De atún, mejillones, setas o aceitunas: siete recetas deliciosas para hacer paté casero

Con nueces, de atún, de garbanzos o champiñones, los patés hechos en casa amplían la paleta de sabores de los entrantes y aperitivos
Por Laura Caorsi 12 de junio de 2026
patés caseros recetas

Sobre pequeñas tostadas, en el interior de unas tartaletas, como contrapunto de una tabla de quesos o, incluso, como relleno de platos calientes. El paté tiene varias aplicaciones culinarias, aunque donde más se luce es en los entrantes, los aperitivos y los canapés. Su textura untuosa permite combinarlos con distintos alimentos, desde el clásico pan tostado hasta bastones de verduras al dente. Los patés más habituales son de cerdo o de ave, pero en casa los podemos preparar con otros ingredientes, como pescado, verduras, legumbres o frutos secos. A continuación reseñamos siete tipos de paté para hacer en casa, ordenados por la cantidad de calorías, de menor a mayor.

El paté de hígado (de ave o cerdo) es el más conocido y comercializado. Otros, sin embargo, no son tan populares ni se venden en todos los sitios. Los siguientes son algunos de ellos y están ordenados por la cantidad de calorías que contienen, si bien también deben tenerse en cuenta otros nutrientes, como la sal o las grasas (en especial, las saturadas).

1. Tapenade o paté de aceitunas (75 kcal)

Sano, rico y muy fácil de hacer. El paté de aceitunas —también llamado tapenade— es una opción muy sabrosa para vestir unas pequeñas tostas. Se puede hacer con aceitunas verdes o negras (las negras son más calóricas).

Se prepara mezclando unos 100 gramos de aceitunas sin hueso con una cucharita de alcaparras, un diente de ajo, romero y tomillo. Hay que triturar estos ingredientes con la batidora de mano y añadir poco a poco un chorrito de aceite de oliva para mejorar su consistencia y lograr un textura untuosa.

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Imagen: stitchik

2. Paté de tofu y nueces (104 kcal)

Receta muy sencilla, además de saludable, cuyo ingrediente principal es el tofu. Para preparar este paté, se hierven unos 200 gramos de tofu en un poco de agua y, tras escurrirlo, se hace puré batiéndolo con nueces picadas y miso (una pasta que se hace con semillas de soja).

El resultado es una pasta muy suave, que gana en textura y en sabor si se deja reposar. Se sirve fría, como acompañamiento de unas tostas o como original relleno de volovanes.

3. Paté de verdel asado con mejillones (151 kcal)

El verdel (también conocido como caballa) es un pescado azul de intenso sabor y propiedades nutricionales muy interesantes. Rico en ácidos grasos omega 3, resulta un ingrediente estupendo para elaborar un «paté marinero», sobre todo si se completa su sabor con unos mejillones en conserva.

Esta receta sirve para aprovechar las sobras de un verdel asado y utiliza queso y nata para homogeneizar la mezcla y darle consistencia de paté.

4. Paté de atún (170 kcal)

El atún es uno de los pescados azules más consumidos en nuestro país. Su carne posee un 12 % de grasa, pero se trata de grasa «buena», puesto que es rica en omega 3. Ayuda, por tanto, a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos.

En esta sencilla receta, se escurre el atún (que puede ser de conserva) y se coloca en el bol de la batidora con nata, zumo de limón y tabasco. El último paso consiste en batir hasta lograr una consistencia uniforme.

receta de paté de atún
Imagen: Olga Chzhu / iStock

5. Paté de berenjenas con sésamo (234 kcal)

Las berenjenas están, sobre todo, compuestas de agua. Entre sus propiedades nutricionales, quizá la más destacable es la presencia de antioxidantes, muy buenos para la salud.

Para elaborar esta receta es necesario asarlas primero en el horno (sin pelarlas, ya que se quitará la piel después). El paté se hace en la batidora, con la mezcla de la pulpa de las berenjenas asadas, aceite de oliva y un diente de ajo. El sésamo aporta fibra y ayuda, por lo tanto, a reducir los niveles de colesterol y mejorar el tránsito intestinal.

Con estos ingredientes, el paté tiene algo más de 230 kcal. Si se presenta como sugiere la receta (con panecillos tostados y media anchoa de conserva por encima), las calorías aumentan hasta superar las 400.

6. Paté de garbanzos o hummus (393 kcal)

Las legumbres resultan muy beneficiosas para la salud: poseen fibra, son buenas aliadas para mantener a raya al colesterol y se pueden preparar de muy diversas maneras (no solo en potajes, guisos o cocidos). Los garbanzos, en particular, son fuente de hierro, potasio y fósforo, además de ser ricos en ácido fólico.

Para hacer este paté, más conocido como hummus, se escurren los garbanzos de la conserva (o del jugo de cocción, si se han hecho en casa) y se mezclan en la batidora con zumo de limón, aceite de oliva, ajo y sésamo. Si se sirve con unas tostas, las calorías finales aumentan hasta las 432.

Hummus zanahoria, emplatado con vegetales
Imagen: Antoni Shkraba Antoni Shkraba

7. Paté de champiñones (445 kcal)

Muy apreciados por su textura, su aspecto y su agradable sabor, los champiñones son setas ricas en antioxidantes y muy bajas en calorías. Sin embargo, esta receta —en la que son claros protagonistas— sí es calórica y con una cantidad destacada de grasas (y grasas saturadas). Esto se debe a que la preparación requiere de otros ingredientes más contundentes, como mantequilla, nata o gelatina (que, en este caso, se usa para espesar el conjunto).

Una manera práctica de reducir las calorías (y, sobre todo, las grasas) consiste en sustituir la nata por queso blanco desnatado, mientras que la mantequilla, por aceite o margarina. En cualquier caso, es una crema deliciosa y original, que debe servirse fría y que consigue dar un toque de variedad, sabor y sorpresa a los entrantes más clásicos.

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