Mayor riesgo alimentario por la crisis

Un reciente estudio demuestra que los consumidores se exponen a más riesgos alimentarios en el hogar debido a la actual crisis económica
Por Maite Pelayo 5 de julio de 2012
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Imagen: cnice

La crisis, además de afectar a la economía, tiene otros muchos efectos colaterales. Uno de ellos está relacionado con el riesgo alimentario que corren los consumidores en sus hogares y que, según demuestra un reciente estudio, ha aumentado. Así lo afirma la Agencia Británica de Seguridad Alimentaria (FSA), que ha celebrado la “Semana de la Seguridad Alimentaria en tiempo de crisis”. En este evento se han presentado los resultados de un estudio realizado en Reino Unido y que revela que los consumidores se exponen a más riesgos alimentarios en el hogar durante la actual crisis económica. Pero hay maneras de evitar estos riesgos y ahorrar, sobre todo, con una correcta gestión de las sobras de alimentos. Así se detalla a continuación.

Más riesgos alimentarios en el hogar

Los investigadores británicos han realizado encuestas a más de 1.900 consumidores con edades comprendidas entre 18 y 64 años. El objetivo ha sido analizar los hábitos de compra de alimentos y su posterior manipulación y almacenamiento para comprender el impacto que tiene la actual crisis económica sobre ellos. Los resultados del muestreo ponen de relieve algunos aspectos que inciden de forma negativa en el grado de riesgo alimentario, más precario que hace unos años. Estas son las principales conclusiones de la encuesta:

  • Los alimentos están más caros. Casi la totalidad de los encuestados (el 97%) estima que el precio de la cesta de la compra ha aumentado en los últimos tres años.

  • Aprovechar las ofertas. El 75% de los compradores aprovechan las ofertas y están dispuestos a asumir más riesgos en seguridad alimentaria.

  • Utilización de las sobras. El 57% considera que aprovechar las sobras es una buena manera de reducir costes en la compra, pero casi el 47% las utiliza hasta dos días después de su preparación y un 25% las congela.

  • Juicio personal sobre los alimentos. Un tercio de los consumidores encuestados confían en sus habilidades para juzgar el estado de los alimentos en la nevera, con solo mirarlos u olerlos, e ignoran o usan de manera orientativa las fechas de caducidad o de consumo preferente.

Evitar los riesgos alimentarios

Después de evaluar los resultados, la Agencia Británica ha estimado que los consumidores han adquirido un grado de riesgo alimentario mayor debido a la peor situación económica de la población en general y ha emitido recomendaciones al respecto.

  • Tapar y refrigerar las sobras de las comidas (máximo en 90 minutos) y consumir lo antes posible (máximo en 48 horas).

  • Comprobar que la nevera está a la temperatura adecuada (5ºC como máximo).

  • Enfriar las sobras antes de someterlas a congelación y consumirlas antes de tres meses.

  • Descongelar las sobras de forma adecuada: si se consumen en el momento, utilizar el microondas; si no, descongelarlas en la nevera durante la noche. Nunca volver a congelar las sobras descongeladas.

  • Cocinar y calentar a fondo de forma homogénea las sobras.

  • Respetar de forma rigurosa las fechas de caducidad de los alimentos. Pasadas estas fechas, los alimentos podrían suponer riesgos microbiológicos (E. coli, Salmonella…) que, aunque no deterioren en apariencia el estado del alimento, lo contaminan. De ahí que el olor o aspecto de un alimento no sea una herramienta eficaz de valoración de su seguridad.

  • Respetar también la fecha de consumo preferente de los alimentos envasados, en lo referente a preservar la calidad nutricional y propiedades sensoriales del alimento.

Con estos consejos, la FSA pretende minimizar las consecuencias higiénico-sanitarias que ciertas conductas alimentarias debidas a la actual crisis económica podrían tener sobre el consumidor en su propio hogar. Tratar de ahorrar dinero con la comida, si no se realiza con criterio, puede resultar peligroso. Uno de los aspectos que más preocupa en ese sentido es que, cuanto menor es el presupuesto -más si se pretende «estirar» el consumo de alimentos, tanto crudos como cocinados-, mayor es el riesgo. Esta conducta, si no se realiza con conocimiento y a partir de unas normas básicas, puede ser peligrosa para la salud.

