La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que, desde los 5 hasta los 18 años, los chavales deberían realizar al día 60 minutos de actividad física moderada o vigorosa para mejorar su salud y su rendimiento académico. Sin embargo, no hacen tanto ejercicio.
Y en esta mala costumbre destacan las chicas. Según un estudio llevado a cabo en 2024 con casi 3.600 escolares de 12 a 16 años, solo el 23 % de ellas cumple, frente al 49 % de los chicos. De hecho, el 20,6 % no hace ninguna actividad física y deportiva al margen de la asignatura de educación física, frente al 9,2 % de los chicos. Y esta brecha crece con la edad, aunque cada vez menos, según datos recientes.
Por qué las adolescentes hacen menos actividad física
El problema de esta inactividad no es la falta de interés, porque, como señala la investigación de los estudiantes, siete de cada diez chicas adolescentes quieren hacer más y mejor. Se debe a un sistema que sigue ofreciendo una práctica poco adaptada a sus necesidades y motivaciones.
Por eso, entre las barreras que impiden este deseo no solo está la falta de tiempo por las responsabilidades y los deberes escolares, como de igual modo pasa con el trabajo o los cuidados de la familia entre los adultos, según se desprende en el último Eurobarómetro sobre deporte y actividad física. Las chicas también culpan de su sedentarismo a la falta de:
- oferta de actividades adaptadas a sus necesidades, pues están más focalizadas a la competición.
- equipamientos; perciben que están muy masculinizados.
- amigas con quienes hacer ejercicio; a ellas les encanta disfrutar y divertirse con sus iguales practicando deporte.
- seguridad para realizar actividad física en espacios urbanos al aire libre.
Guía para fomentar la actividad física en las chicas
Ante esta realidad, el Grupo de Investigación Psicosocial en el Deporte de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la Universidad Politécnica de Madrid ha elaborado una guía práctica que propone un enfoque innovador en la promoción de la actividad física de las chicas: transformar los entornos que limitan su práctica. Para ello, se ha apoyado en la evidencia científica y en las opiniones de las jóvenes.

El documento, que cuenta con la participación del Consejo COLEF y de la Fundación MAPFRE y la colaboración del Ministerio de Juventud e Infancia, recoge un centenar de recomendaciones sobre políticas públicas, oferta de actividades, uso de instalaciones y espacios urbanos dirigidas a distintos agentes públicos y sociales (administraciones públicas, centros educativos, servicios deportivos, profesionales y familias).
Estas son las diez estrategias que sugieren los expertos para mejorar las oportunidades de práctica deportiva en las adolescentes y algunas de sus propuestas más llamativas:
✅ Acciones de sensibilización y campañas de fomento de la práctica
En los centros de salud ya se está recetando ejercicio físico entre los adultos. ¿Por qué no con las chicas? Es lo que plantean los especialistas de la guía: prescripción de actividad y ejercicio físico desde las revisiones médicas de los 12 y 14 años.
Y, por supuesto, caben campañas para fomentar la práctica. Debe ser en los centros escolares o físico-deportivos, así como en las redes sociales preferidas. Eso sí, para ser eficaces deben ser libres de estereotipos sexistas, proponer objetivos realistas y con referentes reales con quienes puedan identificarse.
✅ Reparto equitativo de recursos materiales, económicos, humanos y de conocimiento
Ya hemos visto que el coste del deporte infantil se ceba con las chicas. Para no dejarlas atrás, es vital incluir criterios de valoración o requisitos en materia de igualdad de género en subvenciones, convenios, premios, reconocimientos o patrocinios. Además, se debe promover la igualdad de trato y oportunidades en el acceso y participación femenina (deportistas, entrenadoras, arbitraje, dirección…).
✅ Políticas deportivas más amplias: impulsar el modelo de “practica salud” que conviva con el deporte de competición
A las chicas no les importa tanto competir. Por eso esta estrategia intenta que las administraciones, conjuntamente con las asociaciones, amplíen las oportunidades de práctica que les guste en espacios cercanos, es decir, actividades físicas y deportivas verdaderamente recreativas de salud, lúdicas y socializadoras.
✅ Profesionales que las lleven a una práctica más lúdica y socializadora
Para que la anterior estrategia se cumpla es necesario que los profesionales estén formados en igualdad, coeducación, inclusión y protección de menores, así como contar con educadoras, entrenadoras y monitoras que intervengan en las actividades con las adolescentes. Solo así se podrá pasar de un modelo que prioriza el disfrute, la igualdad y la autoconfianza de las chicas. Para ello, ven necesario también ofrecer actitudes y comportamientos saludables y educativos sobre el ciclo menstrual.
✅ Hacer del centro escolar un agente clave para promover la práctica

