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Repercusión de los límites de aflatoxinas en frutos secos

La EFSA, en un análisis sobre los efectos de un posible incremento de los límites de aflatoxinas en frutos secos, considera que no hay riesgo para el consumidor

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 23 julio de 2009

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas) ha emitido, a petición de la Comisión Europea, una opinión científica acerca de los efectos sobre la salud derivados del incremento de los límites establecidos de aflatoxinas totales de 4 microgramos/kg a 10 microgramos/kg para frutos secos distintos a almendras, avellanas y pistachos. Según estos estudios, el aumento de límites propuestos sólo incrementaría la exposición de la mayoría de la población en menos de un 2%. Este grupo de expertos no considera que haya, por tanto, riesgo para el consumidor al elevar los límites máximos de aflatoxinas totales para todos los frutos secos.

Las aflatoxinas son micotoxinas que pueden aparecer en los alimentos y en los piensos por contaminación de hongos, principalmente del género "Aspergillus flavus" y "Aspergillus parasiticus", como consecuencia de condiciones de alta humedad y temperatura. Por este motivo resultan especialmente problemáticos en climas tropicales, aunque están repartidos por todo el mundo.

Estas aflatoxinas, consideradas como genotóxicas (capacidad de un producto químico de modificar el ADN, el material genético) y carcinogénicas, pueden afectar a todo tipo de frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, anacardos, entre otros), cacahuetes, frutas desecadas, especias, aceites vegetales crudos, cereales y maíz. Además, las aflatoxinas resisten los tratamientos habituales a los que se someten los alimentos. Por todo ello, ya en el año 1998 la Unión Europea estableció límites máximos en algunos de estos productos, basándose en el principio ALARA (As Low As Reasonable Possible), es decir, "tan bajo como fuera posible".

Sobre contenidos

Los expertos consideran esencial mantener la exposición alimentaria a aflatoxinas tan baja como sea posible

En el año 2007, y como consecuencia de la propuesta de fijar limites máximos en el Codex Alimentarius, la Comisión Europea solicitó a la EFSA, en el marco de los debates generados en las reuniones de la Comisión del Codex Alimentarius (CCA) de la FAO/OMS que avalaban niveles superiores de seguridad, una evaluación del riesgo ante la posibilidad de fijar límites máximos de aflatoxinas totales superiores a los 4 microgramos/kg establecidos por la legislación europea. La EFSA evaluó en ese momento la petición de la Comisión Europea, valorando la posibilidad de que se produjera un aumento potencial del riesgo para la salud de los consumidores en caso de que se autorizaran contenidos más elevados de aflatoxinas para almendras, avellanas y pistachos.

El grupo Científico de Contaminantes de la Cadena Alimentaria (CONTAM) de la EFSA concluyó entonces que subir el límite de 4 microgramos/kg, máximo de aflatoxinas permitido en la UE, a 8 o 10 microgramos/kg totales en almendras, avellanas y pistachos tendría poco impacto desde el punto de vista de exposición a través de la dieta, riesgo de cáncer y márgenes de exposición. En su dictamen, los expertos concluyeron que el aumento de los contenidos máximos permitidos de aflatoxinas en estos tres frutos secos sólo tendría efectos menores sobre la exposición alimentaria total estimada a partir de todas las fuentes y, por lo tanto, sobre el riesgo de cáncer.

Sin embargo, los científicos señalaron que era esencial mantener la exposición alimentaria a aflatoxinas tan baja como sea razonablemente posible, y reducir la exposición de las fuentes, que son los contribuyentes principales en la exposición alimentaria total a aflatoxinas. A pesar del dictamen recibido, la Comisión Europea no tomó ninguna decisión definitiva al respecto.

Nuevo debate

Como consecuencia de la aprobación de los nuevos límites de aflatoxinas totales en junio de 2008 en el Codex Alimentarius FAO/OMS, fijados en 10 microgramos/kg como máximo en almendras, avellanas y pistachos procesados, se está debatiendo en los grupos de expertos de contaminantes agrícolas de la Comisión Europea la posibilidad de alineación de la legislación europea con los límites fijados por el Codex Alimentarius, no sólo para almendras, avellanas y pistachos, sino para otros frutos secos.

Los gestores del riesgo consideran que esto facilitaría la aplicación práctica de la legislación, especialmente en lo relativo a las mezclas de frutos secos. Hay que tener en cuenta además que los contenidos máximos de aflatoxinas propuestos por el Codex Alimentarius FAO/OMS para frutos secos, que deben establecerse internacionalmente, tienen como objetivo facilitar el comercio mundial.

