Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Salud y psicología > Problemas de salud

María Dolores Marrodán, codirectora del grupo de investigación EPINUT de la Universidad Complutense de Madrid

El riesgo para desarrollar hipertensión arterial en edad escolar se debe al exceso de grasa y a su distribución

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 19 marzo de 2013

La hipertensión arterial no es exclusiva de los adultos. Se puede desarrollar a cualquier edad e, incluso, en edad escolar. Un reciente estudio en más de 1.500 pequeños estudiantes de Madrid, publicado en la ‘Revista Española de Cardiología’ de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), ha detectado que la sufren el 3% de los escolares, el 3,17% de los niños y el 3,5% de las niñas. Para los autores del trabajo, lo más preocupante no es este dato de prevalencia, sino que esta cifra de la hipertensión infantil se haya relacionado con el sobrepeso u obesidad de los niños, el exceso de grasa y, en concreto, un mayor porcentaje alrededor de la cintura o grasa abdominal, cuenta en esta entrevista la autora de la investigación, María Dolores Marrodán, profesora titular en la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), codirectora del grupo de investigación EPINUT (Epidemiología y Nutrición), acreditado por la UCM, y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).

¿Qué es la hipertensión precoz?

«Los niños pueden tener la presión arterial elevada, igual que los adultos»Los niños pueden tener una presión arterial elevada, al igual que sucede con los adultos. Lo que sucede es que, mientras en un adulto los 130 mm/Hg de presión sistólica indican que la presión arterial es alta, en los menores los puntos de corte o valores que se utilizan para considerar que tienen hipertensión arterial son diferentes. No se siguen los mismos criterios. Los puntos de corte para los niños son variables según la edad y estatura. Las tablas de referencia donde figuran estos puntos de corte, que se utilizan
en las consultas y procedimientos, surgen de un estudio de los años 90, denominado RICARDIN, y aún están vigentes. Ese estudio tiene unas gráficas de valores donde se puede consultar el valor de la presión arterial elevada, de manera que, a partir de un porcentaje o percentil determinado se considera que la presión arterial ya es alta. Si según el punto de corte de las tablas supera el percentil 90, la presión arterial es alta, y si supera el 97, se considera que tiene hipertensión arterial.

Entonces, ¿los niños pequeños también pueden tener la presión arterial elevada?

Sí. Se tiene hipertensión cuando las cifras de presión arterial están por encima de unos valores de normalidad para la edad, estatura y sexo de cada niño. En esos casos, hay que valorar qué origen tiene la dolencia que, entre otras causas, pueden ser genética.

¿Qué riesgos tiene la hipertensión infantil?

La hipertensión temprana puede suponer riesgos para la salud futura. Si cuando se es pequeño, no se trata, se corrige y se encauza, en el adulto puede provocar ictus o infartos.

Según el estudio que han realizado, ¿qué porcentaje de niños tienen hipertensión arterial?

«El 3,17% de los niños y el 3,5% de las niñas tienen la presión arterial elevada»
Se ha estudiado a 1.511 niños escolares de entre 6 y 16 años de Madrid, y se ha observado que en torno al 3% de la población en edad escolar tiene la presión arterial elevada: el 3,5% de los niños y el 3,17% de las niñas. Pero lo más significativo no es esa prevalencia, que no es exagerada, ni mucho menos.

Entonces, ¿qué es lo más importante?

Lo que sí es importante es que, si se desagregan las cifras de presión arterial, en función de la morfología de los niños o de su condición nutricional, se observa que el riesgo para desarrollar hipertensión arterial se debe al exceso de grasa y a su distribución. Este riesgo se multiplica por siete si el escolar tiene un índice de masa corporal (IMC) indicativo de sobrepeso u obesidad; llega al 18%, si el porcentaje de grasa del pequeiño está por encima del percentil 97 de las referencias para adiposidad relativa (que indica el porcentaje de grasa); y es once veces mayor si el índice de cintura para la talla (ICT) es superior a 0,5. Este indicador de la cintura para la talla se obtiene de medir el perímetro de la cintura a nivel umbilical y dividirlo por la estatura.

