el hierro

En el Día Mundial de las Espinacas, desmontamos uno de los mitos más extendidos sobre esta verdura

Comer espinacas a destajo no
nos hará ni más altos ni más
fuertes
. Al menos, no como lo
era Popeye, el aguerrido marino
de cómic, famoso tanto
por salvar a su amada Olivia de las fechorías
del malvado Brutus como por sus atracones de
espinacas. Durante años, varias generaciones
han creído a pies juntillas que estas hojas en
conserva proporcionaban al mofletudo personaje
toneladas de energía gracias a su descomunal
aporte de hierro. Sin embargo, años más
tarde se descubrió que dicha riqueza mineral
no era tal y, por tanto, tampoco los músculos
de Popeye tenían su origen en esa verdura. Por el Día Mundial de las Espinacas, este artículo aborda sus propiedades y ofrece cuatro apuntes sobre ellas.

Una errata fomentó el consumo de espinacas durante
décadas
. Cuando el dibujante Max Fleischer
dio vida al personaje de Popeye, allá por los años
30 del siglo XX, las anemias por carencia de
hierro eran muy comunes, por lo que sus tebeos
y películas fueron utilizados
por las autoridades sanitarias como reclamo
para popularizar el consumo de espinacas. Sin
embargo, aquellas creencias estaban basadas
en un error de transcripción que se descubrió
unos años después.

Sucedió que, al plasmar en el papel su estudio
sobre las espinacas publicado en 1870, el
científico alemán Erich Von Wolf colocó mal la
coma de los decimales en el dato relativo a la
cantidad de hierro, de forma que esta fue multiplicada
por diez. Así, los 3,5 mg de hierro que
hay cada 100 g de espinacas, se transformaron
en 35 mg. Sin embargo, y pese a que el error se
corrigió en 1937 (67 años después), el mito ha
permanecido hasta hoy.

Propiedades que sí tienen las espinacas

Imagen: alebloshka

No obstante, el hecho de que no sea la mayor fuente de hierro del reino vegetal
no es motivo para desprestigiar el perfil nutricional
de esta verdura, que sigue siendo un alimento con interesantes contenidos en otros nutrientes. En este sentido, destacan sus 1,8 g/100 g de fibra, que hacen
de las espinacas un excelente recurso para favorecer el
tránsito intestinal.

Ahora bien, donde realmente hay que poner el foco
es en su aporte de vitaminas y sales minerales, aspecto en
el que sobresale del resto de verduras. En relación con su
riqueza vitamínica, las espinacas presentan cantidades
elevadas de provitamina A y de vitaminas C y E, todas ellas
de acción antioxidante. Asimismo, es muy buena fuente de
vitaminas del grupo B como la vitamina B9 (folatos), B2,
B6 y, en menor proporción, también B3 y B1.

En cuanto a su contenido en minerales, son ricas en
calcio, hierro, magnesio, potasio y sodio, además de presentar
también buenas cantidades de fósforo y yodo. Lo que
ocurre es que el calcio es de menor aprovechamiento que el
que procede de los lácteos u otros alimentos que son fuente
de este mineral.

Algo similar ocurre con el hierro: el de las espinacas es
del tipo no hemo, el cual se absorbe con mayor dificultad
que la forma hemo presente en la carne y sus derivados. Sin
embargo, la vitamina C que contienen las hojas de espinacas
mejora notablemente la absorción de hierro.

Cuatro apuntes sobre las espinacas

  • Un truco. Si hierve
    las hojas en agua y sal
    durante 30 segundos y
    luego las lava con agua
    fría o hielo, se elimina
    su sabor fuerte y se fija
    su color; así, sin llegar a
    cocinarlas del todo.
  • Un consejo. Si están
    húmedas, a
    la basura. Las
    espinacas han
    de conservarse
    secas, por lo que
    es recomendable
    guardarlas en la
    nevera sin lavar
    y en recipientes
    herméticos. Si
    observa que
    tienen color
    oscuro, textura
    húmeda y un
    olor fuerte,
    mejor tirarlas.
  • Una advertencia. El consumo de espinacas debe limitarse en los bebés menores de un año, como explica el dietista-nutricionista Julio Basulto en este artículo.
  • Una idea. Prepare unas deliciosas espinacas con pasas y manzana.

Etiquetas:

hierro verduras

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