Por ello, la Comisión Europea solicitó a la EFSA una nueva evaluación acerca de los efectos sobre la salud pública derivados de un posible incremento de los límites legales establecidos de aflatoxinas totales de 4 microgramos/kg a 10 microgramos/kg para frutos secos distintos a almendras, avellanas y pistachos.

Para el actual informe, el panel CONTAM consideró los cerca de 35.000 resultados de aparición de aflatoxinas en diferentes productos alimenticios, incluidos frutos secos diferentes a almendras, avellanas y pistachos que fueron sometidos a estudio en 20 Estados miembros para la evaluación de riesgo realizada en 2006. La cercana fecha límite que requería la Comisión para la actual evaluación solicitada no permitió a la EFSA recabar informaciones adicionales complementarias, por lo que este organismo europeo confió en la información ya existente sobre aflatoxinas en alimentos recogida en 2006.

El control de las principales fuentes

Los datos sobre el consumo de frutos secos distintos de las almendras, avellanas y pistachos de los Estados Miembros no estaban a disposición del Grupo CONTAM, por lo tanto se utilizaron las bases de datos pertenecientes a GEMS/Food Consumption Cluster Diets del Sistema Mundial de Vigilancia del Medio Ambiente/Programa de Vigilancia y Evaluación de la Contaminación de los Alimentos (SIMUVIMA/Alimentos), de la FAO/OMS, para estimar la exposición dietética.

Las estimaciones previas indicaban que el aumento de los niveles máximos de aflatoxinas totales en almendras, avellanas y pistachos de 4 a 8 ó 10 microgramos/kg supondrían un incremento en la exposición dietética total media a las aflatoxinas en la zona estudiada del 1%. Al examinar un aumento potencial de la aflatoxina total en otros frutos secos de 4 a 10 microgramos/kg se observó que sólo cerca del 0,5% de tales frutos tendrían concentraciones en estos rangos a excepción de las nueces de Brasil, con el 2,4%.

Según los datos del GEMS/Food Consumption Cluster Diets, el impacto del aumento sería incluso menor que el estimado en el estudio de los tres frutos secos en la opinión inicial de la EFSA. Así, se espera que el aumento propuesto en el nivel máximo legislado aumente la exposición dietética total en menos del 2% para la mayoría de la población.

Además, si como se estima, los frutos secos que exceden los niveles máximos de la aflatoxina son consumidos ocasionalmente, la exposición total en la dieta media a largo plazo sería más alta, pero a su vez el impacto de elevar el nivel máximo para todos los frutos secos de 4 a 10 microgramos/kg sería menor.

De acuerdo con la información que estaba disponible en 2007, el panel de CONTAM de la EFSA ha concluido, tras examinar datos de la FAO y de la OMS, que el aumento de los niveles para las aflatoxinas totales de 4 a 10 microgramos/kg para todos los frutos secos no afectaría negativamente a la salud pública. Reitera, sin embargo, su anterior recomendación acerca de la exposición humana a las aflatoxinas desde todas sus fuentes que debe basarse en el principio ALARA, así como sobre la necesidad de reducir el número de alimentos altamente contaminados que entran en el mercado, con independencia de los productos implicados.

CON HISTORIA

Los efectos de las micotoxinas son conocidos desde hace muchos años. Durante la Edad Media en Europa se presentaron epidemias que causaron la muerte a miles de personas y cuya causa fue el ergotismo, micoticoxicosis originada por el hongo «Claviceps purpurea» (cornezuelo). Sin embargo, a principios de la década de los 60 un brote de una rara enfermedad de origen desconocido causó la muerte en Gran Bretaña de miles de cabezas de ganado, pollos y pavos. Entonces, la enfermedad fue denominada Enfermedad X de los Pavos.

Científicos de la época concluyeron que la causa estaba asociada a una harina de maní importada del Brasil que les servía como alimento. De allí, se logró aislar una sustancia producto del crecimiento de un hongo que al ser suministrada a animales sanos reproducía la desconocida enfermedad, demostrándose que dicha sustancia había sido producida por una cepa de «Aspergillus flavus», de donde derivó su nombre: aflatoxinas. Simultáneamente, se descubrió en California la aparición masiva de cáncer de hígado en truchas arco iris de varias piscifactorías comerciales, aislándose en aquella ocasión aflatoxinas en el pienso utilizado.

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