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Salmonella: prevención y tratamiento

Una higiene personal adecuada es la mejor medida para prevenir una toxiinfección causada por Salmonella, sobre todo cuando se manipulan alimentos crudos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 24 octubre de 2003
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Salmonella es el microorganismo patógeno más habitual en las toxiinfecciones alimentarias que se registran en los hospitales españoles y en los de la mayor parte de países de nuestro entorno, sobre todo durante los meses de verano. Pese a que resiste mal en condiciones ambientales normales, su rápida adaptación al medio donde habita explica su alta frecuencia. Una adecuada higiene personal es la mejor medida preventiva.

De todos los microorganismos patógenos responsables de toxiinfecciones alimentarias más habituales, Salmonella es el que ocupa un lugar más destacado. Pero no solo en los anales médicos copa los índices más altos de incidencia; también en los medios de comunicación es habitual su presencia, sobre todo en verano o coincidiendo con la llegada de los primeros calores. Y cuando ello ocurre, al menos tres son las preguntas que se repiten: ¿es tan peligrosa como se dice?, ¿se puede prevenir? Y, lo más importante, ¿se puede eliminar?

Rápida y fácil adaptación de la Salmonella

Salmonella tiene facilidad para adaptarse tanto a animales como al ser humano

Salmonella es una bacteria no demasiado resistente a las condiciones ambientales, en especial a la luz solar intensa, la desecación, concentraciones elevadas de sal o altas temperaturas. Sin embargo, es la responsable de casi la mitad de los casos de infecciones de origen alimentario que se diagnostican en los hospitales españoles. Esta misma situación se describe en el resto de los países del entorno.

La explicación a este fenómeno tiene mucho que ver con la facilidad con que este microorganismo se adapta tanto a animales como al ser humano. Cuando llega al intestino de cualquier individuo puede colonizarlo, da lugar a una infección o llega a un equilibrio con otros microorganismos intestinales, sobrevive y se multiplica en los restos de alimentos, que pasarán por el tubo digestivo.

Higiene para prevenir la salmonelosis

Más de la mitad de las toxiinfecciones alimentarias que se registran en España se deben a Salmonella. Tanto las personas enfermas, como los animales y personas no enfermas pero que tienen Salmonella en su intestino son portadoras por un periodo que puede abarcar desde unos pocos meses hasta años. Como consecuencia, la materia fecal de individuos enfermos o incluso de los portadores, contendrá una elevada concentración de este patógeno. De ahí que una higiene personal adecuada sea la mejor de las medidas preventivas, sobre todo cuando se van a manipular alimentos crudos o procesados para su puesta a la venta o para su consumo inmediato.

Lavarse las manos de forma intensa con agua y jabón abundantes tras la utilización del aseo, antes y después de manipular alimentos frescos o de cambiar de actividad, es un factor fundamental en el mapa de la prevención de los peligros alimentarios. No hay que olvidar, por otra parte, que durante la manipulación, la contaminación puede proceder de los propios manipuladores, pero también de los alimentos que se procesan.

Por ello, es recomendable que se protejan las fosas nasales y la boca con mascarillas y el cabello con gorros adecuados, sin olvidar que estos elementos tienen que cambiarse con frecuencia. Cualquier resto orgánico puede constituir un vehículo de diseminación o de multiplicación de este patógeno.

EL PROBLEMA DE LA MAYONESA Y EL HUEVO

Cuando Salmonella llega a los alimentos, puede multiplicarse en cualquier producto fresco a una velocidad muy elevada, ya que puede duplicar su número cada 15 o 20 minutos si la temperatura es elevada (superior a 20ºC). Si los alimentos no se refrigeran de forma rápida y a baja temperatura (el límite de crecimiento está en 8ºC), el microorganismo se multiplicará, con el consiguiente riesgo para los consumidores.

El producto más implicado en la salmonelosis, la enfermedad que causa este patógeno, son las salsas tipo mayonesa elaboradas con huevo fresco. El huevo puede llevar Salmonella en su cáscara, ya que las gallinas, igual que otros animales, o el ser humano, pueden ser portadoras. En este caso, el microorganismo puede llegar a la superficie de la cáscara por contaminación desde la materia fecal de los animales. Cuando la cáscara está contaminada, la bacteria puede pasar al producto tras cascar el huevo y extender la contaminación a cualquier producto que se elabore con él.

Dado que la presencia de este microorganismo en mamíferos de todo tipo es más que frecuente, su erradicación completa se considera algo casi imposible. De ahí que, de nuevo, deba insistirse en la necesidad de mantener el control a partir de medidas de prevención de la contaminación, en la higiene personal y en adecuadas manipulaciones de productos. Es la única manera de prevenir los brotes de salmonelosis.

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