Ahorrar sin correr riesgos alimentarios

Tener un elevado grado de seguridad alimentaria no está reñido con el ahorro doméstico. Estos son algunos de los trucos que pueden aplicarse en el día a día del hogar para comer alimentos seguros a la vez que se ahorra:

  • Planificar los menús es la mejor manera de ahorrar y evitar que los alimentos sobren o se deterioren y sean inseguros o se desechen, con la consiguiente pérdida económica que esto supone. Para planificar los platos, hay que tener en cuenta el número de raciones, los comensales (niños, adultos…), así como calcular la cantidad de ingredientes de forma realista para que no quede escaso, pero tampoco sobre. Planificar para varios días es útil en el caso de tener que desplazarse a la tienda o supermercado en coche, ya que supondrá en sí un ahorro. Habrá que tener en cuenta la vida útil de los productos y su conservación y valorar el espacio disponible dentro del frigorífico y congelador.

  • Con lista (y nunca con hambre…). Una vez elaborados los menús y estimada la cantidad de ingredientes, elaborar una lista de alimentos para la compra. Intentar no salirse de ella y ceñirse a lo ya establecido en casa. Es importante no acudir a la compra con hambre, ya que así se evitarán compras innecesarias o sobredimensionadas que generarán sobras o alimentos con excesivo tiempo de almacenamiento.

  • Productos de temporada. Los productos de temporada son una opción de compra apropiada por su buen precio y punto óptimo de consumo. También los productos producidos dentro de la zona deberían ser más baratos, aunque esta norma no siempre se cumple. Ajustar los menús según las diferentes temporadas y productos locales.

  • Aprovechar las ofertas. Barato no significa de peor calidad. Un alimento de oferta debe tener las mismas garantías de calidad que uno que no lo está. Comprobar que el envase está en buenas condiciones, así como el correcto etiquetado para confirmar su vida útil.

  • Cocinar y congelar por raciones. Una buena solución en la que se ahorra tiempo y dinero (menor energía en el cocinado) consiste en congelar alimentos ya cocinados por raciones. Permite variar la dieta y, si la congelación y descongelación se realizan de forma adecuada, el resultado será un menú muy seguro. Se debe colocar en el envase el nombre del producto y fecha de congelación.

  • Gestión de sobras. Si han sobrado alimentos de una comida, habrá que manejarlos de forma adecuada. Hay que cambiar el plato por un recipiente con tapa y refrigerar. Asimismo, las sobras se deben consumir lo antes posible, en un máximo de 48 horas, calentarlas bien antes de servir y no volver a guardarlas en caso de que sobren de nuevo. Es preferible no congelarlas ante el riesgo sanitario que esta acción conlleva. La diferencia entre gestionar sobras y congelar por raciones es una adecuada planificación previa. La cocina tradicional está llena de recetas de aprovechamiento en las que restos de alimentos ya elaborados se utilizan como ingredientes de otras preparaciones nuevas para emplearse de manera adecuada.

CÓMO APROVECHAR LAS SOBRAS CON SEGURIDAD

En el Reino Unido, se registran cada año alrededor de un millón de casos de intoxicación por alimentos. Los niveles aumentan durante los meses de verano, con unos 120.000 casos adicionales de enfermedades de origen alimentario entre junio y agosto. Una de las razones es que las temperaturas más elevadas causan un mayor crecimiento de los gérmenes presentes en el alimento, lo que pone de manifiesto la necesidad de que las sobras se refrigeren de forma rápida.

Responsables de algunas asociaciones que participan en la campaña “Love Food, Hate Waste” (“Quiere la comida, odia el desperdicio”), que se lleva a cabo en el Reino Unido, comentan que “aprovechar al máximo los alimentos que se compran es cada vez más importante para todos, sobre todo con los presupuestos familiares, pero todavía se pierden innecesariamente el 20% de los alimentos que se compran”. Se busca disfrutar de las sobras, y hacerlo de manera segura, según defienden desde esta plataforma. Pese a la crisis que aqueja Europa, los residuos alimentarios en todos los eslabones de la cadena, incluido el consumidor final, son un grave problema comunitario.

A menudo, este riesgo se debe a una mala gestión de la comida, que termina en un despilfarro que el viejo continente no puede permitirse. Hay que ajustar el consumo, pero sin correr riesgos.

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