Los centros educativos son fundamentales para que su alumnado adquiera hábitos saludables: así aprende a comer y también practica actividad física. ¿Qué deben hacer para promoverla de forma específica entre las chicas? Los expertos tienen varias sugerencias:
👉 Facilitar que puedan conciliar los deberes escolares con la práctica físico-deportiva. Además de poner menos tareas para casa, piden que coman y hagan deporte como actividad extraescolar en el mismo colegio o instituto.
👉 Ampliar la oferta adecuada de ejercicio extraescolar en sus espacios deportivos. Esto lleva a generar actividades que responda a las necesidades de las chicas y a adaptar los centros con acceso directo a los espacios deportivos en horario extraescolar.
👉 Implementar intervenciones multicomponente para fomentar estilos de vida saludables, como incorporar pausas activas en el aula o desarrollar iniciativas para promover la movilidad activa.
➡️ Ofrecer recreos y patios coeducativos
Los patios son el epicentro de la actividad física en los colegios. En ellos la perspectiva de género no debe faltar en el desarrollo de proyectos y en la formación del personal educativo que supervise y acompañe el recreo. Además, estos patios inclusivos deben contar con estos espacios y acciones:
- Pistas polivalentes que eviten el futbolcentrismo, con muros donde instalar rocódromos y equipamiento de agilidad y/o forma física (equilibrios, saltos).
- Entornos de tranquilidad y naturaleza, donde poder hablar, bailar, descansar…
- Usar durante el recreo salas cubiertas para algunas actividades.
✅ Garantizar la protección de menores en los servicios deportivos, de actividad y ejercicio físico
Este punto se resume en cumplir la LOPIVI (Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia). En concreto, los especialistas abogan por desarrollar códigos de conducta, normativas y reglamentos para eliminar malas praxis y discriminaciones, abordando cuestiones como la difusión de imágenes o el rechazo a insultos y expresiones degradantes y discriminatorias, como “el fútbol femenino, ni es fútbol ni es femenino”.
✅ Más y mejor oferta de actividades dirigidas para las adolescentes
Ellas lo piden y todos deben arrimar el hombro. Las federaciones pueden impulsar modalidades deportivas con menor número de participantes o mixtas, como la categoría de parejas en gimnasia rítmica, el baloncesto 3×3 o el fútbol sala. ¿Por qué no ampliar la oferta de servicios de los clubes que no se orienten a la competición? Los polideportivos públicos y centros privados también deben ponerse las pilas:
- Desarrollar programas de iniciación y mejora en deportes de su interés: de equipo con balón, de raqueta, expresivos, individuales, de defensa, artes marciales o nuevos (ultimate frisbee)..
- Ofrecer actividades con música, pero evitando la cosificación femenina o hipersexualización de movimientos o vestuario.
- Proponer programas de acompañamiento para iniciarse en actividades en grupo urbanas (running, patinaje o bici) o de naturaleza (senderismo, escalada, surf, kayak…).
- Organizar programas físico-deportivos como alternativa de ocio saludable de fin de semana y en vacaciones.
- Reservar espacios y horario para deporte en familia y bonificaciones para invitar a amigos.
- Prolongar los abonos familiares hasta los 21 años e incorporarlos para familias monoparentales o numerosas
✅ Cambiar el paradigma de las instalaciones deportivas

Las chicas ven que estos entornos son muy masculinos y se centran en el fútbol. La propuesta para cambiarlo pasa por ampliar los espacios y adecuarlos con señalética y equipamientos que permitan la práctica de diferentes deportes y de personas de menor altura o tamaño. Apuntan que los vestuarios y aseos deben estar adaptados (con requerimientos de higiene menstrual) y que sería deseable contar con salas de estudio o lectura.
✅ Espacios recreativos, lúdicos y de movilidad activa más amigables para las adolescentes
Tan importante es que los espacios donde se puede practicar deporte aire libre sean acogedores e igualitarios (nada de vallas metálicas tipo cárcel), como que sean seguros frente a accidentes, delincuencia o contaminación, además de accesibles (a menos de 15 minutos caminando) y conectados a plazas, zonas residenciales, colegios… con paseos, carriles bici y/o transporte público de los que las chicas puedan hacer uso.
✅ Promover la práctica adecuada desde las familias
Aquí exponemos algunas ideas para padres, madres y profesores. Pero los autores de la ‘Guía práctica Actividades físicas y deportivas para las adolescentes’ añaden las siguientes:
👉 Valora que sean físicamente activas y haz que ellas lo sepan
Hacer deporte en la adolescencia es igual de fundamental, o más, que en la infancia. Así que anima a tu hija a practicarlo y no le dejes sin ello para mejorar su conducta. “Cambia el ‘para, que te vas a caer’ por refuerzos positivos como ‘inténtalo’ o ‘muy bien’, proponen.
👉 Ten en cuenta que cada acción, por pequeña que parezca, suma
Cada movimiento cuenta. Y si es variado, no te preocupes. Lo importante es que se sienta capaz de hacerlo en espacios seguros. Con cada paso gana confianza. Puedes ayudarle proporcionando ropa y calzado activo.
👉 Haced actividad o deporte en familia
Dar un paseo, hacer una excursión, bailar su canción favorita… son distintas formas de ocio activo en familia. Y, por supuesto, siempre que podáis, practicad deporte juntos o en paralelo. Sigues siendo un modelo de referencia importante para ella.
👉 No olvides que el “combustible” que las mueve es disfrutar y divertirse

Si tu hija no disfruta ni se divierte con la actividad física, no conseguirás nada. Así que no la obligues ni intentes que se centre en los resultados. El deporte de competición no es la única manera de ser físicamente activa.
👉 Facilita que estén apuntadas a una actividad o deporte durante el curso
Es esencial que las chicas realicen una actividad con entrenadoras/es o profesorado que las hagan sentirse mejor y promuevan hábitos de vida saludables. Por supuesto, escoge para ella organizaciones seguras, con medidas de prevención y actuación frente a la violencia en menores (pregunta por el/la delegado/a de protección).
En ese sentido, los responsables de la guía recuerdan que no es recomendable que las adolescentes hagan musculación en el gimnasio por su cuenta, sin la adecuada dirección profesional presencial. “Las influencers no pueden corregirlas si hacen algo mal”, advierten.
👉 Oriéntalas en la gestión del tiempo para conciliar estudios con práctica deportiva
La falta de tiempo suele ser la excusa para no hacer deporte. Por lo que, al escoger centro escolar o club deportivo, procura que ambos faciliten esa conciliación.
👉 Apoya que hagan actividades físicas o deportivas con sus amigas
A las chicas les motiva practicar deporte en compañía y, en concreto, con sus amistades. Así que no dudes en apoyar a tu hija: ganará autonomía y socializará de forma saludable.


