Deuterofobia: cuando el rechazo al lunes se transforma en miedo y ansiedad

La fobia a los lunes existe. En este artículo te explicamos cómo detectar los síntomas asociados, qué medidas tomar para atajarla y cuándo debemos pedir consulta médica
Por Sonia Recio 10 de abril de 2022
ansiedad por el lunes
Imagen: iStock
El lunes puede que no sea nuestro día favorito, pero de ahí a tenerle pánico cuando se acerca hay un abismo. Si realmente su llegada nos sumerge en una espiral de terror irracional, quizá padezcamos deuterofobia. Consultamos con una especialista sobre las causas, los principales síntomas y su tratamiento.

Para muchas personas el domingo es un día aciago. Conforme avanza la jornada, y sobre todo durante el transcurrir de la tarde, comienzan a sufrir estrés, ansiedad y nerviosismo. También padecen dolores de estómago, cabeza e incluso taquicardias.

El motivo de este variado conjunto de síntomas, tanto físicos como psíquicos, se llama lunes. El pánico al primer día de la semana se denomina técnicamente deuterofobia. En casi la totalidad de los casos está provocado por la vuelta a la rutina laboral. Tener un trabajo desmotivador o aburrido, sufrir a un jefe demasiado exigente o lidiar con unos compañeros poco agradables son algunas de las causas de esta negación a regresar a la actividad.

Acabar con la fobia a los lunes es relativamente sencillo, pero debemos ser proactivos. El primer paso, como en muchas otras cosas, es reconocer que algo no marcha como debe. Luego tendremos que poner en práctica alguna que otra estrategia para recuperar la motivación (y la ilusión) por el primer día de la semana.

Si no notamos avances significativos en un tiempo prudencial, habrá que acudir a un especialista para que nos ayude con la terapia adecuada. Aunque no lo notemos, muchas veces la deuterofobia viene acompañada de otras patologías algo más complejas de solucionar sin el tratamiento adecuado. En este artículo te explicamos cómo detectar los síntomas asociados a la fobia a los lunes, qué medidas tomar para atajarla y cuándo debemos pedir consulta médica.

¿Qué es la deuterofobia?

Prácticamente a nadie le gustan los lunes. A diferencia del sábado o del viernes —que anuncian tiempo de ocio y más horas de sueño—, los lunes son sinónimo de vuelta a la rutina y a los poco queridos madrugones.

Sin embargo, para muchas personas el arranque de la semana se hace más cuesta arriba que para otras. La noche del domingo comienzan a manifestar todo tipo de síntomas provocados por la cercanía del lunes. Volver al trabajo les produce pánico: padecen lo que se denomina deuterofobia.

Deuterofobia proviene de “deutera”, que significa lunes en griego. “Se podría definir como un malestar por ir a trabajar los lunes, un sentimiento de pereza, de hastío de comenzar la semana laboral”, explica Elena Daprá, psicóloga clínica, experta en coaching y vocal de la Sección de Psicología del Trabajo, Organizaciones y Recursos Humanos del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Según un informe de la consultora argentina Bayton, el lunes provoca desgano entre la población. Siete de cada diez entrevistados indicaron que este día les daba más pereza de lo normal. Tanto es así que crece la demanda de atención médica y se registra un mayor ausentismo laboral. El estudio cifra este aumento en un 35 % respecto al resto de jornadas de la semana. “La deuterofobia tiene que ver con la salud laboral”, opina la especialista.

¿Qué provoca esta fobia?

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Imagen: María Prieto

Las causas de este miedo patológico a los lunes son muy variadas, pero tienen algo en común: el malestar que sufrimos en el trabajo. Así lo explica Daprá: “Hay muchísima gente que está muy aburrida; está poco motivada. La motivación es una de las condiciones básicas para levantarte el lunes. El no tener unas condiciones laborales óptimas también favorece que el domingo sientas que no quieres ir a trabajar. Un mal clima laboral o tener un jefe insoportable tampoco ayuda”.

La ausencia de vínculos afectivos con el trabajo (que no nos guste), el que sea un empleo que nos absorba la vida o que sea muy repetitivo y aburrido son otros de los motivos esgrimidos por Daprá para sufrir deuterofobia. “Al final son todo causas que tienen que ver con cómo es ese trabajo o cómo me lo tomo yo, cómo lo vivo”, puntualiza la terapeuta.

Daprá cree que desde la pandemia todo se ha radicalizado y polarizado. “Estas polarizaciones han provocado que la gente aguante menos, tenga menos paciencia, esté más irascible. Si la persona ya arrastraba un trabajo que no le llenaba, sufrir el confinamiento y experimentar el teletrabajo han servido para evidenciar esta fobia a los lunes”, matiza la experta.

¿Cuáles son los síntomas de la deuterofobia?

Hay una serie de síntomas inequívocos que evidencian que podemos padecer fobia a los lunes. Algunos son leves. “La persona refiere pesadillas la noche del domingo al lunes, dificultad para levantarse, sudoración nocturna, ansiedad justo antes de acostarse o por la mañana del lunes”, sintetiza Daprá.

Otras manifestaciones son algo más graves. “En los casos extremos se aprecian taquicardias, sensación de dolor y vacío en el estómago”, indica la especialista.

¿Cuándo deberíamos consultar con un terapeuta? La psicóloga lo tiene claro: “Si estos síntomas ocurren de manera insistente todos los domingos. Hay que tener en cuenta que la deuterofobia, lejos de estabilizarse o desaparecer, suele ir a más con el paso del tiempo”.

Estrategias para tratar la deuterofobia

Para Daprá, acabar con la deuterofobia requiere que la persona colabore activamente. Lo primero es planificar una experiencia agradable para los lunes, “así compensaremos esa ‘mala experiencia’ de ir a trabajar”. Pero no vale cualquier actividad. “Tiene que ser algo que nos apetezca, como ir a jugar al pádel al acabar la jornada laboral, si es que nos apasiona este deporte”. La actividad no tiene porqué ser tras el trabajo. “Podemos darnos el capricho de ir a tomar un café a un sitio especial antes de iniciar la jornada, por ejemplo. O escuchar música; la música cambia bastante el estado de ánimo”, sugiere.

También es importante realizar actividades de desconexión, como ir gimnasio o quedar con los amigos. “Son herramientas para que la persona se evada y salga de ese lunes fatídico”, considera la doctora. “Apoyarse en la familia y en los amigos es también importante. Los lunes deberíamos cenar con ellos”, afirma Daprá.

Cuándo consultar a un especialista

Si poniendo en práctica estas estrategias no es suficiente, llega el momento de ir a un terapeuta. “Si estamos ante una fobia, el tratamiento es bastante rápido. Son miedos irracionales y, una vez que se trabajan los parámetros ‘pienso, siento y hago’, las personas comienzan a racionalizar su problema”, explica la psicóloga.

Sin embargo, lo más frecuente es que la deuterofobia venga acompañada de más cosas. “Ansiedad, miedo al virus, un trastorno obsesivo compulsivo… La gente que llega al especialista realmente no tiene claro lo que le pasa”, concluye Daprá. Razón de más para acudir a un terapeuta si el lunes nos provoca tanto desasosiego vital.

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