Es decir, que los pediatras e incluso los padres podrían medir el perímetro de la cintura de los niños y hacer el cálculo.

Sí, es muy sencillo y se podría medir en cualquier consulta de pediatría. Un IMC por encima de 0,5 indica exceso de grasa, sobre todo de grasa interna en la parte abdominal o visceral, y está muy asociado a la hipertensión infantil. Al analizar ese 3% de niños afectados, hemos visto que el porcentaje de delgados no llega ni al 1%, mientras que está absolutamente relacionado con el IMC, sea porque hay un porcentaje de grasa más alto o, sobre todo, porque el pequeño tiene obesidad central. En estos casos, tienen muchas más probabilidades de sufrir hipertensión.

Con estas cifras, ¿qué mensaje les daría a los progenitores?

Si se asume que la hipertensión arterial puede deberse en parte a una condición genética, a los padres con hipertensión arterial les diría que vigilen a sus hijos, porque pueden tener este trastorno genético, que está muy relacionado con la alimentación. Es preocupante que los niños consuman fast food o «comida basura», con un alto contenido de grasas saturadas, que hace que se vuelvan obesos y desarrollen hipertensión. Un aspecto fundamental es evitar la sal. Muchos platos precocinados y congelados llevan mucha cantidad de sal, aunque en los últimos años se haya mejorado en este aspecto y se fabriquen productos más adecuados y con menos sal. Pero aún así, hay que vigilar qué se come.

Con estos datos, ¿qué podría ocurrir en el futuro? ¿Se prevé que la tasa de afectados de hipertensión temprana vaya en aumento?

«El riesgo de hipertensión infantil se multiplica por siete si el menor tiene un índice de masa corporal indicativo de sobrepeso u obesidad»
No sabemos lo que puede ocurrir a futuro. Sería interesante repetir con cierta periodicidad este estudio y con una muestra más amplia, puesto que ahora se ha realizado con 1.500 escolares de Madrid, pero habría que ampliarlo. Como cualquier otro lugar de España, en Madrid vive mucha población inmigrante que no debería quedar excluida de estos análisis. Habría que completarlo con datos de niños inmigrantes y ampliarlo a otras comunidades autónomas.

¿Los niños hipertensos deben tratarse como los adultos?

Hay casos puntuales en que sí. Depende de los valores. A los escolares del estudio poblacional que tenían hipertensión se les ha dado el resultado y se les ha derivado al pediatra. Este profesional es quien debe diagnosticar y seguir la enfermedad y determinar a qué se debe. La hipertensión arterial en los niños también mejora mucho con cambios en la dieta y la adquisición de hábitos como el ejercicio físico, como en el adulto. Hay que tomarse en serio este aspecto.

La hipertensión en niños inmigrantes

El análisis sobre hipertensión precoz en niños escolares en España es pionero, pero restringido a la comunidad de Madrid. Por esta razón, hay que realizar otro de ámbito nacional y analizar cuál es la prevalencia de la hipertensión infantil en los niños inmigrantes. «A falta de replicar este estudio, con el mismo método, a otras comunidades autónomas, se puede afirmar que hay una relación entre el aumento de la obesidad en niños y el incremento de la hipertensión arterial. A pesar de ello, ese 3% de prevalencia no es alarmante si se la compara a las de otros países, donde esa prevalencia puede ser del 7%, 8% o hasta el 9%», expone María Dolores Madorrán.

Una investigación estadounidense, tras analizar con más detenimiento la prevalencia de hipertensión arterial entre la población infantil de distintas etnias, constató ciertas diferencias, ya que entre la de origen caucásico -como la española- la prevalencia fue del 3,5%, mientras que entre los niños afroamericanos fue del 4,2% y entre otros estadounidenses no afroamericanos, del 4,6%. Por esta razón, sería importante estudiar en España qué sucede con los niños inmigrantes, informa Marrodán.


Al publicar un comentario aceptas la política de protección de datos

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones